Domingo, 15 de Julio de 2018
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Literatura

Abel Fernández-Larrea: 'Me interesan los grandes temas en las pequeñas vidas'

Abel Fernández-Larrea en el puente de Brooklyn, NY.

Él ya escribía como si estuviera en Nueva York antes de vivir allí (como ahora). Su apellido delata el parentesco con un poeta cubano (que es su padre Ramón), pero su escritura no guarda relación con esta conexión familiar: "En mi literatura no reconozco ningún elemento de su obra. Tenemos referentes comunes, eso sí. Y quizá mi sensibilidad literaria se la deba, pero seguimos caminos diferentes", explicó en una ocasión Abel Fernández-Larrea (La Habana, 1978) a Diario de las Américas.

Narrador, editor y traductor, Abel es graduado de Estudios Socioculturales, luego hizo un Máster en Lingüística Aplicada. En la Universidad de La Habana impartió Redacción, Análisis de textos y Literatura medieval española. Su background académico se refleja en su obra, cargada de referentes literarios e históricos; su literatura es cubana porque su autor lo es, pero busca y encuentra lo universal. Abel es "un escritor separado, un escritor más allá de las modas y que está libre de las frases hechas", opinó el escritor Alberto Garrandés.

Ganador de varios reconocimientos en la Isla y del Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka 2016, con el libro Shlemiel. Aventuras y desventuras del señor Mostaza, "Abel Fernández-Larrea nos recuerda que los límites de lo que nombramos literatura son siempre débiles y confusos; que una narración puede no conducir a ninguna otra parte que no sean el asombro y la extrañeza", señaló Kelly Martínez-Grandal sobre esta obra.

Desde 2016 Abel no vive en la Isla. Tras un tiempo por Miami, ahora fija su residencia en la ciudad de Nueva York, desde donde contesta a nuestras preguntas, como parte de la serie de entrevistas a jóvenes escritores cubanos que ya no viven en Cuba.

"Como preámbulo, solo quisiera decir que me choca un poco eso de responder a una entrevista a jóvenes escritores cubanos. Yo cada día me siento menos las tres cosas", advierte el escritor.

¿Cuáles son los temas que más te interesa abordar?

Creo que los temas de siempre. Los grandes temas. No sé, Eros, Thanatos, Theos… esas cosas. Y, al mismo tiempo, las pequeñas vidas de la gente. O sea que, en resumen, me interesan los grandes temas en las pequeñas vidas.

En tus libros hay personajes soviéticos, judíos, neoyorquinos, universales en resumen, pero ¿encontraremos algún día personajes e historias cubanas en tu literatura? ¿O (cubanos) de Miami?

Miami fue una circunstancia necesaria y breve, pero no niego la posibilidad, como tampoco niego la posibilidad de que Cuba o un personaje cubano aparezca alguna vez en un texto mío. En cualquier caso, será si y solo si la historia lo requiere. Nunca me interesó narrar el metro de La Habana.

En otras entrevistas has afirmado no sentirte parte de la llamada Generación Año Cero, aunque pueden verse puntos en común entre tu obra y la de algunos creadores englobados bajo esta etiqueta, por ejemplo: el abordaje de temas distantes al contexto real de la Isla como una especie de válvula de escape literaria y un deseo de alcanzar lo universal, ¿crees que el desarraigo es la marca de esta no-generación?

Puede ser. Cada generación intenta castrar a la anterior, si esta no la engulle primero. Creo que ya se había hablado demasiado de enfermos de sida, balseros y jineteras. Salir a explorar otro(s) mundo(s) era la única opción. Hay otros rasgos, menos analizados, como la supremacía de referencias de otros medios (no literarias), como el cine, la música o la televisión. La literatura de Año Cero suele ser más audiovisual que literaria.

¿Dónde y en qué horario prefieres escribir? Cuéntanos de tu rutina de trabajo… (soporte, contexto, ¿¡manías, fetiches!?)

Bajo ninguna circunstancia escribo descalzo y de pie por las mañanas. No tengo rutinas de trabajo. Escribo cuando no puedo hacer otra cosa, cuando no puedo evitarlo. Eso ha significado levantarme a las tres de la mañana a escribir, porque ya no podía seguir dando vueltas en la cama. Igual, manías sí tengo. Por ejemplo, crear siempre tres carpetas antes de comenzar a escribir un libro: en una, irán entrando los capítulos o cuentos ya terminados; en otra, los que están en proceso o requieren reescritura; en la tercera, toda la documentación (por ejemplo, referencias, artículos, pesquisas) que utilizo para construir las historias. Otra cosa que suelo hacer es generar un bloc de notas con una lista de títulos. Por lo general, esa lista termina siendo la de capítulos o cuentos del libro en cuestión. Muchas veces, he creado el texto a partir del título, porque este me ha sugerido la historia.

¿Qué autores son un referente para ti?

Chéjov, Dostoievski, Bulgákov, Solzhenitsin, Nabokov, Cortázar, Onetti, Rulfo, Kafka, Döblin, Mann, Joyce, Proust, Beckett, Grass, Bashevis Singer, Bellow, Wiesel, Heller, Auster, Mailer, Salinger, Roth…

¿Qué libro estás leyendo ahora?

