Jueves, 29 de Septiembre de 2016
15:32 CEST.
Opinión

Censura y G-20

Después de que censuraran el filme Regreso a Ítaca, del francés Laurent Cantet, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, un grupo de cineastas cubanos hizo público un comunicado. Firmado por una docena de guionistas, directores y productores, apareció encabezado como "Declaración del G-20" y, puede leerse allí que el G-20 es un comité que representa a los cineastas cubanos, elegido por cineastas cubanos en asamblea pública y abierta.

Sus firmantes aguardaron a que pasara el Festival de Cine ("para no interferir con su exitoso desarrollo") y dejaron pasar también unos días por respeto a acontecimientos que, en frase deudora de la retórica de Granma, resumieron del modo siguiente: "el regreso de los tres héroes injustamente encarcelados que faltaban por recuperar su libertad, y cuyo arribo a la patria nos ha llenado de felicidad a todos, y la noticia del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, hecho que abre una etapa en el país particularmente compleja en el campo del arte y las ideas".

Transcurridas las fiestas del cine y la política, llegó la hora de denunciar la censura, y la declaración del G-20 apuntó a unos responsables: "las máximas autoridades del Ministerio de Cultura y el ICAIC", que obligaron a la dirección del Festival a retirar el filme después de haberlo programado. Los firmantes del documento incluyeron  a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) como cómplice, y rechazaron la prohibición en nombre del "espíritu cultural de la nación cubana", al que consideran completamente ajeno a los actos de censura.

Más allá de lo que pueda ser tal espíritu, resulta difícil imaginar una cultura completamente ajena a la censura política, aunque habrá que suponerle cierto sentido utópico a todos esos firmantes, utopismo imprescindible a la hora de apelar a las autoridades en Cuba. El G-20 impulsa una Ley de Cine que, entre otros puntos, procura replantear el ICAIC, suprimiéndole al instituto oficial la potestad de producir o censurar películas.

Al pie de la declaración a favor de Regreso a Ítaca pueden leerse los nombres del guionista Arturo Arango y del realizador Enrique Álvarez, directores de cátedra en la Escuela Internacional de Cine (EICTV). Tal como se supo, ellos dos formaron parte de la reunión donde se decidió expulsar de ese centro de estudios a Boris González Arenas, coordinador de la Cátedra de Asignaturas Téoricas Integral Cultural. Y, tanto Arturo Arango como Enrique Álvarez, no mostraron desacuerdo con aquella medida.

Boris González Arenas, colaborador de este diario, fue detenido a fines de año en la Plaza de la Revolución. La policía cargó con él porque había esperado a que Tania Bruguera hiciera su performance. Es decir, fue detenido porque tal vez se proponía decir algo allí, no porque lo dijera. Por su parte, las autoridades de la EICTV reconocen en una resolución  haberlo expulsado por publicar "artículos que se oponen al Estado cubano lo cual no son solo la simple expresión de un disenso crítico cuyo derecho a existir la EICTV defiende y defendería hasta sus últimas consecuencias, sino que constituyen ataques frontales a valores humanistas que la escuela comparte y apoya, y contra instituciones y líderes de esta nación que la acoge y a los que respetamos".

En su blog, Enrique del Risco ha examinado los artículos publicados por González Arenas para arribar a estas conclusiones: "¿Ataca Boris a alguna minoría oprimida, exalta la mentira o convoca al asesinato? Un repaso a los artículos del profesor expulsado nos hace ver puntos de vista que pasarían por bastante humanistas en el resto del planeta: reclamo de mayores espacios de expresión, crítica a la corrupción y el nepotismo y la ineficacia económica del Estado Cubano (…), denuncia de la represión de disidentes y asuntos por el estilo".

Como se desprende de la resolución oficial, los valores humanistas defendidos por la EICTV coinciden con los valores humanistas del clan Castro. De manera que cualquiera que denuncie la represión legitimadora de ese clan, ofende en sus principios a la escuela.  Por descontado, una institución como la EICTV está en su derecho de prescindir de cualquier empleado que atente contra sus valores, pero habrá que aceptar también que, al castigar las opiniones de ese empleado, ejerce contra él un veto político.

Por lo cual, Arturo Arango, jefe de Cátedra de Guión, y Enrique Álvarez, jefe de Cátedra de Dirección, supieron desempeñarse como censores. En tanto miembros del G-20, ambos han denunciado al Ministerio de Cultura, el ICAIC y la UNEAC por la prohibición de una película, e intentan despojar al instituto cinematográfico de su facultad de censurar, mientras reservan esa facultad para sus cátedras. Ellos, que encontraron repudiables los artículos de Boris González Arenas, se muestran reacios a que otros comisarios aún más altos la hayan emprendido contra una película.

Habría que averiguar qué piensan acerca de esto los restantes miembros del G-20. Porque si van a justificarlos con el rejuego del adentro de la Revolución y del contra la Revolución que inaugurara Fidel Castro en "Palabras a los intelectuales" (Cantet y Padura estarían dentro, González Arenas en contra), ¿qué garantías tienen de que el Ministerio de Cultura y el ICAIC no respondan a sus peticiones con idéntico argumento?

