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Sociedad

Reproducción asistida en Cuba: no basta que un nuevo Código de las Familias la extienda a personas solas y parejas del mismo sexo

Sin garantías materiales, el derecho a fundar una familia que protege la Constitución podría convertirse en letra muerta.

Madrid
Ilustración sobre la reproducción in vitro en Cuba.
Ilustración sobre la reproducción in vitro en Cuba. Diario de Cuba

En 2020, fue noticia la inscripción de un niño con dos madres en Cuba. El niño había nacido en Florida, de donde es originaria una de sus progenitoras y donde la pareja logró acceder a la reproducción asistida. En Cuba cualquier procedimiento de ese tipo era imposible para ellas

Noelia es otra cubana que se vio obligada a viajar al extranjero para realizar su sueño de ser madre. No es lesbiana, sino una mujer heterosexual que no tenía pareja. Su sueldo de doctora no le permitía pagarse el viaje y el tratamiento en México. Pudo hacerlo gracias a un familiar radicado en el exterior. Su hijo nació en 2014.

¿Cuántas cubanas lesbianas o heterosexuales sin pareja pueden permitirse un tratamiento en el extranjero para hacer realidad el sueño de ser madres? ¿Cuántas pueden pagar para materializar el derecho a fundar una familia, que reconoce a "toda persona" el Artículo 81 de la Constitución aprobada en 2019?

Una de las novedades del proyecto del nuevo Código de las Familias aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular y que será sometido a "consulta popular" y luego a referendo— es que extiende el uso de las técnicas de reproducción asistida en el país a las personas solas y a las parejas del mismo sexo. De aprobarse esta norma, todos los cubanos, supuestamente, podrán ejercer el derecho constitucional a fundar una familia.

Pero lo cierto es que el acceso a la reproducción asistida es otra muestra de la distancia que existe en Cuba entre los derechos que reconoce la Constitución y la posibilidad real que tienen los ciudadanos de materializarlos.

Pese a que hasta ahora han sido las parejas heterosexuales las que han podido acceder a las técnicas de reproducción asistida, tampoco lo han tenido fácil, como reflejan los comentarios de varios lectores al artículo "Se implementan medidas para ayudar a vencer la infertilidad de parejas en Cuba", del sitio Reproducción Asistida ORG.

En 2013, existía una lista de espera para la fertilización in vitro, creada desde la década de los 90, según cuenta una lectora identificada como Rosa.

Julia, pese a ser una mujer heterosexual casada, es otra cubana que necesitó trasladarse a México para lograr embarazarse, luego de pasar ocho años en consultas de infertilidad, sin que se hubiera empleado ninguna técnica de reproducción asistida con ella. 

Gracias al dinero que habían logrado acumular con mucho sacrificio ella y su esposo, y a la ayuda de amigos radicados en el extranjero, pudieron viajar fuera del país para lograr el embarazo. Aunque lo consiguió, su historia no tuvo un final feliz. Perdió la criatura tras volver a Cuba.

"En cada municipio hay una consulta de infertilidad. Aquí, en los municipios de Holguín, remiten a las parejas a la consulta provincial. Un ginecólogo atiende a la mujer y al hombre lo atiende un urólogo. Te hacen pruebas de fertilidad, ultrasonidos ginecológicos y conteo de espermatozoides. También se hacen operaciones de varicocele al hombre y, por ejemplo, desobstrucción ovárica a la mujer", explica el periodista de DIARIO DE CUBA Osmel Ramírez, 

"Pero el Programa Nacional de Atención a la Pareja Infértil, para brindarle la reproducción asistida a las parejas que lo necesitan, surgió en 2007. Fue parte de la 'Batalla de Ideas', junto al programa de genética”, añade.

"En 2008, yo brindé servicio en el Hospital González Coro en La Habana, que entonces no había sido elegido para formar parte del programa. En La Habana solo estaban los hospitales Maternidad de Línea y Amejeiras. Mi anterior esposa y yo llevábamos cuatro años en consultas de infertilidad. Por casualidad, pude hacerle un favor al doctor Oliva, quien era el Dios de ese programa entonces, y me resolvió. Rápido, mi esposa viajó a la capital conmigo, y nos mandó seis meses de relajación para la consulta primera. La relajación funcionó tan bien que salió embarazada. Ya la niña tiene 12 años", cuenta Ramírez, quien es graduado de Biología.

"Actualmente, en el país hay cuatro centros que forman parte del programa de atención a la pareja infértil con el empleo de la tecnología de reproducción asistida: el González Coro, el Amejeiras, un hospital en Cienfuegos y el Vladimir Ilich Lenin, en Holguín", señala.

"Hay una forma de mostrar el programa como exitoso: diciendo lo que se ha logrado. Pero hay muchas cosas detrás, como el trabajo que pasan las parejas para llegar a las consultas, lo distantes que están y todos los problemas que hay con el transporte; cuánta demora hay para cada consulta. Eso no lo dice la prensa oficial", concluye.

