Jueves, 19 de Octubre de 2017
02:04 CEST.
Opinión

Ir a la fuente: el castrismo

En marzo de 1981, a dos meses de instalarse Ronald Reagan en la Casa Blanca, el secretario de Estado, general Alexander Haig, le propuso invadir Cuba y acabar con el castrismo para ponerle fin a la guerra en El Salvador.

Así lo narran William Leogrande y Peter Kornbluh en su libro Diplomacia encubierta con Cuba. Haig sostenía que para evitar que los guerrilleros comunistas tomasen el poder en San Salvador había que "ir a la fuente" del problema, y esa fuente era el régimen de Fidel Castro.

En Washington todos sabían que era La Habana quien financiaba, entrenaba, y hasta en cierto modo dirigía las guerrillas marxistas salvadoreñas, uno de cuyos jefes, Salvador Sánchez Cerén, es hoy el presidente del país y bloquea en la OEA, junto a otros países, cualquier acuerdo contra la dictadura de Nicolás Maduro. Reagan estuvo tentado de dar la orden de invasión a Cuba, pero desistió al ver que nadie más en el Gobierno quería comenzar la nueva administración con una guerra.

Si traigo a la luz esto ocurrido hace 36 años es porque en Venezuela hoy ocurre lo mismo. La fuente de la devastadora crisis política, humanitaria, económica y social que abate a los venezolanos, es nuevamente Cuba.

Como denunció el pasado 8 de agosto The Wall Street Journal, cualquier estrategia para acabar con la dictadura criminal en Venezuela "debe comenzar admitiendo que Castro manda en Caracas, y que su control de esa nación petrolera es parte de una más amplia estrategia de expansión regional. Es a él a quien hay que sancionar".

Y no se trata esta vez de invadir Cuba, sino de que los venezolanos, Washington, la OEA, la ONU, y toda la comunidad internacional exijan que salgan de Venezuela los interventores castristas y presionen, y sancionen, al régimen de Raúl Castro en vez de alabar sus "reformas" y hacer alegres negocios con La Habana.

Castro incita a Maduro y su claque a que arrecien la represión y masacren a los manifestantes. Mientras más personas maten y más drogan trafiquen, menos pueden entregar el poder pues irán a la cárcel.

La abrumadora injerencia cubana, in situ o teledirigida desde la Isla, dificulta un posible desenlace feliz en Venezuela. Incluso origina una ironía inaudita: Caracas mantiene a Cuba con subsidios y petróleo gratis, y a cambio La Habana le suministra el know-how para mantenerse en el poder contra viento y marea. O sea, el país más pobre y pequeño de los dos, Cuba, es la metrópoli colonialista, y Venezuela, el más fuerte económicamente, más grande y con el triple de población, es la colonia. Ver para creer.

Castrismo, el mayor interventor continental

Maduro y su pandilla acusan a Washington de intervenir en Venezuela. Falso. Es Cuba quien sí interviene, y por todo lo alto. La Habana tiene en Venezuela 4.500 soldados en nueve batallones, uno de ellos en Fuerte Tiuna, corazón militar del país. Hay generales, coroneles y decenas de oficiales cubanos, todos empotrados en los mandos venezolanos. Otros miles de cubanos ocupan puestos claves en el Estado.

El colmo es que son cubanos quienes controlan la entrega de cédulas de identidad, de pasaportes, y de toda información privada de los venezolanos sobre las propiedades que poseen, cuánto ganan, dónde viven y si son chavistas o no. Aparte, hay unos 34.000 médicos y profesionales cubanos de la salud entrenados militarmente.

Desde la independencia de España y Portugal no ha habido nunca en América Latina un Estado más intervencionista en la región que el castrista. En todo el siglo XX y lo que va del XXI no ha habido en América del Sur botas invasoras de EEUU, pero las castristas han pisoteado ocho países sudamericanos: Bolivia, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil y Uruguay. Y también siete naciones de Centroamérica y el Caribe: República Dominicana, Granada, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.

En esos 15 países Fidel y Raúl Castro colocaron tropas con sus comandantes, guerrilleros entrenados en la Isla, terroristas y agitadores políticos. De la oficina de Ramiro Valdés, ministro del Interior de Cuba, salían los pasaportes y documentos falsos para todos ellos.

"Segurosos" impiden rebelión militar

Hoy, el Ejército y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) responden a generales cubanos. Pero tan letal o más que la intervención militar y política es la presencia del MININT. Los oficiales cubanos de contrainteligencia en gran medida impiden que se produzca la tan necesaria fractura en las fuerzas armadas venezolanas.

Los "segurosos" cubanos del MININT, junto con sus soplones venezolanos, vigilan a los oficiales con mando de tropas en el Ejército, la GNB, la fuerza aérea, los tanques, artillería, etc, labor que supervisa desde La Habana el segundo hombre más poderoso de Cuba, el Fouché cubano e hijo del dictador, coronel Alejandro Castro Espín.

Un chiste o comentario desfavorable a Maduro basta para darle de baja a un militar por "no confiable", o enviarlo a prisión. Es lo mismo que ocurre en Cuba en las FAR y el MININT. Y dicho método no lo inventó Ramiro Valdés en 1959 cuando se creó el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER), más conocido como G-2. No, los servicios de inteligencia castristas se entrenan según las escuelas de la extinta KGB y de la Stasi germanoriental, heredera de la Gestapo nazi.