Ahora mismo estoy en plan manga, leyéndome la serie Kaze no Tani no Naushika, de Hayao Miyazaki.

¿Qué es lo peor y lo mejor que te ha ocurrido en el exilio?

¿Exilio? ¿Qué es eso?

¿Qué repercusión ha tenido en tu escritura vivir fuera de Cuba?

Volvemos al principio. Cada día me siento menos joven, menos escritor y menos cubano. También siento que vivir en Miami, aunque haya sido Miami Beach, me atrofió un poco. Quizá Nueva York me lo cure pero, en cualquier caso, últimamente me siento más inclinado a crear en otros medios y formatos. Cada día la literatura me parece menos interesante.

No tener el respaldo del país de origen, ¿qué impacto ha tenido en tu trabajo?

¿País de origen? ¿Respaldo? 

¿Trabajas actualmente en algún proyecto?

Ahora mismo no. Tengo inéditas una novela terminada y otras cinco empezadas, pero no creo que haga nada con eso. Abel Fernández-Larrea murió hace años. Yo, que ya no soy él, me decanto más por otros medios y otras lenguas.

Volverías a vivir en Cuba si… (o no)

No lo creo. Cuba fue una circunstancia. Un poco como Miami Beach.

¿Qué es Cuba para ti? (en una frase)

(Creo que ya te lo respondí antes, pero…) Una (maldita) circunstancia.

¿Qué es lo que más te gusta del país y la ciudad donde vives?

El país no me gusta demasiado, más allá de que es grande y contiene algunos lugares hermosos, ha producido muchas cosas que me gustan y es el primer lugar que atacarán los marcianos y el último que se hundirá en un cataclismo. La ciudad me gusta porque me deja ser yo, porque le pertenezco y ella me pertenece, porque estamos hechos el uno para el otro. Lo único que no me gusta de ella es que, desde que vivo aquí, he dejado de soñarla.


Abel Fernández-Larrea tiene publicados los libros de cuentos Absolut Röntgen (Caja China, 2009; Beca de Creación Literaria El Caballo de Coral 2008), Berlineses (Ediciones Matanzas, 2013; Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2012), Los héroes de la clase obrera (Unión, 2013; Premio de Cuento Luis Felipe Rodríguez), Trilogía sucia de Manhattan (Abril, 2015; Premio Calendario de Narrativa 2014) y Los macabeos (Ediciones La Luz, 2015; Premio Celestino de Cuento 2014).

También ha publicado las novelas Buenos días, Sarajevo (Bokeh, 2015) y El fin de la inocencia (Bokeh, 2015).

De su novela Shlemiel. Aventuras y desventuras del señor Mostaza puedes leer un fragmento aquí . También hay cuentos suyos en la revista cubana La Noria y en la revista digital Sampsonia Way, editada por City of Asylum, en Pittsburgh.

44 comentarios

Imagen de Anónimo

Cuando criticaban a Legna por echar "pestes del exilio" la defendí porque entendí que no era su intención. Pero ahora este autor se niega a decir nada (nada bueno) del exilio. Parece una constante. La isla que se repite. El temita que se repite. Abel acusa a Miami de atrofiarlo, luego critica a Miami Beach y la compara con Cuba...algo sumamente ridículo porque Miami Beach tiene tres cosas que en Cuba son dificiles de encontrar, como sitios donde comprar desayuno, almuerzo y comida al alcance de todos los bolsillos. Eso, para empezar.Y ya empiezo a comprender el disgusto de los que aquí llaman peyorativamente "abuelos", personas que pertenecen al exilio histórico y que han pasado penurias que los de mi generación y las siguientes no puede siquiera imaginarse. ¿Por qué los recién llegados no hablan de lo que ha significado para ellos vivir en libertad, publicar en libertad, decir lo que quieran en libertad? ¿Tan difícil es mencionar esa palabra? No digo que "echen pestes" de Cuba si no quieren hacerlo pero señores, un poquito de agradecimiento a la tierra que nos ha cobijado, por favor.

Imagen de Anónimo

@4.36, ¿la "dulzura de una buena vejez" es estar dando la lata desde el anonimato porque no le han hecho caso a la obra de uno? ¡Tremenda dulzura! 

Imagen de Anónimo

Lo lindo del caso es que hablan pensando que la juventud es eterna. Con lo mal comido que están en Cuba, ustedes no llegan ni a los 50. Ja, ja, ja. No van a saborear la dulzura de una buena vejez. Tranquila, calma, productiva. Ahí está, como ejemplo, Carmen Herrera. Pero ustedes no la alcanzarán. Time flies. Carpe diem. Están cargados de penas. Sí, muchas penas. Son una gran pena andante. Ja, ja, ja, ja. 

Imagen de Anónimo

Pues yo opino que los viejos cuando empiezan a chochear se ponen de p... He dicho! 

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Ano 21:13: Qué hermosura de respuesta. Me he quedado perpleja.

