Sábado, 18 de Noviembre de 2017
23:50 CET.
Opinión

Doble moral de la izquierda castrochavista

En el siglo pasado, cuando dictaduras militares de derecha azotaban América Latina, los movimientos de izquierda desempeñaron un papel señero en el combate por la instauración de la democracia.

Dichos movimientos luchaban en ese entonces contra el continuismo de los caudillos de turno y los golpes de Estado militares y en pro de la libertad de expresión y asociación y del respeto a los derechos humanos. Inspirados por una ideología marxista, según ellos "científica", pretendían por añadidura ser los heraldos de una sociedad igualitaria y justa.

Por tan encomiable actitud, sus integrantes (no menos, ni más, que los abanderados de idearios liberales, antitotalitarios y por ende anticomunistas) pagaron un elevado precio en términos de encarcelamientos, torturas y muertes.

Hoy, mirando retrospectivamente aquellas reivindicaciones, a la luz de la indolencia cómplice de la izquierda latinoamericana ante las sistemáticas violaciones a los derechos humanos perpetradas por el castrochavismo y sus aliados, se puede constatar que no queda principio ni valor alguno, de aquellos enarbolados otrora por esos movimientos políticos, que no haya sido mancillado, traicionado y prostituido por la actual izquierda radical.

Comenzando por el combate contra el continuismo. Ayer execraban la perpetuación en el poder de los dictadores de derecha y aún hoy se movilizan contra cualquier intento de reelección de líderes políticos del campo adverso. Pero comprenden, justifican, y hasta aplauden, el continuismo más largo y trágico de la historia latinoamericana, es decir, el de la gerontocracia castrista, así como el de los megalómanos del "Socialismo del Siglo XXI" Hugo Chávez, Daniel Ortega y Evo Morales.

Igualmente permanecen callados ahora que Nicolás Maduro, aborrecido por sus conciudadanos según todas las encuestas de opinión, intenta mantenerse en el poder convocando —sin respetar los cánones estipulados en la Constitución legada por el propio Hugo Chávez—  una asamblea constituyente rechazada no solo por la oposición sino también por un número cada vez mayor de figuras prominentes del chavismo.

Así, pues, mientras chavistas de la primera hora se deslindan del bufón dictador que está hundiendo a Venezuela, la izquierda radical latinoamericana prefiere cerrar los ojos ante las decenas de muertos, centenas de heridos y torturados y millares de detenidos por el régimen venezolano por participar en las multitudinarias protestas callejeras que por más de tres meses sacuden a Venezuela.

Antigolpistas según de dónde venga el golpe

La misma doble moral se observa con respecto al antigolpismo. En efecto, nuestros auto proclamados "revolucionarios" no tienen reparos en aplaudir cualquier ruptura del orden constitucional siempre y cuando la misma provenga de "fuerzas progresistas", como fue el caso de los golpes militares del general Velasco Alvarado en Perú y Omar Torrijos en Panamá a finales de los años 60, así como la intentona golpista de Hugo Chávez en 1992.

Sin embargo, esos mismos "revolucionarios" esgrimen luego sin sonrojo la retórica antigolpista para repudiar el fallido intento de golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez en 2002 o contra la evicción del poder (hecha no obstante en conformidad con los cánones constitucionales) de sus aliados Manuel Zelaya, de Honduras, y Fernando Lugo, de Paraguay.

Ahora se hacen de la vista gorda una vez más ante el golpe de Estado antiparlamentario perpetrado por su amigote Nicolás Maduro, quien ha despojado a la Asamblea Nacional, elegida por el pueblo venezolano, de sus prerrogativas constitucionales.

Ese doble rasero que practica la izquierda castrochavista también ha dejado hecho trizas su pretendido ideal de justicia social. Sus miembros condenan las desigualdades existentes en la sociedad capitalista, pero nada dicen a propósito de la nueva clase corrupta que se ha adueñado de las riquezas de Venezuela, la llamada boliburguesía, cuyas fortunas mal habidas suelen terminar en bancos del exterior o invertidas en firmas o suntuosas propiedades en el denostado "imperio", mientras el pueblo venezolano se ve asfixiado por la hiperinflación, el desabastecimiento, el derrumbe de la moneda nacional y a fin de cuentas la miseria. 

Y cuando salen a la luz escándalos de corrupción involucrando a dirigentes del castrochavismo, tales como los develados por los Panama Papers o por las pesquisas de la justicia brasileña en torno a la firma Odebrecht, la izquierda castrochavista prefiere mirar hacia otro lado, supuestamente para no hacerles el juego a los "enemigos de la revolución", y llega a calificar tales revelaciones de "intervencionistas".

Ellos, que se apresuran a condenar los vínculos de Odebrecht con gobernantes de otros países, callan ante el hecho de que Venezuela fue señalado como el país en que, exceptuando Brasil, los sobornos pagados por esa firma alcanzaron las cifras más elevadas.

Y ni que decir del silencio de los adoradores del castrochavismo ante las desigualdades de la Cuba castrista, donde la holganza en que viven los jerarcas del régimen —con poder de compra necesario para adquirir artículos, entre otros, en las lujosas tiendas de la recién inaugurada Manzana Kempinski— contrasta escandalosamente con las vicisitudes de los cubanos de a pie.

En el campo de la equidad de género

El desgaste moral y el trastocamiento de valores de la izquierda castrochavista se manifiesta igualmente en el campo de la equidad de género. Los miembros de esa izquierda nunca han dicho esta boca es mía ante las detenciones y palizas infligidas regularmente a las Damas de Blanco por las tropas de choque del castrismo por el simple hecho de reclamar la liberación de los presos políticos cubanos.

