Que sí
Antonio José PonteMadrid'Un agua de baldeo/ baja por la escalera./ Salva cada peldaño/ en un asentimiento'.
'Un agua de baldeo/ baja por la escalera./ Salva cada peldaño/ en un asentimiento'.
'Aquí, como en otra costa,/ los búhos se cantan./ Se dicen, alternando:/ Jujú, Jujú'.
La editorial Betania reedita en Madrid la poesía de José Mario, con prólogo de Isel Rivero y epílogo de Pío E. Serrano.
El proyecto reunirá 'algunas de las voces más inquietantes de la poesía contemporánea en español'.
'Muriendo, pero sus ojos están lejos de la muerte./ Solitario, pero sus ojos están lejos de la soledad'.
'Umbral que siempre te despeina,/ asilvestrada como en rito de la suerte,/ el del tránsito. Los días que alcanzan/ de repente otro ritmo...'
'Pienso en las edades que ensamblan/ y en las que no ensamblan...'
'Toda esa vida que se derrama/ en cada árbol, en cada nido y en ti./ La primavera, ¡una hecatombe de polen!'
'¿Rumba de qué, Saraginha, rumba de qué?/ Una lenta tarantela, o a lo más/ un mambo bobo...'
'Esta lana del ombligo,/ hasta el día/ en que el índice la encuentra...'
'Floraba en el aire de las mañanas/ la chiringa; yo sacudíame el/ malcontento en las pocetas del/ otrora lujoso Copacabana'.
Estos poemas 'marcan un hito no solo para la zona orientalista de la poesía de habla hispana, sino también para la que gira o penetra en aquellos tiempos presocráticos, cuando dicen que Oriente y Occidente aún no se habían distanciado'.
'No están los soportales, claro. Falta/ la noche entre adoquines relucientes'
'La casa era minúscula y el invierno sombrío/ y plomizo, y flotaba a su alrededor el mundo...'
'Reconstrucción por un saber mirar. Mirada que comienza misteriosa y errante‚ con una supuesta disociación por rechazo e indiferencia': un poemario de Raudel Sosa Pérez.
En el más reciente libro de poemas de Enrico Mario Santí: "el deseo de escribir y el temor de no apresar la verdad; la soledad y la urgencia del otro; la memoria vigilante y el olvido que amenaza".
'Ahora los símbolos invertidos/ el boquete al revés'
'Los próceres padecen/ de insomnio en el dinero,/ viven en el terror/ de las devaluaciones...'
'No la eternidad, sino las horas/ arañadas al tiempo contigo./ Y ningún otro cielo/ que el que quiera llegarme de tu boca...'
'No fue menos para mí nadar en tierra./ Ajena porque así lo dispusieron/ los manes de la historia y la familia'