Domingo, 19 de Noviembre de 2017
23:42 CET.
Cine

La cara oculta de la guerra en África

En una escena del largometraje de ficción Últimos días de La Habana (Fernando Pérez, 2016), uno de los protagonistas de la historia, Miguel (Patricio Wood) aborda un almendrón bajo la lluvia en pleno aguacero vespertino de un día cualquiera en la capital cubana. Su chofer es un exveterano de la guerra en Angola (Pedro Fernández), de esos tantos que lograron regresar después de varios años de lucha contra la invasión sudafricana, colaborando con las tropas del MPLA que comandaba el entonces presidente José Eduardo do Santos.

Durante el trayecto en el carro, Miguel escucha las hazañas del exmilitar en tierras angolanas, y comprueba que, efectivamente, una mina le ha dejado inutilizada prácticamente una pierna. Aun así, tiene que batallar en el diario bregar de la supervivencia cubana. Una realidad penosa que el realizador del filme consigue insertar en su historia, casi a manera de crítica y denuncia social.

El tema, que parece ser un lado oculto de la epopeya que duró más de tres lustros, desde 1975, cuando las primeras tropas internacionalistas fueron enviadas para luchar contra el apartheid sudafricano, es abordado con mayor profundidad por el documental Días de diciembre de la realizadora Carla Valdés León, un filme que lamentablemente ha sido silenciado de algún modo, pero que, para suerte de los que tuvimos la oportunidad de verlo, al menos ya fue exhibido en el circuito de la Muestra de Cine Joven concluido en La Habana el pasado mes de abril.

En aquel momento pasó sin penas ni glorias. Ahora circula ya en el Paquete, junto a otras propuestas, como forma de romper el cerco de silencio que se ha cerrado sobre este interesante material, además de otros.

No es noticia que los más jóvenes realizadores del país pretenden acercarse de una forma u otra a esas esencias polémicas de nuestra cotidianeidad que no son abordados por el discurso periodístico oficial. Si bien estos materiales no tienen la difusión que ameritan, y raras veces reciben el respaldo de la industria cinematográfica nacional (ICAIC), al menos consiguen colarse con denodado esfuerzo en el circuito de festivales o proyectarse en espacios reducidos que les permitan su interacción y conocimiento por parte del público.

Días de diciembre es esa contracara de los días gloriosos de Angola que nadie quiere ver, porque duele sobremanera. Sus protagonistas son exveteranos entrevistados que conservan las medallas de sus hazañas que un día mostraron con orgullo y que hoy guardan con el pesar de saber que para nada les sirven. El deber patrio que ha sido blasón, hoy es penuria, vergüenza, desilusión, desesperanza.

Al menos esa es la visión que muestra este documental que se adentra en el dolor familiar que aún persiste cuando una madre anciana, una esposa o una hermana revelan, entre cartas recibidas y fotografías añejas del pasado, el recuerdo perenne del hijo, el hermano o el esposo que ha quedado para siempre atrás.

Pero más que el desgarramiento ante la pérdida persiste ese desgarro otro, tan duro como aquel, que hace retorcer al espectador de impotencia: el del desvalimiento, la desatención, el malestar ante la indiferencia.

Días de diciembre cuestiona la historia y las causas de la participación cubana en la guerra. Es uno de esos filmes que va a perdurar como un valiente ejercicio de indagación periodística en la joven documentalística nacional, no porque sea una obra maestra —pues no lo es, tiene mucho de sintaxis convencional, de didactismo, sin aptitud para la innovación estética—, sino por la valentía de las cosas que dice, que son tan dolorosas como ciertas.

Perdurará por su militancia con la veracidad en el muestrario de las secuelas de esa guerra, cuyos héroes, todavía anónimos y vivos, han sido desatendidos hasta hoy por las organizaciones sociales y políticas encargadas para ello.

También por su calado antropológico. Su realizadora parece decirnos que esa guerra, con sus mártires y sus cuotas de heroísmo, aún no ha terminado. Sigue en los reclamos de quienes no solo padecen sus secuelas, sino también sus carencias.

'Días de diciembre', de Carla Valdés León

El documental recorre la gesta de los cubanos en Angola a través de entrevistas a participantes y familiares de los caídos. Parte para ello de la Operación Tributo realizada en 1989. (CARLA VALDÉS LEÓN)

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Comentarios [ 24 ]

Imagen de Anónimo

Tremenda basofia!!! 