Como tampoco han dicho nada de las innumerables declaraciones misóginas de Evo Morales.

Asimismo, siguen loando, por su retórica "antiimperialista", a un Daniel Ortega a quien solo el poder y el soborno salvaron de las denuncias de violación de su hijastra Zoilamérica.

En Venezuela, la mujer está pagando un alto precio por tomar parte en las manifestaciones de protestas. Más de 300 han sido arrestadas y muchas han conocido de ese modo la tortura. Cinco de ellas han denunciado haber sido víctimas de actos lascivos. Pero eso, a la izquierda radical del continente le ha importado un bledo.

Lo que es más, ¿cómo es posible que los integrantes de esa izquierda permanecieran impávidos ante el oprobio sufrido por Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, a quien, en más de una ocasión, con el asqueroso propósito de humillarla, los carceleros del castrochavismo le hurgaron hasta las partes más íntimas de su cuerpo antes de permitirle visitar a su esposo?

Para defenderse de todo esto, esa izquierda desenterrará  (como lo hace cada vez que se encuentra en dificultad) el sempiterno comodín del antimperialismo. Argüirá que si se saca a relucir el trato vejatorio recibido por quienes hoy protestan en Cuba o Venezuela, habría también que evocar los vejámenes sufridos por luchadores nacionalistas durante las intervenciones yanquis del siglo pasado.

No, mil veces no. Nuestros próceres no izaron el pendón de la soberanía nacional, exponiendo sus vidas y sufriendo torturas y prisión, para que tiranos de izquierda vengan hoy a escudarse detrás de esa enseña para perpetrar impunemente sus crímenes. Al contrario, la coherencia dicta que quienes pretenden defender el derecho a la autodeterminación de los pueblos exijan dicha autodeterminación a las dictaduras castrochavistas que les niegan a sus pueblos el derecho a escoger libremente sus gobernantes.

Después de tan abominable y vasta adulteración de valores y principios, a la izquierda castrochavista no le queda ninguna, pero ninguna, autoridad para dar lecciones de patriotismo o de moral.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

A ver, a ver, qué levanten la mano los corruptos!!!!!

Imagen de Anónimo

4 comunistones que no han resuelto nada en sus paises. Miseria, miseria y mas miseria.

Imagen de Anónimo

Y faltan en esa foto los Kirchner, Dilma y Lula. Todos ladrones. Parece que el general cuidó su bolsillo en vez de levantar su mano derecha.

Imagen de Anónimo

Exelente este repaso histórico de Rafael Fiallo, esa triste realidad la hemos tenido que sufrir a pulso,solitos los cubanos por casi 60 años ya,ahora tenemos una esperanza, el decidido rechazo del pueblo venezolano a caer en la nueva oferta de estafa a los pueblos de nuestra  america bajo la camaleonica oferta de  socialismo del siglo XXI.

Imagen de Anónimo

El castrofascismo es una variante bananera del fascismo hitleriano que Fidel Castro le vendió al pueblo y al mundo como un Stalinismo nacionalista que resultó en la peor dictadura en los tiempos modernos. No solo  Haitianizó a Cuba, porque desde uno de los paises más avanzados en la Latinoamérica de los '50, llevó a la isla al nivel de Somalia, sino que probó que el hambre controlada puede debilitar la voluntad de un pueblo y convertirlo en ovejas dóciles totalmente timoratas y automatizadas. 

Imagen de Anónimo

La práctica ha demostrado que cuando la izquierda latinoamericana toma el poder, harán todo lo inimaginable para perpetuarse en el poder, y para que lo suelten hay que "darle candela como el macao", Venezuela es un ejemplo: más de 100 dias luchando en las calles, más de 100 jóvenes masacrados. 

Imagen de Anónimo

Del emotivo cuadro es más peligroso es el General Mariposón. El régimen de los Castro, desde sus inicios, una de sus primeras tareas fue crear INTERNACIONALMENTE  una fuerza de izquierda agresiva y ahora para colmos se le suma COLOMBIA , entregada por ''vías constitucionales'' por el títere de La Habana, JUAN MANUEL SANTOS. ¿Cómo se explica que un presidente (Santos) electo democráticamente vaya visitar al hospital al tipo responsable de miles de asesinatos, torturas, violaciones , saqueos , sabotajes , actos criminales de terrorismos...? Es bueno recordar que en la década de los '80 el M-19 pretendió hacer lo mismo , CON EL RESPALDO DE CUBA, pero afortunamente NO PUDO llegar al poder a través de las instituciones como el Congreso y la Presidencia. Mientras exista la mafia criminal en La Habana dirigiendo la orquesta, aunque algunos no lo crean, no habrá paz verdadera.

Imagen de Kurt_Turing

¿Que le pasaba a estos tipos, tenian peste a grajo? Y Chavez era el peor de todos

Imagen de Anónimo

La izquierda, la inmoral e indigna izquierda, a mi no me sirve ni pa' limpiarme el fondillo.....En el caso de chilenos, de izquierda, los crimenes de Pinochet fueron horrendo, hay que entenderlos como sufrieron ellos, los crimenes de los Castro en Cuba no, esos quedan justificados por lo malo que son los gringos, que se jodan los cubanos.Conoce la izquierda la moral!!???

Imagen de Anónimo

q cuadro ma lindo lo voy a inprimir pa ponerlo en mi ofisina aqui en la usijefe depatamento de control de ciberespasio de la usi