Imagen de Anónimo

21:13. Lo felicito nuevamente, por su nobleza de espíritu. Por lo grande que es. Felicidades. Qué cultura. Qué brillantez la suya. Muchas felicidades. Es usted una joya. Se ve a las claras que va a llegar muy lejos. Y muy alto. Nuevamente lo felicito desde ahora por los logros que alcanzará. De seguro.

Imagen de Anónimo

Ano. 20:56, métete sus felicitaciones porque yo hable inglés por donde mejor te quepan. ¿Alta educación la tuya? No me hagas reír, con las muestras de chusmería que has dado en tus mensajes anteriores. Tú lo que eres es un viejo que sigue soñando con haber estudiado en una gran universidad y haber publicado en grandes editoriales y andas moqueando porque aquí no te hacen caso, sin atreverte siquiera a poner tu nombre, algo que deberías hacer dado lo importante que te supones que eres. Yo ni soy un hombre nuevo ni soy escritor ni tengo como profesión ninguna de las profesiones de Humanidades o Letras. Tú estás tan afectado mentalmente que dices que yo debería apuntar con mi dedo a quienes te han dado la espalda. Pero, ¿quién eres tú? Un anónimo. Si eres tan viejo como dices, deja ya esas manías de grandeza, que son bastante ridículas.

Imagen de Anónimo

9:17, me alegra que hables inglés. Te felicito. No lloro. Cuando se es un anciano y se tiene una enfermedad incurable, mortal, uno quiere estar cerca de los suyos, es decir, de los cubanos, Yo nunca regresé. No me apena haber llorado. El gran Macedonio Fernández, a quien adoraban Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, en quienes tanto influenció, hacía también cosas pueriles para ser reconocido en su Argentina. Si tienes la fortuna de cumplir muchos años, como yo, te darás cuenta lo que digo. Ojalá, y para entonces, en el extranjero hayas aprendido algo que era lo común cuando crecí. el respeto, la veneración, el amor, a las personas mayores. Sobre todo a los que tenían una trayectoria hermosa. No me conoces, aún sigo siendo productivo. Naturalmente, sé que eres un Hombre Nuevo. Y no sé si se pueda cambiar tu mentalidad luego de tanto daño, de tanta atrofia. Pues "árbol que crece..., jamás..." Qué te vaya bonito, querido. Suerte con tu vida. Y con tu obra. Qué te den el Cervantes. Y el Nobel. Pero ni la literatura vale ni sirve para nada. Cualquier ser humano, médico o no, que salve una vida, vale más que todos nosotros juntos. Quienes encuentran remedios que nos curen, o nos hagan la vida más placentera, valen más que nosotros. Quienes laboran en el campo, o en el mar, para que podamos nutrirnos, valen más que nosotros. Un ingeniero, vale más que nosotros. Los que, por tener facilidad de palabras, y haber, quizás (mi caso) alcanzado una alta educación, pero no hacemos otra cosa que escribir, no valemos nada. Te repito: mendigué, no me pesa. Tu dedo debería señalar a los que me han dado las espaldas. No a mí en las circunstancias que te he dicho. Mis mejores deseos.

Imagen de Anónimo

Ano. 20:34, puede que hable mejor inglés que tú, pero yo no ando lloriqueando porque no me invitan o me publican porque yo soy un simple lector, no escribo. Das lástima mendigando atención de un diario y alardeando desde el anonimato de haber estado en Oxford.

Imagen de Anónimo

Me parece entender lo que dicen los más viejos, que además tienen  la sabiduría que dan los años. Mis respetos a esos años que no todos alcanzaremos. Quien no publica en Cuba, quien no tiene editoriales ni nación, aunque sea publicado y traducido en otras lenguas, anhela que sus coterráneos lo reconozcan. DDC es para algunos, esa Cuba lejana a la que ya no se volvió. Pero nadie es profeta en su tierra. Y tierra cubana también lo es DDC, puesto que decidió serlo, por eso su nombre. Dicho esto, creo que DDC debe revalorar a quien entrevista y darle a los recién llegado un tiempo más largo de espera y entrevistar a otros que más se lo merecen. Hace algunos años leí, en un diccionario decimonónico, por una investigación que hacía, que José Martí era un mal poeta. Todo el mundo se equivoca. Mas, como DDC decidió arroparse con un nombre que nos pertenece a todos, debe abandonar el gueto y el amiguismo, que ya se le ha criticado y hacerse más cubano, más abarcador, sin perder su calidad y dejar atrás a los nuevos, sean hijos de quienes sean (No más síndrome nepotista: Fidelito Castro, Mariela Moco Pegao Castro, el tuerto Castro, el cangrejo Castro, Aleida Cerdo Guevara, etc.) ni tampoco los que se han hecho de un nombre gracias a su actitud epatante. No diré más nada al respecto, al menos por ahora y en este medio. Por lo demás, los seguiré leyendo, aunque me caigan mal, pues es una adición. La única lectura en español que hago desde la esquina donde vivo, rodeado de inglés por todas partes, cuando no de nieve. Muchas gracias por no censurarme.

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