Sábado, 18 de Noviembre de 2017
20:02 CET.
Opinión

En respuesta a Odette Casamayor Cisneros

Resumo hechos: DDC publicó una caricatura de nuestro colaborador habitual Alen Lauzán; al menos tres intelectuales cubanos encontraron racista esa caricatura y así lo dijeron en sus páginas de Facebook y en un blog; DDC invitó a esos tres intelectuales a explicar en este diario el racismo advertido por ellos en la caricatura; uno de ellos —Arsenio Rodríguez Quintana— declinó la invitación con el argumento de que ya dijo en Facebook lo que tenía que decir; otra — Sandra Abd'Allah-Alvarez Ramírez— no respondió a pesar de insistírsele; Odette Casamayor Cisneros fue la única en aceptar.

En su artículo publicado ayer "Mis preguntas para DDC", Casamayor Cisneros afirma haberse sentido sorprendida por la invitación que DDC le hiciera. Confiesa: "yo no consigo entender que se me demande  justificar mi opinión sobre estas imágenes". Profesora en la Universidad de Connecticut, seguramente ha de estar acostumbrada a que su opinión sea recabada sobre tal o más cual tema. En tanto intelectual, su empleo y su destino ha de ser, en mucho, justificar sus opiniones. Ella criticó brevemente una pieza publicada en DDC, donde han aparecido varios textos suyos, y me pregunto en qué consiste entonces lo sorprendente o inentendible de la invitación.

A falta de respuesta en su artículo, conjeturo que habrá sido el hecho de tener que explicar lo que para ella resulta consabido. ¿Se estaban haciendo los bobos en la redacción de DDC —pudo haber pensado— o acaso no ven lo que tienen delante de sus ojos y fue publicado por ellos, que es el racismo de esa caricatura de Lauzán?

Casamayor Cisneros afirma: "Lo que más bien deseo, con la intención de entender la caricatura, el caricaturista y su aclamador público, así como la dirección de esta publicación que requiere aclaraciones, es que a los negros y las negras de Cuba les expliquen las razones de la recurrencia a esta grotesca representación del negro".

Se desprende de estas palabras que no es ella ni ninguno de los que se haya sentido ofendido por la caricatura quienes tienen que hablar. Es decir, como tarea intelectual basta con unos comentarios en Facebook, y no hay por qué ponerse a explicar lo consabido. Se alega "racismo", y punto. Entendido de este modo, es el fin de la discusión pública y sería también el fin de la academia.

Judicializar el asunto del racismo o no racismo de la caricatura de Lauzán, convertirlo en un caso como de sala de justicia en el cual quien debe explicarse es el infractor y no quien lo denuncia, podrá ser muy útil e incluso adecuado legalmente (esto último lo dudo), pero sirve de poco para la discusión intelectual. Si Susan Sontag se hubiera dedicado únicamente a afirmar que son racistas las imágenes de guerreros sudaneses de la fotógrafa Leni Riefenstahl, no habría hecho del todo su trabajo intelectual. Sontag necesitó, en cambio, escribir extensamente acerca de ello, y los lectores de su ensayo "Fascinating Fascism" le agradecemos toda la comprensión que trajo, para el caso de esas fotografías y para más, extendiéndose en sus argumentos.

Por descontado que en aquella historia no era Riefenstahl quien más tenía que explicarse, sino Sontag. Por pedagogía o por ardor intelectual, por necesidad de convencer a un público y de combatir un mal que veía allí donde otros no alcanzaban a verlo. Fue por razones como estas (y aquí pongo la salvación de distancias entre el caso que nos ocupa y el de Sontag versus Riefenstahl) que DDC invitó a Odette Casamayor Cisneros y otros intelectuales a explicar el malestar o indignación o repugnancia o rechazo o lo que fuera que les despertara la imagen en cuestión.

Esos tres intelectuales fueron convidados por una necesidad de pedagogía pública que tenemos todos, dentro y fuera de Cuba, contra el racismo con el que vivimos, en el que vivimos. Fueron convidados para que desvelaran, con ideas, con argumentos, con citas a punto, algo que, a juzgar por las reacciones de los lectores frente a la caricatura de Lauzán, no resulta tan evidente ni tan consabido como podría pensarse. 

Odette Casamayor Cisneros tiene todo el derecho a contestar con preguntas y peticiones a DDC la invitación que se le hizo. Pero lo que no me parece convincente es su extrañeza de verse convocada, su extrañeza de que se le "demande justificar" su opinión, tal como escribe ella, brindándole un matiz judicial.

Un intelectual y académico a quien admiro, José Quiroga, parece también compartir esas mismas sospechas pues, dirigiéndose a Casamayor Cisneros, le escribe en Facebook: "el pedido que 'expliques' el racismo de una caricatura tambien resulta un insulto a tu inteligencia, que es mucho mas que una explicación de lo que es el racismo para desentendidos. la proxima vex [sic] que haya que explicar en que conciste [sic] el arte abstracto, espero que te llamen a ti. y cuando una traducción de un fragmento de Gramsci no encaje con las traducciones a mano, que tambien te llamen a ti, aunque no sepas italiano".  

