Sábado, 16 de Diciembre de 2017
10:28 CET.
Todo oídos

The Tula's Room

En insospechados puntos del planeta, cada noche, cada madrugada, vuelve a incendiarse la habitación de la durmiente Tula. Sucede en el barrio La Cachimba, pero también en Madrid, Barcelona, Roma, París, Nueva York, Ginebra, México, Pekín, Tokio, Copenhagen... y por supuesto, en Cuba.

De modo muy curioso se ha inmortalizado una pequeña anécdota acaecida quién sabe cuándo en un paraje suburbial al cual acude, infinitamente, una partida de bomberos "con sus campanas y sus sirenas" para apagar el fuego que ha provocado una vela que, siempre he sospechado, estaba dedicada a velar a un santo.

Dicho sea de paso: el barrio La Cachimba pertenece a la geografía universal de la guaracha, no a un sitio determinado de este mundo, creo yo, y falta, por cierto, no le hace.

No podría imaginar Sergio González Siaba —nacido en La Coruña, Galicia, en 1915 y aplatanado en Cuba desde los seis años hasta que falleció en La Habana en 1989— que aquel numerito suyo iba a convertirse con el paso del tiempo en uno de los aires cubanos más conocidos e interpretados en el mundo entero. Y no por excelencias que encierren letra o música, dicho sea con perdón, sino por un misterio que tiene que ver con la buena suerte, y con la gracia fácil.

Para El cuarto de Tula fue determinante el espaldarazo que recibió, pasada la mitad de los años 1990, con Buena Vista Social Club —primero disco, luego película de Wim Wenders—, fenómeno que hizo volver ojos y oídos sobre añejos cantantes e instrumentistas y reactivó un repertorio que, hacía mucho tiempo, había pasado de moda. Desde entonces es difícil hallar a músicos cubanos, dentro o fuera de la Isla, de los que tocan y cantan en bares, restaurantes, cafés y cantinas, que no tengan El cuarto de Tula entre sus "platos fuertes", que se reserva muchas veces para terminar una tanda o para concluir el show.

Buena Vista también reavivó la memoria de Dos gardenias, de Isolina Carrillo, que en España cantaba Antonio Machín desde los años cuarenta del pasado siglo. Tanto los identificaba el público peninsular que fue la música que acompañó su sepelio, en Sevilla, en 1977. Veinte años más tarde, las mismas gardenias renacerían para insuflar un segundo aire en la carrera de Ibrahím Ferrer, quien regresó a los escenarios no solo como intérprete de números movidos, sino también como cantante de boleros.

El son montuno Ay candela, de Faustino Oramas "El Guayabero", que Ferrer había dado a conocer a conocer en sus tiempos con Los Bocucos, alcanzó con Buena Vista Social Club algo muy cercano a la gloria máxima que puede apetecer una pieza compuesta básicamente por una constante alternancia de coros y estribillo. Con solos de "Guajiro" Mirabal en la trompeta, Barbarito Torres en el laúd, y un conjunto todos estrellas, mereció atronadores aplausos en Amsterdam y poco después en el Carnegie Hall, en 1998. Como Ibrahím, a partir de entonces, Ay candela conoció nueva vida.      

Chan Chán, de Francisco Repilado "Compay Segundo", fue el gran hallazgo de Buena Vista Social Club y su más brillante estrella de la fortuna, desde el mismo instante en que arrancó Ry Cooder en la slide guitar una oscura, profunda, conversación con el tres de Compay. Por algo ocupa el primer track del disco.

Se trata de una composición relativamente reciente. Las primeras versiones grabadas fueron de Compay Segundo y Pablo Milanés en La Habana, y de Eliades Ochoa con el Cuarteto Patria en Washington, y ambas datan de 1989. Chan Chán es de los números que aparecen cuando y donde menos uno imagina en versiones inesperadas, en formatos disímiles, incluso con letra en otros idiomas.

El "descubrimiento" en Europa de Compay Segundo hacia 1995 hizo que se escucharan y grabaran grabarse viejos sones y guarachas que se encontraban casi al filo del olvido en Cuba donde al parecer "habían dado lo que iban a dar": La juma de ayer, El camisón de Pepa, María en la playa, El calderito, Huellas del pasado y en especial, en España, Sarandonga, que tiene la rara virtud de levantar de su asiento a personas, súbitamente danzarinas, hayan recibido o no el don de Terpsícore.

Más tarde, el veterano Compay Segundo desempolvó en sus discos muchas canciones-comodines para un público internacional: Guajira guantanamera (Joseíto Fernández), Lágrimas negras y Son de la loma (Miguel Matamoros), El manisero (Moisés Simons), Ay, Mamá Inés (Eliseo Grenet), Para Vigo me voy (Ernesto Lecuona), Hasta siempre (Carlos Puebla), Veinte años (María Teresa Vera-Guillermina Aramburu), Y tú qué has hecho (Eusebio Delfín), Bilongo —aka. La negra Tomasa— (Guillermo Rodríguez Fiffe) y, ¡faltaba más!, también Dos gardenias y El cuarto de Tula.

