Lunes, 17 de Diciembre de 2018
Última actualización: 23:37 CET
Economía

Los consumidores rechazan los desabastecidos Mercados Estatales

Un mercado vacío en La Habana. (FIVEPRIME)

Al parecer, no conformes con el papel secundario que los documentos partidistas (los Lineamientos y la Conceptualización del Modelo Económico y Social) y el Proyecto de Constitución de la República le asignan a las relaciones de mercado, los gobernantes cubanos las restringen aún más en la cotidianidad económica de la Isla.

Lo anterior se puede constatar, por ejemplo, en la interferencia estatal en la labor de los taxistas particulares, y en el funcionamiento de la red de mercados agropecuarios. Sobre este último asunto, es notoria la proliferación en los últimos tiempos de los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE), con precios topes que fija el Gobierno, en detrimento de los Mercados Agropecuarios de Oferta-Demanda (MAOD), en los que rige la libre formación de precios.

Tras el cierre hace varios años del insigne MAOD de la Plaza de Cuatro Caminos, en Centro Habana, siguieron la conversión en mercados estatales de los antiguos MAOD de la calle Egido, en La Habana Vieja, y de la Plaza de Marianao. Según la última información publicada al respecto, en agosto de 2017 había en la ciudad de La Habana un total de 176 MAE, mientras que quedaban solo 22 MAOD. Una proporción que, más o menos, podría ser extensiva al resto del país.

Y una vez más se ha puesto de manifiesto la predicción de los especialistas: el tope de precios genera desabastecimiento. La supuesta ventaja que iban a disfrutar los consumidores al enfrentarse a menores precios se ha desvanecido debido a la escasez de productos que padecen los mercados estatales.

La escena es casi la misma. El día que inauguran un MAE, a veces con televisión incluida, surten sus tarimas y recogen declaraciones de varios consumidores, los cuales muestran contentura al acceder a una gama de productos a precios más asequibles. Sin embargo, tan solo dos o tres días después, esos mercados estatales desilusionan por sus tarimas semivacías y la poca calidad de los productos que se ofertan.

Esa es la razón por la que los consumidores prefieran acudir a los mercados de oferta-demanda, los que mantienen, contra viento y marea, un surtido estable de productos, y una calidad más que comprobada. Tal afirmación, además de apreciarse por simple observación, está sustentada por las propias estadísticas gubernamentales que emite la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Tomando como base el primer trimestre del actual año —el lapso más reciente del que se poseen cifras—, los mercados estatales vendieron 11.011.900 pesos de productos menos que en igual período de 2017. Mientras tanto, los mercados de oferta-demanda lograron vender 12.833.700 pesos más en el año actual que en el año precedente.

Si alguien argumentara que los datos anteriores están influidos por el hecho de que los MAOD comercializan a precios mayores que los MAE, podemos acudir a los datos en toneladas, no relacionados con la oscilación de los precios.

En idéntico período enero-marzo de 2018, los mercados estatales vendieron 41.518 toneladas de productos menos que en el propio lapso de 2017. En cambio, los mercados de oferta-demanda vendieron 21.153 toneladas más en el año actual que en el pasado 2017. Es de destacar los decrecimientos en las ventas estatales de renglones tan importantes para el consumo como las viandas, las hortalizas, el arroz, el maíz, los cítricos, las frutas y el huevo.

Ojalá, sobre todo para los ciudadanos de a pie que todos los días afrontan un calvario para llevar alimentos a la mesa, que prevalezca la cordura, y los elementos de línea dura de la nomenclatura no logren barrer los limitados espacios de mercado que aún contempla la actualización del modelo económico.