Domingo, 17 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Narrativa

Lazo sanguíneo

Con una mirada de perdonavidas, el hombre alcoholizado y de gestos torpes me impide escapar, abandonar su mesa.

Doy vueltas sobre el rectángulo intentando alcanzar el borde y saltar hacia el piso, pero, cuando ya veo abrirse ante mí el espacio vacío, en el último momento, siempre aparece uno de sus brazos como caído del cielo.

A pesar de todo, no puedo resignarme a la mesa, dejar de huir, ni muchos menos intentar revirarme y morder su cara, pues eso significaría el fin de su modesto entretenimiento y, entonces, no hallándome otra utilidad, puedo acabar aplastado de un puñetazo o lanzado al fuego de la estufa.

Solo juega como un niño, es decir, se entretiene con un juguete nuevo. A veces me pone boronillas de pan.

Si quiero vivir, aunque esté seguro de que va a estirar sus brazos y meter sus manos cada vez que llegue cerca del borde, debo mantenerme en movimiento. Busco o me hago el que busco por dónde saltar afuera, aunque nunca con demasiada agilidad, para darle tiempo a que saque sus brazos gordos y apunte bien. Alzo la cabeza, giro lentamente, y olfateo, mostrando el típico entusiasmo de un animal ciego o ignorante.

Lleva las mangas de la camisa dobladas por encima de sus codos y ha estado bebiendo desde que llegó. Se empina directamente del pico de una botella.

Si por casualidad mi carrera lo sorprende, cuando piensa que me va a perder, porque he llegado casi al borde, entonces me toma por la punta de la cola y me levanta en el aire, delante de sus ojos, para verme bien, sonriendo, y admirando durante unos segundos mi pataleo y las gesticulaciones inútiles, unos movimientos con que le infundo tal vez la curiosidad por la vida que no halla en otras cosas.


Francis Sánchez nació en Ceballos, Ciego de Ávila, en 1970. Sus últimos libros de poemas publicados son Extraño niño que dormía sobre un lobo (Letras Cubanas, La Habana, 2006) y Epitafios de nadie (Oriente, Santiago de Cuba, 2008). Este cuento pertenece al libro inédito Secretos equivocados.

Más narrativa suya: Borges en La Habana, Ballet rojo, Historias de fantasmas y Puro trámite.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Excelente. Como todo lo que escribe Francis Sánchez.

Imagen de Anónimo

Me encanta lo que escribe este escritor, su narrativa tiene mucho de absurdo y del fantástico, mezcla de Cortázar y Borges, tiene no obstante una voz muy suya, muy personal, auténtica y libre que lo convierte en uno de los mejores narradores de la Cuba de hoy