Viernes, 23 de Agosto de 2019
Última actualización: 23:39 CEST
Emigración

Los cubanos retenidos por la Guardia panameña logran llegar a Puerto Obaldía

Campamento en Obaldía. (J. A. GÓMEZ TOBÓN)
Campamento improvisado para los emigrantes, Puerto Obaldía, Panamá. (J. A. GÓMEZ TOBÓN)

"Nos tenían retenidos hace dos días en medio de la selva, sin agua ni comida. Cansados, decidimos seguir. De nada sirvieron los gases lacrimógenos, ni que 30 hombres de la guardia panameña nos apuntaran con sus fusiles", relató a DIARIO DE CUBA un migrante cubano.

Ante de la falta de políticas migratorias claras por parte de Colombia y Panamá, y cansados de las estafas, violaciones y muertes a manos de traficantes de personas (coyotes), los migrantes irregulares —en su mayoría cubanos— decidieron internarse en la selva del Darién. Decidieron enfrentar los controles migratorios del Servicio Nacional de Frontera de Panamá (Senafront) por su cuenta y riesgo, enarbolando banderas blancas.

Este grupo, segundo que ha tomado esta decisión en la última semana, salió el pasado domingo 10 de febrero de la localidad panameña La Miel. Su único fin unirse a sus semejantes que se encontraban ya en Puerto Obaldía, Panamá, como así relató este diario.

El cubano Lino Madrigal relata su paso por la selva: "Esto de la selva es candela. Hay subir unas lomas de p…".

En un descanso, después de haber caminado cerca de 70 kilómetros, Lino dice que el grupo de migrantes, que salió inicialmente, se dividió en tres. Mientras relata esto sube por la empinada loma, ayudándose de ramas, una migrante con un bebé de brazos y una niña de escasos diez años que, en medio de su inocencia, saluda, sonriendo a la cámara.

Las autoridades de Puerto Obaldía acondicionaron la escuela del caserío para alojar a cerca de 1.200 migrantes, entre los cuales se encuentra 700 cubanos. Un migrante relató las condiciones en que se encuentra: "Tenemos techo, pero estamos durmiendo en el piso y carpas. Hemos recibido atención médica, les han tomado fotocopias a los pasaportes. Dicen que nos van a dejar pasar, que nos deben vacunar, pero nadie nos ha dicho nada de forma oficial".

Julio Antonio Álvarez Olivares, migrante cubano, relata las peripecias en su paso por la frontera colombo-panameña: "Caminamos por dos días en medio de la selva. Es algo duro. Uno se encuentra cadáveres en la trocha. Hay que subir lomas, cruzar ríos y pantanos".

Por otro lado, Álvarez reitera el buen trato dado en el refugio a los migrantes y pide a las autoridades panameñas que les defina qué es lo que van a hacer con 1.200 migrantes, entre los cuales hay 50 mujeres embarazadas, 80 niños y bebés de brazos.

Hoy, 12 de febrero lograron llegar nueve cubanos que se habían perdido en la selva en medio de la desbandada de ayer. En el albergue de los migrantes en Puerto Obaldía ya hay presencia de organismos internacionales de Derechos Humanos; se les han hecho el examen de la gota gruesa a la totalidad de migrantes; y los pasos a seguir para controlar que el brote de malaria se vuelva una epidemia son la vacunación y el aislamiento de vectores.

La cuarentena continúa. A punto de escribir esta nota, en la localidad colombiana de Acandí se efectúa una reunión entre autoridades locales y del orden nacional para analizar la actual crisis migratoria irregular en la frontera con Panamá. Dicha reunión es presidida por Christian Krüger, director general de Migración Colombia.