Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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'Elecciones' 2018

La política del papalote

Detenciones arbitrarias, arrestos domiciliarios, intimidación policial, mítines de repudio, expulsiones injustificadas de las Asambleas de Nominación: he aquí el saldo de la primera fase del proceso que ha de culminar el año próximo con la "elección" de una nueva Asamblea Nacional en Cuba.

No hay que sorprenderse. La represión y la desarticulación de las iniciativas políticas no controladas por el Partido Comunista es una constante de la realidad cubana. En este caso, sin embargo, se da la peculiaridad de que el repertorio de medidas aplicadas opera en violación flagrante de la propia legalidad del Estado.

Y, en particular, de la Ley 72, que regula el proceso electoral y (teóricamente) garantiza a todo ciudadano el derecho a participar en la Asamblea de Nominación de Candidatos, así como elegir y resultar elegido.

No es la primera vez que las autoridades de la Isla tergiversan su propio marco jurídico. Ya a principios de siglo el Proyecto Varela se había topado con el rechazo, por parte de la Asamblea Nacional, a registrar su propuesta ciudadana. Pero en aquel entonces, aunque de un tecnicismo dudoso, la respuesta se atenía a la legislación en vigor: los promotores del proyecto no habían acreditado la condición de electores de los firmantes con declaración jurada ante notario.

Como es sabido, fue este el origen de la reforma constitucional de 2002, que establecía la irrevocabilidad del carácter socialista del Estado cubano. Ahora, en cambio, el régimen ha actuado fuera de la ley. Es decir, no ha presentado ningún argumento jurídico que sustente la prohibición de facto (que no prescrita) de las candidaturas independientes.

Una Constitución desfasada

¿De qué es síntoma esta suspensión de la legalidad?

Las reformas emprendidas por el sistema en las últimas décadas (sobre todo a partir de la llegada al poder de Raúl Castro) han significado cambios no solo en el tejido social cubano, sino también en las relaciones entre el Estado y el individuo.

Así, en su colaboración para el libro colectivo El cambio constitucional en Cuba, Velia Cecilia Bobes constata que el modelo de ciudadanía (homogéneo e igualitario) al que se atiene la Constitución vigente "comienza a ser rebasado por una nueva configuración social marcada por el aumento de la desigualdad y por la diversidad de experiencias y situaciones de vida de la población".

Esto supone un declive en la legitimidad de un orden político, cuya principal reivindicación radicaba en la redistribución de las riquezas con el fin de igualar las condiciones económicas y sociales de la población; al igual que una merma del control (ideológico y efectivo) y, por consiguiente, de la capacidad de movilización que el Estado es capaz de ejercer sobre los ciudadanos.

En ese sentido, según Bobes, en los últimos años se ha venido produciendo una disminución de la participación social en las organizaciones de masas y en las instituciones. Un fenómeno potenciado a la vez por el aumento de la pobreza y la desigualdad, que induce a los grupos menos favorecidos a retraerse "a los ámbitos privados para concentrarse en la solución de los problemas".

Por lo tanto, el desfase entre el marco jurídico estatal y la realidad a la que se ciñe se compagina con la indiferencia de la ciudadanía. No es exagerado suponer que el sistema cubano ha entrado en una fase en la que ya no busca la adhesión del ciudadano sino el simple conformismo.

La apatía social como método de supervivencia

En buen cubano esto se traduce en un término: "resolver" —fusión local de resignación y adaptación—. Y es esta práctica social, el cinismo de la supervivencia, la que promueve actualmente el poder.

En realidad, lo que menos le interesa a las elites de la Isla es la ruptura de la inercia. La apatía social es preferible a la politización (así sea para legitimar al régimen). Viéndolo así, la exclusión de la disidencia del mecanismo electoral es el envés de la reciente campaña de descalificación a la llamada corriente "centrista".

Lo que está en disputa es la participación en el proceso de toma de decisiones. El problema para el régimen no radica ya en el contenido de las opiniones, sino en el hecho mismo de que haya opiniones.

Últimamente, quienes se han tomado en serio las reglas de la política nacional han desvelado, a su pesar, que el juego es válido siempre y cuando nadie quiera jugar. Palos pues para la disidencia y hostigamiento a los fieles inquietos.

Y es que en esta época de transición (con el relevo paulatino de la dirigencia histórica), marcada por la merma de legitimidad y la emergencia de una nueva sociedad, la clase dirigente no puede siquiera darse el lujo de una tímida consulta de las bases, como hiciera en vísperas del IV Congreso del Partido a principios de los 90 o, más recientemente, con los "lineamientos".