Imagen de Anónimo

El bandolero de Birán cobrando miles de dólares por cada soldadito, y al final lo que les dió (y sólo a algunos) fueron medallitas de lata. Sigan ciberclaretones, sigan defendiendo al clan Castro.

Imagen de Cubanón Regusanón

Estuve en Angola del 85 al 86, como cooperante civil. Antes me habían citado por el comité Militar como dos veces. Llegaba, decía que sí, pero el ía de la movilización me aparecia tarde y ya se habían ido. Los del CM me echaban una reprimenda que tenía que aguantar y  me iba para mi casa. Luego me apareció esa misión civil de 11 meses en Luanda y me fui para asi tener una justificacion la próxima vez que me citaran.Ni que decir que eso del internacionalismo de Fidel Castro a mi no me hacía gracia, nunca me lo tragué e hice todo lo posible por salir con vida de aquella locura.  No vi los horrores de la guerra porque me movi entre los angolanos del ministerio al que asesoraba y los cubanos de la embajada. Sí supe por ellos que Angola pagaba mensualmente a Castro 1000 dolares por cada soldado y 1500 por cada oficial o profesional dinero que, por supuesto, nunca vimos. Sí supe por soldados con los que hablé del desorden y el caos que imperaba en las tropas cubanas: falta de suministros, comida, piezas, etc.. También de los actos de genocidio que cometieron los cubanos. Recuerdo uno en que le tendieron una emboscada a una de esas caravanas que iban de ciudad en ciudad y mataron algunos cubanos. Los atacantes se refugiaron en una aldea vecina y el jefe d ela caravana puso los lanzacohetes en tiro rasante y barrió literalmente con todo el mundo en la aldea. Conocí de casos de suicidio entre los soldados que se daban como muertos en combate y otros que murieron por la mpericia de sus propios compañeros al manipular las armas. Ni que decir la vida de lujos que se daban todos aquellos cachanchanes de la embajada y el alto mando militar enfiestas y borracheras. Era costumbre entre los altos jefes ir al aeropuerto cuayndo llegaba un vuelo de Cuba para rifarse a las mujeres que arribaban. Recuerdo un caso de un médico que iba con su esposa y un coronel o general quiso tenerla y, al saber que era casada, habló con los que dirigían la mision médica para que despacharan al marido fuera de Luanda y dejaran a la mujer allí. El llamado "matrimonio Angolano", una relación  que se establecía entre una mujer y un hombre casados en Cuba mientras estaban allí en angola, era cosa conocida de todo el mundo.  Aparte del costo humano en muertos, y mutilados, esa guerra profundizó aún más el desastre moral en que ha convertido la sociedad cubana a raíz de todas las movilizaciones, planes de becas, etc. inventados por ese malnacido bastardo de Birán. A pesar de todo, hubo quienes se negaron a ir a angola.  Un amigo que se presentó voluntario, pero no fue aceptado m econtó que el oficial le abrió una gaveta de archivo llena de carnés del Partido y la Juventud. Pena me da con las hijas de la anciana del documental que por su forma de hablar aún parecen estar encandiladas por las mentiras de Castro.

Imagen de Anónimo

El documental es FLOJO comparado con lo que fue la realidad de Cuba en Angola y su repercusion para los que participaron..Una verguenza mas vivida por los cubanos a manos del castrismo

Imagen de Anónimo

El documental es flojo . La realidad que muestra es muy palida comparada con lo que sucedio.MM

Imagen de Anónimo

Varios de los entrevistados "mascan" la verdad, le dan la vuelta, pero no la sueltan, no la dicen.