En su artículo, Odette Casamayor Cisneros supone que en la redacción de DDC consideramos que ella tendría que reírse ante "una bochornosa representación de dos hombres negros". Acto seguido se pregunta: "¿Por qué tendría que hacerlo?". Lo cual me despierta esta otra pregunta: ¿y quién le ha pedido a Odette Casamayor Cisneros que se ría de aquello que le parece ofensivo? Ella fue invitada a opinar, no a cambiar de opinión.

"¿Les sorprende acaso la disensión y la no participación en el bullicioso coro?", nos pregunta.

No sé si valga la pena responder a una suposición tan simplona, pero aquí va esta evidencia elemental: de procurar unanimidad, no habríamos invitado a quienes disienten, no la habríamos invitado a ella.

Refiriéndose a quienes hacemos DDC, al final de su artículo Casamayor Cisneros escribe: "De antemano, agradezco las explicaciones que tal vez sin insultos ni 'mítines de repudio', tengan a bien darnos".

¿Insultos?

¿Mítines de repudio (por entrecomillados que estos sean)?

¿Quizás?

Los mítines de repudio (tendrá que perdonarme ella por explicar lo consabido) son una práctica del régimen castrista para silenciar las voces que discrepan, para aplastar con gritos y violencia física y hasta música y niños, a quienes se atrevan a pensar distinto. Y fue precisamente lo contrario de un mitin de repudio lo que procurábamos al extenderle a ella y otros dos intelectuales una invitación a publicar.

Que esa invitación haya sido percibida como un insulto a la inteligencia (Quiroga dixit) da la medida de que incluso entre académicos pueden existir ciertos rasgos de antiintelectualismo. Porque, ¿acaso hay asuntos sobre los cuales no valga la pena razonar, por perogrullescos o tabúes? ¿O lo ofensivo tiene acaso que frenar el ejercicio de la inteligencia?

Abandonar la discusión sin siquiera comenzarla —Arsenio Rodríguez Quintana—, despreciar el ofrecimiento de un espacio —Sandra Abd'Allah-Alvarez Ramírez— o desviarse imaginando victimismos —Odette Casamayor Cisneros—, no son más que variaciones para dejar sin combatir lo que ellos tres han pretendido denunciar como racismo manifiesto. Equivale a faltar a un deber intelectual y cívico. (Exceptúo en este punto a Abd'Allah-Alvarez Ramírez, quien más tarde se ha ocupado del tema en su blog.)

Entre nosotros, fuera y dentro de la Isla, la discusión colectiva está en un estado tan lamentable, tan inexistente, que alguien como Odette Casamayor Cisneros, profesora de la Universidad de Connecticut, es capaz de confundir una polémica con aquello que significa su radical negación: el mitin de repudio.

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Comentarios [ 64 ]

Imagen de Anónimo

AJose Ponte y DDCuba, estan realizando una huida hacia adelante y caen en aquello que intentan crticar de las intelectuales que denunciaron. Quienes no conocen las ideas de Odette Casamayor y Sandra Addalah sobre la cuestion racista en Cuba les invito que hagan una busqueda paciente y encontraran sorpresas. Ademas, en su Blog Negracubanateniaqueser, Sandra escribe  Otra manera de hacer: Principios para deconstruir los modos habituales de representación de las personas negras. Agregando que A.Lauzan dice claramente que "sin estereotipos no se puede hacer caricatura, humor". Un humor de estereotipos hace este senhor.  

Imagen de Anónimo

Del dicho al hecho. El estigma no solo es de como ve el Castrismo a los que se le oponen y por supuesto saben magistralmente estigmatizar, anular y apartar, es su religión. A colación de la caricatura, no es un negro, son dos, "muy" jineteros y con camisetas que les ilustra como personas negras que les gusta llevar semejante texto e imagen en sus cuerpos. Pero hay un énfasis evidente, Lauzan no dividió la carga de la "culpa" a ojos vista por los Indios y Carabalies que opinamos en este diario. ¿Por que tan insinuante lo de los 2 negros?, ¿porque no poner un "blanquito"...más un "negrito"?, Al final el "resumen" de lo que es Cuba hoy es consecuencia de su mestizaje y el Caricaturista sabe que asi donde logra publicar, trasciende más o menos su "obra". Pero el énfasis lo ha impuesto el caricaturista. En definitiva RACISMO puro y duro, ¿Para generar polémica?, pues también logrado junto a la esencia: RACISMO. En mi familia, de origen burgues, nunca hubo insinuación de mirar diferente al negro. Damos gracias a Dios en sabernos integrados y compartir muchas cosas, al final es de donde somos y venimos si no a parir a Sudáfrica o a Corea del Norte. La nación que queremos y el Castrismo nos arrebató, la que aspiramos a tener debe pasar por asimilar nuestros origenes, con nuestros defectos y virtudes. El "color" es una realidad. Estigmatizar no integra, solo divide y nos aleja de lo que queremos en una Cuba democrática inclusiva. 

