Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Poesía

La Torre

 

a ningún reformador respondo
y ninguna claridad veo en la noche.

resisto
como puede resistir un hombre
que no muestra necesidad de nada
ni de nadie. es algo que todos
pueden hacer; más aquellos que la vida
ha puesto a bailotear con las más fea.

el sabor de un culo, de una boca,
son detalles que me alegran por regla
general. es bueno saber que están
ahí, que puedes degustarlos a tu antojo.
pero no es
solo el sabor de un culo o de una boca
lo que puede completar a un hombre.
la exigencia del bien es tan amarga,
que escribiendo no logras responder
a esa exigencia.
escribir es saber que no eres bueno:
que no tuviste un padre Ministro

                                         un tío Gerente,
                                         un abuelo Comandante
                                         de la Sierra.

no naciste para eso,
pero has visto levantarse ante tus ojos
una Torre.
su enormidad no asombra.
es un objeto combado con cabeza.
la he levantado a lo largo de estos años
a golpe de coños y poemas.
su belleza no es cuestión de maquillaje
sino de consistencia. todo lo que en ella
aflora nos indica subversión.
ningún engendro monumental se le parece.

con su hechura he convertido:

                                  la miseria en placer
                                  el placer en violencia
                                  la violencia en poemas.

centenares de hijoeputas buscan
con pericia sus defectos;
unos dicen que es venosa,
otros dicen que es torcida.
no comprenden cómo puede su cabeza
semejar un gorro frigio.

                                  la miseria no está escondida
                                  en los suburbios.
                                  no solo está al doblar
                                  de la esquina;

            está
            acomodada en sus casas junto a ustedes,
            está
            en el corazón de funcionarios y arribistas,
            está
            en los barrocos salones de tu mente,
            está
            en todas partes y funciona.

solo el que levanta sabe
hasta qué punto una Torre
representa a un hombre.

 


Oscar Cruz nació en Santiago de Cuba, en 1979. Sus últimos libros de poemas publicados son Las posesiones (Letras Cubanas, La Habana, 2010), Balada del buen muñeco (SurEditores, Madrid, 2012) y La Maestranza (Unión, La Habana, 2013). Ha traducido a Georges Bataille: El pequeño (Editorial Santiago, Santiago de Cuba, 2010). Coedita la revista literaria La Noria.

Otros poemas suyos: OC, La excavación, Gillette 1 y Las Américas.

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