Imagen de Anónimo

La mente perversamente inteligente del más grande de los sociópatas que haya nacido, por desgracia, en Cuba, sirvió para manipular, aprendido de los fascistas que leía y amaba, la mente de los cubanos, ingenuos o no. Algo goebbeliano. Los cubanos que estuvimos en Angola, fuimos varias cosas, todas denigrantes: eso aportó dinero a las arcas de los Castro, (Fidel Castro murió siendo uno de los "gobernantes" más ricos del mundo, con más dinero que la Reina Isabel), fuimos, además, mercenarios pagado por los soviéticos, para instaurar un poder que convirtió a dos Santos en billonario y a su hija en la mujer más rica de África. Y entre otras muchas desgracias, Fidel es el culpable  del insondable dolor de esas madres, hermanas, hermanos, padres, esposos, hijos, quizás enloquecidos ante la irreparable pérdida. Todo por culpa de un narcisista, un gánster desde sus años de juventud y, en definitiva, un tipo que odiaba a los cubanos por una culpa que solo se debe al maldito español que lo engendró cuando violó a su maldita madre, de catorce años, hija de una criada de la familia legítima de Ángel Castro. Pagamos los platos rotos de ese nacimiento bastardo, de ese odio que pudrió su alma y lo proyectó sobre todo hombre que quiso crecer, prosperar, así también sobre todo religioso, o emprendedor. Fidel Castro ha sido el peor cubano nacido en nuestro suelo. Una bestia que ha dejado un reguero de sangre, de dolor, de destrucción. Culpa, en definitiva, de un extranjero, de un español sin principios morales, que no respetó a su familia y formó otra, donde, como sucede con frecuencia, crecen niños llenos de rencores que después agreden a la humanidad. Maldita sea la hora en que ese gallego bruto de mierda llegó a Cuba. Y maldita sea mil veces la familia Castro, y la Ruz, porque en definitiva Raúl tiene otro apellido, o debería tenerlo. Y eso en Mayarí todos los saben.

Imagen de Anónimo

Mi padre estuvo en angola solo con 17 años y logro salir con vida por suerte, hoy no tiene nada solo recuerdos amargos y necesidades basicas q el estado cubano nunca le han ayudado a resolver. Hace unos años vivo en angola y a pesar del cariño q este pueblo siene por los cubanos,los q aqui vivimos no contamos con apoyo ninguno del govierno angolano, ni siquiera siendo desendientes d quienes ayudaron a construir y reconstruir este pais. He tenido la oportunidad d hablar con altos dirigentes angolanos, ministros, generales, personas q vivieron la guerra desde dentro, no desde oficinas ni puestos d mandos y todos me han dicho q el govienno angolano pagó a fidel por los servicios y las tropas enviadas. Donde fue a parar ese dinero? Por que nunca dicen nada d eso en cuba? Algun dia alguin hablara y tendremos la verdad en nuestras manos aunque ya no valga para nada

Imagen de Anónimo

Y el que los mandó a pelear (y a morir), no participó ni en el ataque al cuartel moncada, ..... decía que se había perdido. El lema que le aplicaron fue: Llegó tarde, no entró, se fue temprano. Sigan ciberclaretones, sigan defendiendo al clan Castro.

Imagen de Anónimo

Yo vi una cosa que no sé si alguien lo ha dicho y fue la cantidad de tarros pegados. La gente en Angola, inmediatamente se olvidaba de quién lo esperaba detrás a cuyos brazos después regresaría, si no se enteraban en Cuba, pero cada uno se buscaba su pareja. Y en Cuba, también, muchos que se quedaron, no esperaron. En fin, desde cualquier punto de vista, humano, social, político, psicológico, cultural, los cubanos en Angola son una desvergüenza, una mancha más sobre el tigre. Que cuando aquello se derrumbe (aunque parezca que nunca, sucederá, pues ahí están Grecia, Roma y hasta la misma URSS, para probarlo), nunca más venga un delincuente, egotista, a hacerse dueño de nosotros. Y al próximo que vuelva a decir: "Elecciones para qué" hay que fusilarlo de inmediato, porque ese viene con la intención de montar una tiranía férrea que viole todos los Derechos Humanos que existen y hasta los que aún no se han inventado. El mequetrefe de Fidel Castro acabó con todo. Y se hizo millonario, él y los suyos, a costa del pueblo de Cuba. Qué tipo tan envidioso. ¿Qué culpa teníamos nosotros de que fuera un desclasado, un nacido bastarde en un bohío de tierra, y que no tuviera lo que sí tenían los hijos legítimos de Ángel Castro? Un tipo narcisista, sociópata, indigno y perverso que destruyó lo que fuera próspera y libre nación antes de ese año fatídico de 1959.