Lunes, 26 de Septiembre de 2016
12:45 CEST.
Ensayo

The Blue Guitar. Una lectura de Wallace Stevens

 

A Gustavo Pérez Firmat. Y en recuerdo de Pepe Rodríguez Feo y su correspondencia con Wallace Stevens.

 

The Swan Man

Debe de haber sido muy fría esa terraza donde se asomaba a la nada, a lo verdaderamente sublime del hombre. Pura escarcha. "Enebros goteando hielo", dice, mientras se burla de los misterios, el sonido del viento y las furias. Porque el hombre de nieve suele derretirse temprano entre los pinos. Es nadie.

 

Pulitzer

Señor vicepresidente, con su permiso, en la radio acaban de decir que le otorgaron el Premio Pulitzer a un poeta que se llama igual que usted. Qué gracioso, señor Stevens. La gente aquí en Connecticut, en nuestra compañía de seguros, se va a reír mucho de la casualidad. El Hartford Courant lo publicará mañana. Va y se lo atribuyen al abogado.  

 

Imaginism

Dices bien, el más reticente: la realidad poética es la imaginación. Su valor referencial se regala a historiadores. Imagination as Value: El poema es tangible.... Abedul. Escarcha. Aurora. "Melodías al exilio" —escribe el comediante, mientras "el furor del espacio" continúa: the madness of space.

 

Transport to Summer

"¿Quién suda camino a casa?"—comenta, ante el verso que se despersonaliza. Porque de lo contrario suda, no es verso. Sacude lo empírico para convertirse en poema. Devastador signo de la ironía del mundo, camino a las estaciones finales. Siempre sobre esa terraza para vagar, urdir como Apollinaire un objeto cuyas palabras se engendran a sí mismas, fundan —dice Paul Valéry— y asentimos.  

 

The Auroras of Autumn

Suelen encarnar, irse en goteos y brochazos tan aleatorios que son de los indios navajos y de Jackson Pollock. Las salpicaduras de las hojas oro viejo salen volando entre el sol que nace, a un ritmo expresivo y abstracto, sin referentes que escapen a tener significados. Son. Apenas podrían ser numeradas para impedirles remitir hacia algún estado de ánimo o de razonamiento. Son auroras que contemplas antes de irte a nuevas estrategias comerciales. Gotean.

 

The Secretaries of the Moon

Cuando encontró el valor apotrópico de la luna, es decir, su capacidad para alejar el mal, proteger como el bautismo, supo que apenas podía convertirse en uno más entre sus poderosos secretarios. Quizás por eso cuando la veía entera o en tajada, cuando la leía en tantos mitos, leyendas, poemas, le sucedía algo extraño: le perdía el respeto. De pronto cada misterio se nublaba, como sus nombres cuando Jorge Luis Borges los recreó, mucho después, una de aquellas siete noches. Hasta que prefirió el francés: lune.

 

Harmonium

¿Fue un poeta tardío, que a los cuarenta y cuatro años publica su primer cuaderno? ¿Quiénes creen la aporía? ¿Si hay tardíos hay tempraneros? ¿Dónde se hallan las cronologías ante el poema sobreviviente? Ah, cuánto equívoco, afán de que el tiempo domine —piensas. Apollinaire, el cubista, uno de tus maestros, ríe ante lo de "tardío", baja la voz y pregunta en cuál dimensión eres tardío.

 

The Man With the Blue Guitar

Suena como si la melancolía fuera nube, humedad, neblina sobre los ríos de América. Ruge. Brama. Gruñe entre los dedos que rasgan porque you do not play things as they are y este es el XXXIV, el que no escribiste. El innombrable que acepta el cambio a través de los azules y negros, del feeling. No solo de aquel cuadro de Picasso de 1904 sino de 1937, tan viejo como la vieja guitarra. Porque el mundo se bañaba en su imaginación: The world washed in his imagination. Y padece —dices— an absence in reality.   

 

Two figures on a dense violet night

Wallace reflexiona: La pareja imaginada volará sobre la realidad. Su imaginación, más vigorosa y duradera, creará su realidad: La noche violeta danza su densidad para las dos figuras. La densidad violeta envuelve a las dos figuras en la noche. El violeta denso de la noche en cada figura hacia el poema solo violeta en el trópico, solo denso en la humedad de la noche tropical. Y Valéry que escribe L'Âme et la danse en 1923, en la única otra lengua que conocías.   

 

Academic Discourse at Havana

José Lezama Lima tenía dieciocho años cuando el 15 de noviembre de 1929 lo lee en Revista de Avance, traducido por Jorge Mañach... Después su  voracidad metafórica replicaría, sumaría su discurso: el horno transmutativo de un poema: el mayor tributo poético hispanoamericano a Wallace Stevens, que había visitado La Habana seis años antes, en 1923. Las ironías, traviesas, abofetean las academias. Jostling. Caos de un aguacero que él observa desde el portal del hotel Sevilla, embelesado.     

 

Part of a World

Se conocen en New York. Antes, la correspondencia que cruzaban revela un hombre distinto al puritano, convencional, reticente, que José Rodríguez Feo creía hasta leerlo; además de las páginas sobre su poética, en raras confesiones al graduado de Harvard, al único millonario cubano de vocación literaria, que añade cómo el henchimiento dialógico, sin subordinaciones y aciclonado, caribeño —calibeño—, marca con Stevens las apetencias cosmopolitas de la revista Orígenes, las engrandece ya europeizadas. Y Pepe Rodríguez Feo, el que se burló de provincianos, machos, hembras, envidiosos —mientras lo traducía en su lujoso ático de 23 y 26, en El Vedado—, sonríe cuando lo ignoran.

     

Hot peanuts

El recuerdo que Gustavo señala es el del lago con cisnes del Carsonia Park en Reading, Pennsylvania, no el Casino Nacional de la playa de Marianao al oeste de La Habana. Y el manisero que pregona tampoco es el de aquel fin de semana habanero, sino el de Moisés Simons popularizado en la radio y los discos. El chino que pregona en inglés: Hot peanuts, también dice "Calientico el maní" mientras le acerca el cucurucho al turista de traje blanco, descansa la lata con el anafre en la acera. Sonríe mientras cobra. Comienza a alejarse: "Se va... Manisero se va".

 

Jangling the metal of the strings

Rasgar el metal de las cuerdas basta para solear la mañana. Es "el residuo del corazón" —dices. Es. Porque apenas hay aire, un buen amigo: What is there in life? O tal vez el rasgueo de la realidad haya sido tocado por un torpe artífice que empuñara los tonos de la guitarra azul —dices. A blunted player. Somos torpes, inevitablemente ante los zumbidos del mundo.

 

Cary, NC, 01/03/15

 

Comentarios [ 3 ]

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Las ironías, traviesas, abofetean las academias. Jostling. Caos de un aguacero que él observa desde el portal del hotel Sevilla, embelesado

Imagen de Anónimo

Esto pasa cuando a los académicos les da por escribir.

Imagen de Anónimo

Stevens, Wallace. Collected Poetry and Prose. Ed. Frank Kermode y Joan Richardson. New York: The Library of America, 1997.