Lunes, 22 de Abril de 2019
Última actualización: 11:38 CEST
Sociedad

Guantánamo: 'Cuando sacan frazadas de piso parece que llegó la carne'

Una guantanamera limpia el suelo de su casa con una ropa vieja. (M.A. LEÓN VELÁZQUEZ)

Una vez más, los guantanameros tienen que limpiar sus casas con lo que encuentren: ropas y trapos viejos, cualquier pedazo de tela. Desde hace unos meses, el suministro es inestable en las tiendas tanto en moneda nacional como en divisas. Como solución, muchos han recurrido a los métodos del "Período Especial", como llamó el Gobierno a la crisis de los años 90.

"Gracias a que no boto la ropa vieja, he resuelto con eso, pero como no traen frazadas desde hace tiempo, se me acabaron las opciones", dice Aurora, de 61 años de edad y residente en la zona norte de la ciudad.

Algunos incluso han tenido que desprenderse de ropa que aún necesitan.

"Mi nuera tuvo que pedirle un pullover a mi hijo para poder limpiar la casa. Ellos sí tienen que estar encima de la limpieza porque viven en una calle en la que el polvo entra por todas partes y, además, mi nieta tiene un añito, gatea y se lleva a la boca todo lo que ve", añade Adela.

"Mis hijitos saben que cualquier pedazo de tela que se encuentren en la calle me lo deben traer", dice una costurera que prefiere mantenerse en el anonimato. "La cosa está mala, así que yo me siento en la máquina y en cuestión de media hora tengo una colcha de trapear hecha de retazos".

"Si tuviese otra opción... como las que trabajan en el hospital, que resuelven con gasas, o las auxiliares de limpieza, que se llevan la colcha nueva que les dan y siguen limpiando el hospital con la viejita", agrega.

Varios meses atrás, la escasez tanto de este producto como de resistencias eléctricas para la reparación de hornillas de cocina, ya agobiaba a los guantanameros. El Gobierno abasteció las tiendas, pero los productos volvieron a "desaparecer", con la ayuda de la tendencia del cubano a acaparar.

"En cuanto me enteré corrí para allá y había una cola que parecía que iban a vender carne", dice Yunior Hernández. "Había familias enteras en la fila para poder comprar varias frazadas de piso y guardar, porque la venta era regulada. Así, hubo gente que se las apañó para acaparar, porque ya se sabe, ahora hay, pero mañana no".

Una empleada de una tienda confirma el "racionamiento".

"Nadie sabe cuándo van a entrar las frazadas, pero lo que sí sabemos es que cuando lleguen hay que regular la venta", dice. Preguntada sobre su opinión al respecto, comenta: "Mi trabajo es vender lo que haya".

"No sé hasta cuándo va ser esto. Ya no encuentro de qué deshacerme para tener mi casa limpia. Hace unos días discutí con mi esposo porque, cuando llegó del trabajo, me vio trapeando con un pullover de él. Ya no se lo ponía, pero estaba bastante nuevo", lamenta un ama de casa.

Pero esto "no es nuevo para nadie", apunta Kirenia Fuentes, de 51 años y residente en Coquitos de Jaibo. "Desde el 'Período Especial' en toda Cuba se ha limpiado con ropas y trapos viejos, preferiblemente de algodón... A veces lo que aparece es una pieza de tela mala, y limpiar con eso es lo más insoportable que te puedas imaginar".