Sin embargo, algunas parejas cubanas sido afortunadas, como Moraima, que actualmente tiene 50 años y cuenta que tuvo a su hijo "gracias a un programa de fertilización que existía en el Hospital González Coro, para las esposas e hijas de los poderosos". 

"Entré junto a unas cuatro muchachas más. (El tratamiento) era exclusivo, con lo mejor", dice.  

Después de varios intentos de inseminación, lograron embarazarla con la fertilización in vitro. Su hijo tiene ahora 14 años.

Durante varios años, Elvira se trató en la consulta de infertilidad con su esposo.

"Ya se sabía que la dificultad estaba en él, porque sus espermatozoides eran muy débiles para fecundar. Hicieron varios intentos de inseminación que no resultaron, ni siquiera con la in vitro, que es más efectiva. La opción que nos dieron los médicos fue inseminarme con el esperma de un donante. Él aceptó, después de un proceso que llevó apoyo psicológico", narra.

El niño tiene ya tres años. Elvira, que tenía 40 años cuando nació su hijo, asegura que todo se hizo "con mucha ética" y que ignoran quién fue el donante.

En 2018, el diario oficial Juventud Rebelde publicó el artículo "Banco de semen: un camino para tratar la infertilidad masculina", que habla de la existencia de un centro de ese tipo en el Hospital Hermanos Amejeiras, así como de los requisitos y el procedimiento que deben seguir los hombres interesados en donar su esperma para que una pareja en la que el hombre es infértil, y cuya identidad no conocerán, pueda tener su hijo.

Sin embargo, no todos los lectores recibieron la publicación como alentadora, según reflejan varios comentarios.

"Es algo extraño esta noticia, porque los mismos médicos mencionados en todos los artículos que han tocado este tema te dicen que en Cuba no hay dicho banco de semen. Entonces, quién miente. Estoy a la espera de este supuesto banco de semen, que dicha donación no la necesito porque a mi esposo lo que tienen que hacerle es una biopsia testicular he implantarme a mí su semen; en caso que (no) funcione su semen, es que necesito un donante, cuyo donante yo no quisiera; entonces, me digo por qué no le pueden hacer la biopsia", escribió una usuaria identificada como Diana.

"Yo también estoy en esta situación. ¿Hay banco ya o no? Por favor aclaren esta duda que tenemos muchos pacientes en el país, gracias", comentó un lector llamado Adrián.

"¿Qué pasa que aún las parejas cubanas no pueden contar con esta opción? Se haba mucho pero aún no se despega", cuestionó Ana María.

"Hola, me gustaría saber si en Pinar del Río hay algún banco de semen ya???.. saludos", escribió Yisel.

El cuestionamiento más fuerte llegó de una usuaria que se identificó como "en espera".

"Me alegra mucho saber que disponemos de bancos de semen en nuestro país para este fin. Mi preocupación está en... el banco de óvulos para la crio preservación... ya existe? Porque nosotras vamos envejeciendo. Actualmente llevo casi tres años en tratamiento de fertilidad y ya me habían hecho cuánto estudio podía hacerse, y a mi esposo ni siquiera el examen físico. Un año después fue que le mandaron un doppler testicular y le detectaron un varicocele bilateral, la cual pudimos operar por gestiones propias y no porque nos remitieron a alguien de 'equipo multidisciplinario' fantasma, en mi criterio", relató.

"Dos años más tarde a la operación, aún se empeñan en seguir tratándome a mí, y su motilidad espermática aún se mantiene disminuida. Según el protocolo, si no me equivoco, ya debíamos haber sido transferidos para FIV (fertilización in vitro) por infertilidad masculina severa y aún...estamos en el paso de los ultrasonidos. A mí, por supuesto. Ah, casi siempre una sola silla en consulta de infertilidad, para la mujer... no para los dos. Es probable, que si algún día llego a nivel terciario de atención me toque hacer uso de este banco de semen. ¿Pero... cuánto tiempo debe suceder para ello? Ya tengo 35 años y mi esposo 46 y aún nos dicen, incluyendo los médicos, 'ahh, están jóvenes todavía'. ¿Si, de verdad!? Eso solo demuestra desconocimiento en el tema", sentenció esa lectora.

La prensa oficial cubana suele comparar los altos precios de los servicios de reproducción asistida en el resto del mundo con su supuesta gratuidad en Cuba. La realidad, sin embargo, demuestra que ni la publicitada "gratuidad" ni la aprobación del proyecto del nuevo Código de las Familias bastarán para que los cubanos puedan materializar el derecho a fundar una familia, reconocido en la Constitución.

Sin garantías materiales, ese, como otros derechos que reconoce la Carta Magna vigente, quedarán en letra muerta.

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