En una conversación reciente acerca de hallar el modo de esquivar, al menos en la forma, los casi obligados lugares comunes del llamado (y lamentablemente limitado) repertorio cubano conocido, la compositora, cantante y pianista radicada en Canarias, Alina Torres, me habló de su propósito de componer una especie de cantata destinada a un nutrido conjunto de voces con el cual trabaja.

Los distintos movimientos de la cantata irían del hip hop a la rumba, de la guaracha al son. Incluso manejaba la posibilidad de incrustar, en determinado momento de clímax,  un solo de cante jondo. La obra —ignoro si ahora mismo trabaja en ella o si desistió del ambicioso empeño—, poseería un hilo argumental, una progresión dramática, in crescendo, en torno a un incidente relacionado con el incendio intencional (o no) de una habitación de solar:

—Va a ser una cosa fina —me advirtió muy seria— y pienso nombrarla The Tula’s Room, ¿qué te parece, mi hermano?

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Anonimo abogado defensor del burros= burro. Jajaja, y de Fidel quien se acuerda ya viejo?! Tu solamente no?! Estamos hablando de traduccion, de avanzar hacia el primer mundo, no seguir en retroceso...no me marees mas con estribillos aprendidos de dictadura ni de esas tonterias... deje el llanto y a la momia de Fidel en paz, a no ser que seas tambien momia... Es un cassette con las mismas palabritas" dictador", "Fidel" etc... superese companero que la revolucion lo necesita!

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Como Omara Portuondo que tenia que hacer ella en ese grupo si siempre ha hecho lo que le da la real gana por pertenecer al aparato y por supuesto de aquella maravillosa voz no quedaba nada la perdio por cantar todas aquellas estupidece como Siempre es 26 dedicada al ataque del Moncada o Un canto Para el Dolor de Esta hora dedicado a Celia Sanchez.Estaban mas que hechos indigentes.

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Excelente!!!!!!!

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Anónimo 3:53, ¿cómo puede Ud. saber que la traducción es incorrecta, no por elección, sino por "burrada de alguien"? ¿Le preguntó a la autora? ¿Leyó alguna declaración de ella sobre este punto?Hay algo peor que ser un indio, y es ser un indio con ínfulas de dictador sabelotodo como parece ser Ud. Mejor ser redescubierto como Compay Segundo que pensar por los demás como un Fidel Castro.Saludos.

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La traduccion es incorrecta, no por ser "cool" o creativo, sino por una burrada de alguien. Y los defensores alegan que "no se trata de ser correctos?" sino de dar "color"? Pues hay Cuba burra para rato si nos identificamos con el equivoco... seguiremos siendo los inditos que alguien redescubre (Como al viejo Compay Segundo) por los siglos de los siglos...

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A diferencia del Anónimo 11:49, creo que es mejor "The Tula's Room" porque en estos casos no se trata de ser correcto, sino de llamar la atención desde el título. Y lo que podría parecer una incorrección le da "color" al tema. Sr. Ariel, muy buena historia. Zankiu.

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Excelente y divertida como las entregas anteriores de esta sección. Muchas felicidades a Sigfredo Ariel, muchas gracias por su amor por la música de nuestra tierra. Mario J. Kohly

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Todo muy bonito; pero nunca dices que estos maravillosos artistas  estaban casi en la indigencia hasta que vino un "extranjero" y los rescato del desaucio.......y que ademas para eso tuvo que aceptar que le metieran algunos "forros" como Barbarito, Eliades y otros que no tenían nada que ver con aquella epoca y que ocuparon el lugar de otros que quedaron desconocidos (quizas hasta que llegue otro YUMA y los redescubra o los resucíte) esto no quiere decir que los "forros" fueron malos musicos....No, ellos si son buenos musicaos pero fueron como un chantaje al proyecto de los extranjeros capitalistas......Ademas te faltó decir que despues el estado cubano y la mafia que domina cultura convirtió a cada viejo de esos en un "Grupo Buena Vista" para rodear a sus nuevos pupilos creados por la revolución de la aureola de los "Batistianos esos" para intentar engañar una vez mas a todos haciendo creer que esse proyecto fué obra de la revolución......Así se aparecia Pio Leiva con 8 o diez jovenes que ni respetaban su trayectoria y hasta le decian que "el no era nadie sin ellos" y el vidéo está en Youtube......cada uno de esos grupos era "manichado" por cualquiera de los parasitos que se titulan ellos mismos representantes artisticos y viven como sangijuelas de todos los artistas cubanos que trabajan para la mafia artistica (y el que no; pues no sale ni a la esquina)

Imagen de Anónimo

'Tula's room', sin el artículo, sería mejor, creo. Más correcto en inglés y más breve.