Imagen de Anónimo

 Esa negra fulo (poema) / el negrito del batey (música) / Mami que será lo que tiene el negro (música) / Capullo y Sorullo (música) / Bola de nieve (mote de cantante y pianista excepcional cubano, gracias a dios re negro) / “no importa que sea ñato el caso es que respire” (dicho popular) / ¿con que aplastaba los ajos el negro mandinga? (nada soez, solo pura imaginación) 

Imagen de Anónimo

Te queja todavía, negro bembón; sin pega y con harina, negro bembón, majagua de dril blanco, negro bembón; zapato de do tono, negro bembón... Bembón, así como ere, tiene de to; Caridá te mantiene, te lo dá to.

Imagen de Anónimo

Negro Bembón (Nicolás Guillen)¿Po qué te pone tan bravo, cuando te dicen negro bembón, si tiene la boca santa, negro bembón? Bembón, así como ere tiene de to; Caridá te mantiene, te lo da to.

Imagen de Anónimo

Bueno, ya lo dije y lo repito. Soy blanco, toda mi familia es blanca, llegué a este país a los 14 años, casi no conozco Cuba, pero sí conozco la manera de sentir y expresarse de muchos miembros del grupo en que nací. Por eso lo digo y sé que, para muchos, los negros son, bueno, simplemente los negros. Que los caricaturicen de forma grotesca es casi lo que esperan, y hasta les causa risa. La excepción la hacen cuando se trata de negros de su preferencia, como Celia Cruz o los disidentes de ahora. Pero en nada cambia eso una manera de ser que es intrínsica a la cultura en que nacieron. Lo ven normal. En fin, no soy de los que tienen amigos negros, aunque sí interactúo con muchos de etnia afroamericana en mi trabajo, al igual que con muchos anglos, latinos y  asiáticos. Respeto a todos los seres humanos en su dignidad y trato a todos como quisiera que me trataran a mi: con respeto y cordialidad.  Jamás llamaría a nadie "jabao" u "oye mulato", eso nunca fué parte de mi vocabulario. Siempre me refiero a la gente como "señor", "señora", "joven" y a la gente que conozco las llamo por su nombre, sin jamás aludir a su color, raza, mezcla racial o grupo étnico al que pertenezcan.  Sí creo que la caricatura es ofensiva. Hay que respetar la dignidad humana y no asemejar a los hombres a los simios o a seres que ni gente parecen. 

Imagen de Anónimo

No es racismo ninguno. Tú crees que si voy a Cuba, voy a tener un romance con un blanco ? Más de lo mismo que tuve siempre ? Los negros tienen unos cuerpos tan atractivos que es difícil resistirse, y esa opinión no la tengo yo sola al parecer. 

Imagen de Amadeus

@ 22:08Sin los esterotipos no habría humor. El humor es burla e irreverencia y esta regla es válida para todo incluyendo las razas, el sexo y la religión. La corrección política es la que nos dice lo que no se debe hacer en aras del buenismo paternalista, pero de esa manera no habría Saturday Night Live, ni el negrito y el gallego del sainete cubano, ni las negras forclóricas disfrazadas en la Plaza de la Catedral, fumándose un tabaco para atraer turistas y con las que todo el mundo se fotografía con un selfie. Si usted a estas alturas del siglo XXI cuestiona la libertad del artista para expresarse, porque no entiende y confunde el concepto que hay detrás de una broma costumbrista, confirma lo jodido que están ciertos teoricos de las buenas costumbres. Sin embargo, está en todo su derecho de acuerdo a su punto de vista seguir pataleando en una discusión donde todo se ha dicho, pero de ahí a poner en el mismo saco la caricatura de Lauzán al lado del KKK y Yiannopoulos, revela usted está más perdido que un pintor chino del siglo XVI en las ruinas de Pompeya.

Imagen de Anónimo

Un artículo que cae en lo mismo que critica, la metadiscusión. ¿Por qué no demostrar de qué manera la caricatura de marras no es racista y punto? ¿Por qué no hacer gala de intelectualidad no limitándose a cuestionar alguna que otra expresión escrita al vuelo?  ¿Qué justifica una caricatura que se regodea en el estereotipo de una raza que siempre ha llevado las de perder? ¿A razón de qué perpetuar o reafirmar ese estereotipo? ¿A nombre de la libertad de expresión?  ¿De los recursos de los que se vale la caricatura como género?  ¿Esa libertad a ultranza que propicia el espacio para que se exprese el KKK o el Milo Yiannopoulos de Breitbart? ¿Qué se gana, el derecho del artista a expresarse? ¿No sería preferible contribuir a demoler los estereotipos con el arte? 

Imagen de Anónimo

EsopOPORTUNO