Miércoles, 7 de Diciembre de 2016
20:49 CET.
Poesía

Allí, donde, aquí

 

Donde
las ambulancias con sus caracolas de blanco marfil,
blanco mártir.

Donde
el aullido del fire department,
literalmente el departamento del fuego.
Literariamente, the final departure,

Fahrenheit 451,
final hate 959.

Donde
de niño el rojo era mi color preferido.
Juguetes, libretas, libros.
Infancia forrada de rojo de Lawton.
Barriada de domingos forrados de rojo colectivista,
con plan de la calle
y
trabajos puntualmente voluntarios.

Donde
de adulto las escenas de Hollywood
son rodadas sin cámaras ni micrófonos,
defectos especiales.
Super estrellas que dan una vuelta de carnera
o
caen abatidas a tiros tras una maniobra PIT,
precision immobilization technique.
Preciosas técnicas de movilización ciudadana,
incivil.

Donde
una muerte de muñequitos en la Interestatal 64,
pedraplén sin patria que cruza como un cuchillo a Saint Louis.
Los cuerpos por dentro están llenos de cadáveres animados
de otra época.
Naricita, el rinoceronte.
Fantito, que una y otra vez va a regar su espiga.
La princesa pedante y el deshollinador
que no consigo dejar de ser yo.

Donde
los cadáveres de otra época ahora están llenos por dentro
de comida basura,
de tránsito entre los estados,
de tableros desoladores
con piezas de ajedrez de tamaño récord,
frente al club de la avenida Maryland
casi
esquina a Euclid.

Donde Joey boy,
donde Jeannie girl.
Tus padres nunca te olvidarán.
Tus hijos, por suerte,
tienen la memoria más corta.
Hipocampos sin epitafio.

Donde
el camioncito negro betún del UPS se descarriló.
Las cartas sobre la mesa,
what a mess.
United Parcel Services of America.
Las cartas sobre la carretera.
Las cartas son la carretera.

Esto no nos puede estar pasando a nosotros.
This is not happening to us.
Debe ser una mala actuación,
un mal happening.
R con R, interestatal.
R con R, carril.
R con R, rápidos corren los carros
por la R con R del ferrocarril.
Torre rey.
Sacrificio de reina,
Remate al ritmo reumático de nuestro ajedrez.

Retahíla, reguilete.
Autos automáticos de velocidad inverosímil.
Rápidos, sin furia, inerciales.
Esto ya no puede dejar de pasarnos.
This is just how it was meant to be.

Donde
pasan chiflando las Ikarus húngaras
como los mil y un titanics hambrientos de mar.
Hungry for angry,
hungary for home.
De la Interstate 64 nunca nos vamos a salvar.
There’s no way out de la 64 Interestatal.

Reza, Joey boy.
Reza, Jeannie girl.
Reza por nuestra larga y lumínica raya
que raja de medio a medio
a esta raza risible de carreteras y trabalenguas.

Kiss me, Joey boy.
Jeannie girl, kiss me.
Es cruel el no olvido de tus padres para con nosotros,
pecadores.
Es cruel la larga amnesia de nuestros hijos para con nosotros,
pecadores.
Cenotafios del cerebelo.
Welcome to the United Sects of America,
un país hecho a golpe de secreticos de Estado.

Criatura de Dios,
yo te conjuro y ensalmo en el nombre de Saint Louis Beltrán,
para que sanes y libres a esta afligida criatura
de toda enfermedad,
mal de ojo,
dolor,
llaga,
herida,
accidente,
vómito,
calentura,
tumor
o
cualquier otro daño,
quitándole de toda parte y lugar.
Consummatum est.

Eso.
Quítanos a los cubanos de toda parte y lugar,
criaturas sin dios.
O al menos quítanos a los cubanos a Cuba
de toda parte y lugar.

La ubicuidad nos está acaballando.
Lo ubicuo nos comió por una pata
y nos calcinó las cuatro esquinas del corazón.

Quita, coño, quimbumbia.

Cubansummatum est.

 


Orlando Luis Pardo Lazo nació en La Habana en 1971. Ha publicado Boring Home (Premio Franz Kafka, 2009) y editó la antología Cuba in Splinters: Eleven Stories from the New Cuba (OR Books, Nueva York, 2014).

Otros poemas suyos: Equinoccio de Reikjavík, Movimiento browniano y Letanía de Lawton.