La jugada sería demasiado arriesgada, ya que sacar de la desidia política a la población acarrearía consecuencias imprevisibles. De ahí que, retomando a Bobes, "en la etapa actual los cambios (económicos) están siendo legalizados a través de decretos, normas o resoluciones, y no por leyes o reformas constitucionales".

En el limbo

El predominio del poder ejecutivo, en detrimento del legislativo, refuerza la tendencia a sofocar cualquier atisbo de debate, cuando no sencillamente a pasar por alto la ley. 

No por gusto, en los puntos vitales del andamiaje jurídico-político cubano es el incumplimiento de la legalidad lo que impera.

Este limbo constitucional responde al nudo gordiano que la dirigencia no logra salvar: reformar sí, pero ¿hasta dónde? Nadie duda de que la supervivencia pasa por las reformas. Pero también todos saben que ahí está el peligro.

Mientras tanto, la Constitución sigue como un papalote, en el aire: se le da cordel o se la recoge, según la conveniencia.

Rafael Rojas visita la redacción de DIARIO DE CUBA

El historiador cubano habla del libro 'El cambio constitucional en Cuba', coordinado junto a Velia Cecilia Bobes y Armando Chaguaceda.

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Comentarios [ 14 ]

Imagen de Joshua Ramir

Chivatónimo 03:10

Imagen de Anónimo

Ah si, no me digas anonimo 03:10? Segun tu era cosa nada mas de volver a presentar la peticion ciudadana del Proyecto Varela  acorde a "la constitucion y la ley complementaria sobre la no se que" para que fuera aprobada, really? y si era tan sencillo por que no se hizo? ademas dices que el proyecto varela no fue la causa de la modificacion a la constitucion que convirtio en eterna e inmodificable la dictadura imperante en cuba, y entonces que fue lo que obligo al (des)gobierno de cuba a dar este paso? lo dieron asi nada mas por amor al arte y porque se le ocurrio a alguien o porque decidieron cerrar de golpe la puerta que abrio el proyecto varela? Explicanos

Imagen de Anónimo

cuba es el ejemplo de como gastar energia para solo producir supuestas ideas que sirven solo para limpiar letrinas.que manera de concentrarse tanta cosa que no sirve que no hace na en un solo lugar

Imagen de Anónimo

El Proyecto Varela se topó con la respuesta negativa de la Asamblea Nacional simplemente porque no cumplía con la Constitución ni con la ley complementaria sobre la iniciativa legislativa de los ciudadanos. Mucho menos fue la causa de la reforma constitucional de 2002. Si el gobierno practica la política del papalote, darle pita a la chiringa del Proyecto Varela es lo mismo, pero del otro lado. Y así seguirá Cuba: empinando chiringas y papalotes.

Imagen de Anónimo

El papalote junto a su política se está yendo a bolina, ya no tiene pita ni papalotero que lo sacuda, vivir para ver, COMENTARIO de Esopo. 

Imagen de Joshua Ramir

aguila, tiñosa, buitre pero cotorra nunca

Imagen de Anónimo

Y Joshua Ramir es un hibrido de que? aguila con tiñosa? :) anyway los ejemplos son muchos pero recuerdo que hace veintipico de años un grupo de socios (que habiamos anulado nuestras boletas) cuando nos enteramos que era un derecho estar presente en el conteo de los votos pedimos entrar para ver como contaban nuestras boletas y enseguida unos cuantos "compañeros" de esos de camisas de cuadros, bigotico de pelicula porno y gafas obscuras nos dijeron que no podiamos entrar al conteo porque "no cabiamos", asi de simple se han vulnerado los derechos de los cubanos desde hace 60 años, alli no hay leyes ni lugar ni persona ni institucion a la que acudir.

Imagen de Balsero

Sólo agregaría que esa apatía que menciona el artículo es orientada por el gobierno, y que, si es un sistema de defensa del régimen, hace que la gente se transforme en un zombie, que sólo coma (lo que le dan), baile (lo que escucha) y apenas respire, porque como ciudadanos, no tienen voz ni voto. Es triste no poder elegir el destino propio, y peor aún, que otro lo haga por uno.

Imagen de Joshua Ramir

17:45 cubano-aleman?? ajere tonce tu ere el were-rabbit de wallace and Grommit, jajaja saludos

Imagen de Anónimo

Joshua Ramir: Donde esta el problema con ser "cubano-canadiense"? Que tal si te digo que soy "cubano-aleman"? Saludos desde Berlin! Auf Wiedersehen, mein freund!

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