Lunes, 26 de Agosto de 2019
Última actualización: 06:18 CEST
Opinión

Yo me fui

Silvio Rodríguez, Fidel Castro y Pablo Milanés, La Habana, 1984. (CUBA-SI.CH)
Andrés Reynaldo.

Digámosle de una manera operativa el Síndrome de Yo Me Quedo. (Invito al culto lector a encontrar una prestigiosa denominación clásica.) Se observa, en mayor o menor medida, en funcionarios, intelectuales, bailarines y hasta reguetoneros y clérigos cubanos que descalifican toda crítica exterior amparados en un principio de localidad: ellos se quedaron y nosotros nos fuimos.

El más reciente caso es el viceministro de Cultura, Fernando Rojas. A Rojas le han caído arriba en las redes después de que se conocieran unas fotos de su hija en viaje por EEUU. ¿Alcanza para tanto el sueldo de viceministro? ¿Se costeó el viaje con dinero ganado en el spa de su esposa? Son preguntas válidas para unos dirigentes que, lejos de rendir cuentas al ciudadano, le han impuesto 60 años de miseria.

En su primera línea de defensa, Rojas acusó de estalinista a uno de los críticos. Sin duda, algo inédito en el arsenal de insultos del oficialismo. Como ya se ha comentado, esta gente terminará lanzando sobre sus detractores el nefasto calificativo de castrista. De hecho, no sabemos el impacto que semejante acusación pueda acarrearle a Rojas, considerada la admiración por Stalin en la cúpula de la dictadura.

Todos recuerdan la canción de Pablito Milanés. Estábamos en 1980, el año del éxodo del Mariel. Más de 125.000 marielitos cruzamos el Estrecho de la Florida. Millones se quedaron con la ilusión de subirse a un bote. Fidel mostraba, otra vez, su peor rostro. Golpizas en plena calle, humillaciones, detenciones, familias divididas, homosexuales desterrados a la fuerza, el desatado poder de las turbas. Pero Pablito cantaba "Yo me quedo".

Por esas fechas, Silvio Rodríguez compuso "Pequeña serenata diurna". Otro de sus hitos: letra y música de indudable lirismo al servicio de la opresión. Imagino a Pablito y Silvio saliendo de los mitines de repudio contra el cantautor Mike Pourcel y ponerse a la tarea de lavar los platos sucios del dictador. Pablito: "Ya no quiero hablarte de esas cosas,/ más dignas, más hermosas,/ con esas yo me quedo". Silvio: "Vivo en un país libre,/ cual solamente puede ser libre/ en esta tierra, en este instante/ y soy feliz porque soy gigante".

Quedarse en contra de la dictadura es heroico, si no suicida. Trágico es quedarse al margen. Pero quedarse con la dictadura exige una deliberada supresión de la conciencia. Se comprende entonces la irritación de Rojas y otros beneficiados del castrismo. Sus privilegios, su poder, son proporcionales al grado de responsabilidad en la catástrofe nacional, bien por acción, bien por omisión. Nada más irritante para una conciencia deliberadamente suprimida que exponerla ante sus consecuencias.

Esta supresión de la conciencia afecta a todos aquellos que no se rebelan abiertamente. Sea el cederista capaz de delatar a sus vecinos o el gusano que observa impávido la paliza a las Damas de Blanco. Coincido con Alfredo Triff (Hypermedia Magazine, marzo 2018) en que ese comportamiento social, esa exterioridad espontánea o fingida, bajo coacción o por consenso, es el combustible que mantiene viva a la dictadura.

Para escritores y artistas, los términos de este sórdido contrato social se hacen más evidentes. Al creador rebelde: persecución, ostracismo, cárcel, exilio. Su renuencia a suprimir su conciencia es un escándalo que exige un permanente tratamiento policial.

Al creador oficialista, ya sabemos. Se le promueve adentro y afuera. Se le convoca para apoyar fusilamientos y condenar el embargo. Se le da una jabita para paliar la escasez. Como Pablito entonces y Silvio todavía, es el fiel propagandista de la conciencia suprimida.

