Jueves, 23 de Noviembre de 2017
07:48 CET.
Poesía

Odas olímpicas

 

        I

 

1     De níquel el soporte armonioso
       de sus caderas.
       De níquel su pecho
       plagado por el himno.
       De níquel su pelo, undoso
       modelado.
       De níquel su gesto.
8     De níquel su acerado cuerpo
       de atleta onírico.
       De plata su garganta
       engastada en un verso
       conmemorativo.

13   De níquel sus venas vaciadas
       según moldes olímpicos.
       De níquel su mirada.

 
                        

       II

 

1     A la competencia acudieron
       sin gloria
       a ver cuál mejor recorría
       la distancia.
5     Agolpada en fast lanes
       en dioses, en perspectivas
       en signos arbitrarios.

8     En el Blanco del Ojo:
       Negro, Rojo.
       Círculos.   
11   Rectángulos.

 

 

       III

 

1     Conquista yardas frágiles.
       Cien yardas de paisaje.
       Coyunturas frágiles.
       Eyaculando por gusto en el pasto
5     el registro de huellas en el turf
       en el pedestal un vaso
       piernas elegíacas, alérgicas
       consiguen su ola
9     apagadas las llamas consagradas
       del fuego olímpico.

        
        
     IV

 

1     El desganado derrumbar
       y construir
       la pirámide o el cono
       de acero
5     sobre el hielo olímpico.
       Los esquiadores trazan líneas
       en el fragmento helado
       confundidos laberintos nevados
9     escritura bélica de aros
       congelados.

11   el derrumbe oficial
       los conos dolorosos, de sombra
       los tres niveles de los
       vencidos, de los desconocidos

15   los tres órdenes
       las tres rayas.

 
 

      V

 

1    rompe la ola, la queja
      un yambo en la espalda
      abreviaturas dóricas
      signos en las calles
5    números enquistados
      ráfaga en la cumbre
      promontorio o colmena
      arroja en la yerba
9    descifra en la frente

      Señas de desodorante
11   señas de tomar agua
       círculos, esquíes trazados
       en el aire
       en la nieve invisible
15   de un altar que el atleta rompe
       —círculos, rombos, señales—
       con su frente descifrada.

 


Néstor Díaz de Villegas nació en Cumanayagua, en 1956. Sus últimos libros de poemas publicados son Che en Miami (Aduana Vieja, Valencia, 2012), Palavras à tribo/Palabras a la tribu (Lumme Editor, Sao Paulo, 2014). Este poema apareció originalmente en la revista Mariel (año II, número 6, verano de 1984) y está incluido en Buscar la lengua. Poesía reunida 1975-2015 (Bokeh, Leiden, 2015).

Otros poemas suyos: Homúnculo, Esquela, Apitchatpong Weerasethakul y El hombre que vendió el tiempo.

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