Viernes, 21 de Septiembre de 2018
Última actualización: 21:30 CEST
Poesía

Flores violetas en Atacama

(MINUBE)

  

                                                  a Raúl Zurita

 

¿se construye como memoria ?

lo que desborda el lenguaje

consigue mutar a la naturaleza,

extrañas son las influencias de la carne

en la tierra,

enigma que mezcla

el aroma del semen

con el del garbanzo ,

no dejes que huya la pregunta

permítele anclarse,

erosionar,

redonda como una bola de competir

capaz de reconocer su igual

en la caída.

Solo la imagen,

el verbo dentro del agujero,

la alerta de su presencia

podrá enfrentar

a ese raro monstruo

que describe el tedio.

El hombre sabe

que han esparcido veneno

en su centro,

la salamandra me sigue pareciendo

el reptil que indica lo divino,

transparentar

es la acción de la idea

contra su imaginario.

Tengo la mente

compuesta por dunas

donde el viento

provoca una arenisca,

versiones del reflujo

y la inercia,

no me lamento,

aprovecho la confusión

como destino,

me nutro de las diatribas

de lo que se fragmenta,

y también de lo que se fermenta,

aprendí a recolectar

eso que queda

y va cayendo

en la vasija.

.

 

Iba en busca de tus vertebras,

inclusive de aquellas

que fracturaron a porrazos,

peregrinando detrás del zumbido

de un insecto o un muerto,

encontré una escultura dinámica,

la hermosa descripción

de lo que significa

resistir.

 


Ricardo Alberto Pérez nació en Arroyo Naranjo en 1963. Sus libros de poemas más recientes son Oral B (Premio Guillén de Poesía, Letras Cubanas, 2007), ¿Para qué el cine? (Unión, La Habana, 2011) y Vengan a ver las palomas de Varsovia (Letras Cubanas, La Habana, 2013). Publicó una antología personal, Los tuberculosos y otros poemas (Torre de Letras, La Habana, 2008). Ha traducido a Paulo Leminski y otros poetas brasileños. Es integrante del grupo literario Diáspora. Este poema pertenece a su libro inédito Hola Konchalovski.