Una coyuntural ficción de la dictadura es el espacio concedido al creador que se autodefine como independiente, heterodoxo, apolítico. Pintores, novelistas, músicos que salen, entran y avanzan, desde una pretendida neutralidad, la versión castrista de la reconciliación nacional, los sufrimientos del pueblo debidos a la política norteamericana y una sola cultura sin reflexión sobre el pasado ni condena del presente.

Hay quien dice que a este creador se le permite jugar con la cadena pero no con el mono. Ahí discrepo: en Cuba solo se puede jugar con la cadena bajo la estricta dirección del mono. La conciencia suprimida también necesita una máscara.

Aquel que se va, aquellos que de verdad nos fuimos, rompimos ese contrato. No es que un inverso principio de localidad nos otorgue una autoridad moral. Simplemente nos permite llamar a las cosas por su nombre. Sin violentar nuestra conciencia. Sí, tiene que ser muy irritante.

19 comentarios

Imagen de Ricardo Lopez

 Para los Varela-Morales y otros ejemplos que he conocido de cerca, la moral, dignidad e integridad personal son una ficción matemática. A unos le pisaron el callo, a otros le apretaron la tuerca socialista. Soy testigo de historias de personas privilegiadas y condicionadas en Cuba, para las cuales todo andaba bien hasta que le pisaron el callo, le quitaron el automóvil asignado y otros privilegios. Entonces, se quedaban en un tercer país, y pedían asilo en EU para vilipendiar del país que les dio asilo y alabar al socialismo. ¿Cómo entender esta falacia? Esta gente nunca se sabe que valor de cambio consciente o inconsciente tienen. Son más terribles que los más crueles y avariciosos capitalistas, a los cuales ellos detestan. Lo siento, pero me resulta imposible justificar, y separar sus pírricas llamadas “obras” con sus comportamientos y sus consecuencias. Puede que se puedan citar otros ejemplos de cuestionadas similitudes; peros estos carajos no son ni lejanamente comparados con su propia ignominia y abyección; además en este ejemplo el dolor es de nosotros, y no de estos farsantes. Hay que estar alerta, a mí que no me engañen, porque no seré brillante; pero no soy estúpido. ¿A quién pretenden engañar? A otros con ese cuento… y me ofenden si creen que me engañan. Me imagino que su carne de cañón sean los desinformados del mundo por la propaganda de la internacional socialista y del ahora síndrome de la brevedad digital, y las pobres víctimas de la miseria cultural, corrupta y económica de los países del tercer mundo. Me encanta la referencia del reverendo Ignacio a la canción de la jaula, pues precisamente de eso se trata, de gente de mente distorsionada, corrupta y virulenta dentro de la gran jaula del oportunismo despiadado. Contundente y acertado ejemplo del viajero para el equivocado, pobre gente y su conciencia, si la tienen. No se trata de equivocarse, sino de reconocer que se estaba…  

Imagen de Amadeus

@AD—Pablo MIlanés desde su nuevo domicilio en Galicia o Madrid ya no se querrá acordar de la foto que encabeza este artículo, sonriente y satisfecho al lado del Orate en Jefe. Hay quienes le perdonan sus pecados de juventud, "porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse y su obra es la que prima". Pero a estas altura no vale redimirse de la metedura de pata con críticas tibias y constructivas, cuando en el Estrecho de la Florida se han ahogado tanta gente huyendo precisamente de auqello a lo que Milanés les dedicó sus mejores canciones. No Pablo, llegar a viejo no te perdona.