Y en caso de acogerse al razonamiento de que no pesa lo mismo una película hecha por artistas reconocidos que el puñado de artículos de alguien sin nombre, convendría entonces cuestionarse si el G-20 aboga por unos principios para todos o por ciertos privilegios de capilla. ¿Tienen algo que decir al respecto todos esos realizadores y guionistas y productores?  ¿O van a desentenderse, sin más?

En cuanto a Arturo Arango y Enrique Álvarez, que parecen sufrir la censura y resultan capaces de censurar, ambos han eligido ser como esos reclusos que, por gozar de unas prebendas dentro de su falta de libertad, no tienen inconveniente en arremeter contra otros reclusos, haciéndoles la vida un suplicio. Kapos, los llaman.

Comentarios [ 17 ]

Imagen de Anónimo

Excelente análisis de Ponte.Gracias.

Imagen de Anónimo

Del grupito se salvan Fernando Perez, Ernesto daranas y lourdes de los santos, el resto, sombras nada mas, muy de acuerdo con la mayoria de los comentarios.

Imagen de Anónimo

Un pequeño circo con panico, eso es el G-20 lamentablemente son mayoria. Kike, pobre tipo, pero ahi esta su obra y su historia, nuestro problema sigue siendo la memoria, hemos aseptado demasiado y ahi estan los resultados. Cuando en cuba se brille con luz propia, iran desapareciendo, como su lamentable trabajo.

Imagen de Anónimo

El G-20 como se autodenominaron, es un grupo con intereses comunes, algunso buscan hacer carrera politica, otros su asiento en la transicion, otros (La minoria) reivindicar el derecho de todo artista al financiamiento libre y quer merezca su obra, otros, una buena parte corruptos, no vieron estos mismos problemas hace treinta años pues se veneficiaban de los mismos, los que llevan declarando publicamente estos asuntos de manera valiente y de frente no estan en el grupo, sin comentarios... Se los dejamos de tarea

  

Imagen de Anónimo

El G-20, un pequeño grupo con intereses en comun, una pequeña secta haciendo los unos carrrera politica, los otros muy preocupados por el destino del cine cuando los problemas son los mismos hace mas de treinta años, solo que algunos de los que hoy protestan en aquel entonces callaban, pues algunos funcionarios (que ya no estan) los beneficiaban con el uso y abuso de su poder. La mitad de esta gente es corrupta y deshonesta, velando por sus pequeños intereses, de ahi que ya nadie los escuche, ademas de haber varias familias en dicho grupo hasta existen mienbros que ni siquiera han hecho una pelicula, solo loby, lamer culos y tener varias morales a la vez. Estamos vivos y con memoria Kike Alvarez, no el vano eres uno de los cineastas mas mediocres de todos los tiempos. Felicidades Antonio, solo lamento, que la mayoria de los artistas cubanos continuen sin internet y derechos y que el alcance de la publicacion fuese mayor, pero ya viene llegando.

  

Imagen de Anónimo

¿Ya nadie recuerda cuando a Arango se le ocurrió fabricar una caricatura de Luis Sesto donde aparecía como un payasito con gorrito y todo en la revista Casa? ¿Ya nadie recuerda cómo embarretinó gente para safarse del problema y echó pa'alante a todo el mundo como carrito de helado? A partir de ahí recogió velas y agachó la cabeza, tanto, pero TANTO, que ya la tiene metida en el extremo de su tubo digestivo.

Imagen de Anónimo

¿De quién habrá sido la estúpida idea de nombrar ese grupo como "G-20"? ¿No se habrán percatado del parecido con "G-2"? Ellos mismos se ponen la soga al cuelo y no hay cómo ayudarlos. Además, para los que defienden a Arango y Kike: si denuncias a compañeros, si firmas cartas de apoyo al régimen, si censuras, si chivateas, si constantemente niegas la realidad de Cuba y dices lo contrario a lo que realmente pasa, eres, ni más ni menos, UN REPRESOR. ¿O hay otro nombre para eso?

Imagen de Anónimo

El Enrriquito cinemateca de los 80 pasó a ser Enrriquito sexto piso de los 90 y ahora supongo que Enrriquito accieon rápida. Puaf

Imagen de Anónimo

Si Kiki y Arturo no son censores ni chivatones, que lo demuestren, que se expliquen, que den la cara.

Antonio José Ponte dio la cara en Cuba. Se enfrentó a la UNEAC y a todo el mundo. Él tiene moral para criticar a los pendejos. He dicho.

Imagen de Anónimo

Anónimo 6:44, ve y díle a Boris que Kiki y Arturo no son censores, trata de convencerlo después de que lo dejaron sin trabajo y con dos hijos chiquitos. Si ellos no tuvieron nada que ver con lo de Boris y tuvieron la valentía de oponerse a que botaran a Boris de la Escuela de San Antonio, que respondan a este articulo de Antonio José Ponte, a quien felicito porque está muy bueno y lo dice todo; pero si Kiki y Arturo estuvieron de acuerdo con que botaran a Boris, entonces son dos censores. Y lo de la chivatería no está en este articulo por ningún lado, eso lo pones tú. Averigua antes de hablar. Gracias, Antonio José Ponte y gracias a Diario de Cuba.