Jueves, 20 de Junio de 2019
Última actualización: 22:24 CEST
12 piensan los 60

'Ninguna revolución puede pretender mantenerse efectiva 60 años sin caer en una contradicción'

Abilio Estévez. (EFE)

¿Se puede hablar aún de Revolución en Cuba?

Si no estoy equivocado, la palabra "revolución" define el "cambio radical del alguna cosa", y no hay cuerpo ni país que resista un cambio radical durante 60 años. Ninguna revolución puede pretender mantenerse revolucionariamente efectiva durante 60 años sin caer en una contradicción. Casi me parece ingenuo intentar explica que hace muchos (muchos) años que no puede hablarse de revolución en Cuba. Y no solo por lo dilatado del tiempo, sino porque además desde el instante en que el deseo de transformación de la realidad económica, política, ideológica, alcanza el poder, la revolución se institucionaliza, se inmoviliza.

Una vez logrado eso que llaman "libertad", comienzan a levantarse los muros para defenderla; se arman los ejércitos, se entrenan sofisticados espionajes para mantener la libertad. Se busca y encuentra un enemigo exterior, poderoso, que permite clasificar, perseguir, anular voluntades, apresar, fusilar al que disiente porque pone en peligro la igualdad, la libertad y, por supuesto, los sagrados valores de la patria. Cuando una revolución se erige en verdad absoluta y decide que nadie puede tener opinión propia ni permitirse quedar al margen, como ha dicho Todorov, ya se ha convertido en lo contrario de lo que proponía su aspiración inicial. Es el inevitable momento en que el rebelde se transforma en burócrata. Y el control de un partido único, la incapacidad de disentir, establece el totalitarismo. La voluntad de decir NO, que estaba en su origen, ahora obliga a decir SÍ.

En caso de que hubiera alguna vez el noble intento de mejorar la vida de los cubanos, la conformación del Estado Todopoderoso, la posesión del poder (que entraña, como es lógico, la ambición personal y el miedo a perderlo) lo alteró muy pronto. Sé que digo obviedades, lo lamento. Aunque quizá no esté mal recordar estos lugares comunes cuando es preciso reflexionar sobre un período tan dilatado en el tiempo en el control de un pueblo: ¡60 años! 60 años diciendo SÍ.

Para mí es difícil establecer con exactitud la fecha en que la Revolución comenzó su proceso de parálisis. Es un proceso, lo que significa que se desarrolla en el tiempo. ¿Tal vez en 1961 cuando Fidel Castro dijo aquello de "con la Revolución, todo; contra la Revolución, nada"? ¿O quizá cuando se crearon los campos de trabajo forzado (UMAP) para la "reconversión" de católicos, homosexuales y otros "desafectos"? ¿O hacia 1968, con la llamada Ofensiva Revolucionaria y la justificación de la invasión soviética a Checoslovaquia? Ese es un año importante porque, además, fue el de la intervención estatal de los pequeños negocios y el del premio (y estigmatización) de Fuera del Juego a Heberto Padilla y Los siete contra Tebas de Antón Arrufat.

En cualquier caso, ya en 1971, con el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, el barco se había detenido definitivamente.

¿Qué habría que salvar del período revolucionario?

La verdad, no sé qué responder a esta pregunta. La llamada "Revolución" es ahora mismo el "ancien régime". Lo justo sería lograr un país del que nadie tuviera la obsesión de huir.

¿Cómo clasificaría el momento actual de Cuba?

No conozco suficientemente la Cuba de hoy y no me siento capaz de clasificar un largo período bastante inclasificable. Además, eso de ordenar, definir, determinar no está entre mis virtudes. Pienso, si acaso, en una maravillosa novela de Joseph Conrad, de las de su época de madurez, titulada La línea de sombra, en la que un joven capitán se arriesga a zarpar con marineros enfermos de peste. En alta mar, el velero tropieza con la calma chicha. Y los hombres se mueren... Y el velero no avanza…

3 comentarios

Imagen de Amadeus

@ Estimado Prats Sariol–– Es un honor y orgullo estar en una lista de escritores y artistas a los que no se les permite entrar a Cuba. Felicidades.

Imagen de Pedro Benitez

 Interesante.Puede ser que la lista de contradicciones sea muy larga.  Desde que Fidel Castro demostró abiertamente que su honda no era de pluralidad; encontrando estorbos en Huber, Camilo, y muchos otros, desarrolló una revolución torcida que aún tiene raíces profundas.  En conseguir la falsa identidad de “gigante libertador” se canaliza la enfermedad del caudillo. Eso sí, más que buscar y encontrar un enemigo exterior, desarrolló una alta efectividad política para sembrar a los militares cubanos en una posición de toda ventaja contra el pueblo.  Porque señalar a un enemigo externo es relativamente fácil para el dictador, pero en vincular la "Ley" del enemigo externo con la injerencia y la soberanía nacional, "mantiene efectivo" tanto el totalitarismo mafioso, como el secuestro del pueblo. Más que un enemigo externo, se desarrolla un antagonismo perfecto;  capaz de divorciar a los cubanos de la política y de sobrevivir todas las contradicciones, peor; admite la regeneración del totalitarismo con una estructura económica diferente. El antagonismo perfecto requiere un antídoto perfecto. Un movimiento apolítico nacional con una estrategia que integra a todos los cubanos en el trabajo conjunto y el intercambio de ideas; “ a todos”.  Ignorar a los ciudadanos provoca la búsqueda del todopoderoso pensamiento de José Julián Martí Pérez "La libertad es la tiranía del deber."

Imagen de José Prats Sariol

Excelente respuesta, con la que coincido a plenitud. El novelista Abilio Estévez subraya su puesto en la lista de escritores y artstas que no podemos entrar a Cuba. A mucha honra. 

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