Sábado, 19 de Enero de 2019
Última actualización: 23:06 CET
12 piensan los 60

Díaz de Villegas: 'No hay absolutamente nada salvable del período castrista'

Néstor Díaz de Villegas. (Cortesía del escritor)

¿Se puede hablar aún de Revolución en Cuba?

Pensar la Revolución como evento provisto de un final es el primer ardid revolucionario. No puede existir un momento último en la Revolución debido a que ella misma es "el Fin": hablaríamos entonces del "final del final" o de un tautológico fin del mundo del fin. En cambio, en L'Ordre et le Désordre, Maurras se refiere a un fin que comprende "cualquier estado no anárquico, todo lo que no se parezca a la vida política de la Francia [o la Cuba] revolucionaria del siglo pasado, toda felicidad sólida y todo logro durable que revelen un período de lucha concluida, coronado por alguna escala natural de superioridad e inferioridad". En nuestro caso, ese final feliz aún no ha sucedido.

La misma falacia finalista ocurre en las teorías de los nuevos historiadores que sitúan el memento mori en las distintas fases de institucionalización pautadas por los congresos del Partido. Semejante error solo puede ser resultado del efecto de lente que producen los años 80, seguidos del Período Especial, en la perspectiva de los nacidos en el primer decenio revolucionario.

¿Qué habría que salvar del período revolucionario?

No hay absolutamente nada salvable del período castrista. Si creyéramos que la "educación y la salud" son imprescindibles, estaríamos obligados a justificar la catástrofe en que se basan esos supuestos "avances". La idea de avance, con relación al castrismo, es el resultado de una operación de diversionismo histórico. Para nosotros, "prosperidad" (pro-sperare) es parte de la realidad contrafactual, otro aspecto de aquello que pudo-haber-sido.

¿Cómo clasificaría el momento actual de Cuba?

En su tercer viaje, Gulliver llegó a una isla que flotaba encima de otra isla. El nombre de la comarca flotante era Laputa. El estado actual de Cuba es laputense. La isla afincada en la tierra existe en libertad, crea riqueza, intercambia información, se organiza en partidos, condena la dictadura y rechaza la censura, etc., mientras que Laputa coexiste en un estado paralelo de distopía. Laputa no es real: si la desenchufan del Paquete, las recargas y las remesas, vagará a la deriva, condenada a la obsolescencia.

6 comentarios

Imagen de Pedro Benitez

"Laputa no es real: si la desenchufan del Paquete, las recargas y las remesas, vagará a la deriva, condenada a la obsolescencia."El análisis, puede que en la  superficie tenga sentido, pero no creo que sea practico; verdad que si desconectan al sofisticado sistema de persecución y vigilancia  de las remesas, la tiranía no flota; ¿pero cuáles son las posibilidades y probabilidades que esto suceda?  ¿Como poner fin al cajero automático de los militares que representan las remesas?  Los mas pobres, la mayoría)  negros y mulatos desconectados de las remesas, de la toma de decisiones importantes, de los trabajos lucrativos que ofrece el gobieno, su único patrimonio tiene base en las escuelas sin maestros ; y en los hospitales sin doctores.  Aunque el presupuesto para los disfucionales programas sociales decrece rápido, no existen tendencias que van ha desaparecer pronto.  Yo deseo mucha suerte a un nuevo presidente/a (una mujer comunicativa mejor) que impulse un cambio Constitucional sin atender a las demandas de los mas pobres.  Si en algún momento los militares cubanos suspenden estos programas, mi opinión se acercaría al análisis del autor.   "Final del final" es relativo mientras los militares conserven la capacidad de combinar la Ley Comercial de los Estados Unidos con la injerencia y la soberanía nacional.  El totalitarismo cubano es único en este aspecto.  Y si China abraza a Cuba, lo cuál es muy poco probable, pero no imposible, para sacudirnos la tiranía tendriamos que hablar de " la guerra necesaria".  Por lo demás, no se trata de salvar  hospitales con filtraciones y escuelas con maestros que ni saben escribir; se trata de sostener la universalidad de estos programas para lograr el exito en la agenda política.  

Imagen de NARCO

Marcos of the West, cometes un error muy común: tomar estos sesenta años como algo inevitable, por una especie de fatalismo histórico. La manera correcta de enfrentar el asunto es la del compañero Díaz de Villegas. Si no hubiera existido el castrismo, la educación y la salud en Cuba hubiesen llegado a niveles más altos que los del resto de Latinoamérica, sencillamente porque ya en la república eran excepcionales. También socializados, por cierto: piensa que la Maternidad Obrera batistiana, de los años 30s, ya contaba con 118 camas dedicadas a las madres sin recursos. En mi pueblo, no muy lejos de Birán, había cuatro farmacias bien abastecidas en 1958 y solo una vacía en 1967. Los subsidios nada tuvieron que ver con el colapso de esos sectores, sino con la natural decadencia del Sistema, su agotamiento histórico, pues con el mismo subsidio el país debió ser mucho más próspero en otros aspectos, y no lo fue. Y claro, pasas como una aplanadora por arriba a la destrucción y la catástrofe social, que fueron el precio de ser cultos y padecer de dengue y conjuntivitis hemorrágica. Casi nada!

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

"Absolutamente" implica dogmatismo. Y en particular esa expresion niega una realidad, que el subsidio sovietico, en gran parte, sirvio para organizar un sistema de salud que, -en su momento-, garantizo la atencion medica y preventiva a un nivel no visto en los demas paises latinoamericanos. Por otra parte, la educacion, aunque doctrinaria, elevo notablemente el nivel de instruccion de los cubanos, tambien por encima de los demas paises latinoamericanos. Esta claro que la economia socialista cubana no fue capaz de sostener esos logros una vez desaparecido el campo socialista y que se ha perdido mucho; pero que "no hay absolutamente nada salvable", me parece un exabrupto. 

Imagen de Amadeus

Es que ni la salud y la educación son salvables hace much tiempo. La salud es un mito. Está a nivel de cualquier país de la región. Mèdicos habrá (moneda de cambio del castrismo), pero no hay medicinas, medios y mucho menos tecnología y así lleva la „potencia médica“ 60 años. Y la educación por igual camino: Nadie quiere estudiar magisterio y faltan los maestros porque se gana más vendiendo maní. 

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Y, sin embargo, se mueve. Yo creo que de la Revolución Cubana todo debe ser salvado. No hay un solo cubano que no haya sido feliz en Cuba a pesar de la Revolución.  A ella volvemos como cometas desquiciados. Sin ella seremos polvo sideral asemántico. Maldito sea tu nombre, democracia.

Imagen de Juan

Me gustó eso de la isla "Laputa" jaja.

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