Imagen de El viajero

Además de una deliberada supresión de la conciencia a muchas personas le falta otra cosa. 'Me contaba un sacerdote una vez que estaba decepcionado del sacerdocio.  Cuando le pregunte por que no se iba, me dijo que si hacia eso toda su vida no tendría sentido.  Le entendí. Pero si hay una frase en esta vida que nadie quiere decir es,: "Estaba equivocado". Les es imposible hasta a los mismos científicos cuando una teoría nueva se impone contraria a la que han mantenido toda su vida,  Años de Cátedra impartiendo  "la verdad", libros escritos, monografías, etc, todo se le vendrá abajo,  justificaran lo imposible, ridiculizaran y se burlara de lo que viene de nuevo, pero nunca, nunca, aceptaran ni dirán la frase que tienen que decir.  Para decirla se requiere un Valor y una Entereza moral mas allá de lo común.  En otra ocasión un amigo me contaba que le había sido infiel a su esposa. La mujer herida y despechada con razón lo había echado de la casa. Me contaba todas las desavenencias de su matrimonio, las discusiones con su mujer y todos sus conflictos.  Pero a pesar de todas sus quejas , quería volver con ella. Sus explicaciones me parecieron que hasta tenían sentido y lógica.  Al final le dije: "Paco, si me pides un consejo te diría que fueras a hablar con tu mujer, dejaras todas esas justificaciones que me cuentas y simplemente dile: "Mira, la verdad es que ¡LA  CAGUE!. Perdóname.  Y mira a ver que te dice la mujer"

Imagen de ADV

A Pablo lo vi pidiendo asistencia médica en urgencias en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Lo vi de lejos y no me parecía tan grave como para q exigiera tanta premura en su atención. Lo primero q me pasó x la cabeza fueron todos aquellos ancianos q se comieron aquello toda su vida y ahora dependen de unos hospitales insalubres como para que este cómplice del Castrismo venga a disfrutar de una sanidad de nivel mundial a la q nunca ha contribuido con nada. Hipócritas. 

Imagen de Amadeus

@ padre Ignacio: Un saludo Reverendo. Hacía rato que no le veía.

Imagen de Balsero

Más acá que Carlos Varela está el dúo Buena Fe. Con letras metafóricas y codificadas, crearon una imagen de contestatarios, para subir su precio y negociar con Abel Prieto & Otros culturosos.

Imagen de padre Ignacio

Se trata de un articulo brillante,de coleccion, como todo lo que escribe Andres Reynaldo, me quito el sombrero.... una vez mas.

Imagen de padre Ignacio

Maestro Amadeus,, como siempre disfrutando de su finisimo humor, ya me habia llamado poderosamente la atencion esa mania ridicula de Carlos Varela de arroparse tanto en un pais tan tropical. Los dueños de esa plantacion llamada Cuba, la familia Castro saben que la lealtad es cosa de novelas y he aqui que como buenos mentalistas y presidiarios prefieren centrar su poder en el viejo truco de el palo y la zanahoria, mas una dosis de miedo. Varela aprendio al dedillo del maestro de maestros Silvio Rodriguez  el viejo truco de donde digo Diego dije digo y nadar y guardar la ropa, lo cual ha devenido en el legado moral del caracoquismo. Silvio y Pablo estan descritos en la letra de una cancion de Pedro Luis Ferrer que dice... y se hizo culpable el Sinsonte, por  comida y por agua y pidio que ensancharan la jaula y pintaran los barrotes de grises

Imagen de Juan

Me gusto los dos último párrafos, jaja yo se ha quien él le está dedicando esos párrafos, jaja. Buenísimo el articulo.

Imagen de Amadeus

En Cuba se ha logrado la técnica de caparles la dignidad a los cubanos sin derramamiento de sangre y el mejor ejemplo es Carlos Varela. Está en todos lo saros; nadie se mete con él,  pero nunca se sabe „en qué está“. Es como la tecnologia stealth de los F-35: invisible al radar, pero controlado. Vestido siempre como para un invierno en North Carolina de vez en cuando escribe una canción en código navajo y el personal lo interpreta como un mensaje subliminal (–oye, hay que tener valor para escribir algo así– comentan en las gradas) En fin....sarracenos.

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