Algo clave en el caso venezolano es que, a diferencia de los Castro, que tomaron el poder a tiros, Hugo Chávez lo obtuvo con las reglas del juego de la democracia liberal, que el teniente coronel utilizó hábilmente con su verbo populista y sus promesas infinitas a las "masas". Esa diferencia en la génesis de ambas dictaduras, y el hacerle creer a los venezolanos que se iba a respetar la voluntad popular en las urnas, condicionó el subsiguiente universo de los partidos políticos venezolanos y de la oposición.

Aún hoy hay partidos opositores que están enfriando la vital presión en las calles con su disposición a participar en las elecciones regionales de fines de 2017. Eso es grave, pues si la calle decae, baja la presión para que se produzca un levantamiento militar.

Presionar y castigar a Castro II

El propio Chávez fue erosionando la fachada democrática que inicialmente tuvo su régimen, a medida que se fue subordinando a Fidel Castro. Luego, enfermo de muerte Chávez, ambos Castro le "sugirieron" que su sustituto tenía que ser Nicolás Maduro ¿Por qué? Porque Maduro era y es un peón castrista. En los años 80 estudió marxismo en La Habana y desde entonces comenzó a trabajar como espía para el Departamento América del Partido Comunista de Cuba (PCC), que dirigía el comandante Manuel Piñeiro, alias Barbarroja.

El tirón que echó abajo la telita "democrática" que aún cubría la dictadura fue la Asamblea Constituyente. Por eso las miradas de los venezolanos se dirigen a los cuarteles, en espera de que se produzca una rebelión militar, única manera de desbancar a la caterva de narcotraficantes, asesinos y ladrones de Caracas.

Con la Constituyente se dio el primer paso para hacer realidad, con 50 años de retraso, el malogrado proyecto de Fidel Castro y el Che Guevara de llevar el totalitarismo "revolucionario" a América del Sur. Y ojo, con las FARC ahora como partido político, Colombia es la próxima meta del castrochavismo.

Una revuelta militar puede ocurrir en cualquier momento, pero con delaciones o incluso infiltración de espías, las posibilidades de éxito no son muy altas. Antes hay que despejar el ambiente de "moros en la costa", como reza la medieval frase española.

El mundo debe presionar y sancionar a Castro II para que saque sus ensangrentadas manos de Venezuela. Como dijo Haig, hay que "ir a la fuente" del problema. Y punto.

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Comentarios [ 43 ]

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***a/5,09 y los guerrilleros peruanos que se entrenaban con el Che en Bolivia ¿ no era para habrir un frente guerrillero en Perú?, ¿ y acaso no se estuvo hasta ultimo momento discutiendo si se daba prioridad a ese frente o a Bolivia? Recuerda que el chino Chang se convirtió en una impedimenta para la guerrilla.***

Imagen de Anónimo

AL ANONIMO DE LAS 05:09.Por la manera de insultar ya se sabe que es un militante del PCC agazapado en el MININT en alguna embajada, o en Linea y A en el Vedado. No vale la pena discutir con él.Como dice Alvaro en su comentario. Se trata de segurosos analfabetos.O sea, son muy ignorantes y solo saben reprimir y joder a los cubanos. Ademas, agrede al analista equivocado, a uno los mas probadamente veraces del exilio cubano. Por favor.

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@05:09: ¿despierto a esta hora de la noche, mi despreciable ciberclaria? Hay crisis de credibilidad en Punto Cero que los tienen trabajando de madrugada con una merienda de pan viejo, pasta de cucaracha, jugo de cáscara de plátano y una rueda de cigarros rompepecho????? Que pena por ti, pero nadie te pide que seas chicharrón guataca chupamedias de los Castros!!!!!!

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EEUU no ataca a Cuba porque estamos en el siglo XXI y porque Cuba o Venezuela no son una prioridad para Washington.

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En Perú nunca estuvieron militares cubanos, norteamericanos sí, ahora siguen aumentando; el articulista inventa estupideces y los cacasenos que nunca piensan le creen y comentan tonterías. Tanto idiota hay en Miami que este tarado tiene audiencia.  

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OK RAQ tienes toda la razón del mundo. Acabas de descubirir el agua tibia, lo cual también se agradece, sin dudas. La pregunta es, si todo está tan claro, por qué no han acabado de ir a la fuente??? Y punto (?) Que los frena? Hay miedo? O qué es lo que les falta para ir a la fuente? Si no les falta nada, entonces Avancen...

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Artículo muy objetivo por lo real.

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No existe un periodista y analista de la realidad castro-comunista tan certero y veraz como RAQ, por eso es que tiene a tantos "segurosos" analfabetos desde el Minit en La Habana tratando de impedir que RAQ siga dandoles " al duro y sin guantes", pero jamas lo podran impedir por lo tanto estos imbeciles seguiran ladrando y RAQ seguira cabalgando junto a todos nosotros los Sanchos. Felicidades RAQ.Alvaro

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También Leogrande y Kornbluh tuvieron acceso a archivos clasificados estadounidenses referentes a varios episodios de diálogo entre Washington y La Habana. Lo que dice el libro está muy bien documentado, y eso incluye lo de que Reagan estuvo tentado de dar la orden de invadir Cuba, pero desistió porque no habia consenso en el gobierno para dar ese enorme paso.RAQ 

Imagen de Anónimo

AL ANONIMO 23:57Que Reagan no atacó a Cuba porque nadie quería una guerra en su naciente Administración sí es cierto. Los autores del libro citado en el artículo lo afirman porque así se lo dijeron a ellos el propio general Alexander Haig, y todos los altos funcionarios que ellos entrevistaron para poder hacer el libro.RAQ a