Jueves, 17 de Enero de 2019
Última actualización: 01:21 CET
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¿Qué cambia en las ventas a Cuba con la Ley Agrícola de EEUU?

Agricultura en EEUU. (REUTERS)

El presidente Donald Trump firmó este jueves la Ley Agrícola de 2018 de Estados Unidos con una provisión especial que anula parte del embargo a Cuba por primera vez en casi 20 años.

Esa provisión permite a agricultores estadounidenses el acceso a subvenciones federales en dólares del Departamento de Agricultura para promocionar sus exportaciones a Cuba, aunque no toca otras áreas que impiden un libre comercio entre los dos países.

La falta de financiamiento de las exportaciones a Cuba debido a la ley de "efectivo por adelantado", que obliga al Gobierno de la Isla a pagar por sus adquisiciones antes de que estas sean embarcadas, ha limitado las compras de productos estadounidenses.

Las nuevas subvenciones aprobadas, bajo el Programa de Acceso al Mercado (MAP, por sus siglas en inglés) y el programa de Desarrollo del Mercado Exterior (FMD), ambos del Departamento de Agricultura, otorgan ayudas de 867.000 millones de dólares a los agricultores estadounidenses, especialmente afectados por los aranceles derivados de la guerra comercial promovida por Trump.

Esta disposición, así como el aumento del comercio agrícola entre los Estados Unidos y Cuba en general, fue parte de las prioridades legislativas de la coalición bipartidista Engage Cuba para el 115º Congreso, y así lo manifestaron sus representantes.

"Esta es una victoria importante para los agricultores de Estados Unidos, y les permitirá competir en igualdad de condiciones para vender nuestros productos agrícolas a Cuba", dijo James Williams, presidente y fundador de Engage Cuba a través de un comunicado.

Al firmar el decreto, Trump mencionó el tema. En una declaración hecha pública por la oficina de prensa de la Casa Blanca, se refirió a la sección 3201 de la Ley, que ampara el uso de fondos para promover ciertos programas en Cuba.

El presidente subrayó que el acta prohibe que esos fondos sean usados en contravención del memorando presidencial del 16 de junio de 2017, a través del cual su Administración oficializó el viraje de la política estadounidense hacia Cuba, con medidas principalmente dirigidas a cortar el flujo de dinero hacia los militares, que controlan buena parte de los negocios más lucrativos de Cuba.

"Aprecio el reconocimiento del Congreso de que esos fondos no deben servir para afectar la política exterior de los Estados Unidos con respecto a Cuba. Por ello, mi Administración no usará fondos de los contribuyentes en los programas del Departamento de Agricultura para beneficiar al régimen cubano", señaló.

Con el interés de precisar qué impacto tendrá esta disposición en el intercambio comercial entre ambas economías, DIARIO DE CUBA pidió su opinión a Emilio Morales, presidente de la consultora Havana Consulting Group, con sede en Miami, especializada en inversiones en Cuba.

"En términos prácticos este acuerdo no significa nada importante", aseguró Morales. "La nueva ley trasciende más por el tema político que por el económico."

El problema central sigue siendo, señaló, que las ventas son al contado, pues no existen créditos que las soporten. "Si Cuba no tiene dinero para pagar, los agricultores norteamericanos tendrán limitadas sus ventas, estas seguirán en los niveles de los últimos cinco años. Esta nueva ley no es una razón para que aumenten", puntualizó Morales.

En octubre de este año, las ventas de alimentos de EEUU decrecieron un 54,7%, para ubicarse en 9.698.149 dólares, indicó el US-Cuba Trade and Economic Council, reunión de los lobby proventas a Cuba. Si se compara con las del mismo periodo de 2017 (21.436.667) y 2016 (21.994.945), el descenso es muy significativo.

Entre enero y octubre de 2018, la exportaciones por el mismo concepto fueron del orden de los 197.629.030 dólares, un descenso enorme comparado con los 235.558.893 del mismo periodo de 2017.

Las cifras del intercambio en más de un año de la Administración Trump suman apenas 452. 279. 187 en ventas, muy por debajo de los acumulados de las presidencias de George. W. Bush (más de 2.600 millones) y Obama (poco más de 2.700 millones).

No obstante, el congresista republicano Rick Crawford, de Arkansas dijo en una visita reciente a Cuba que su prioridad con respecto al tema era "levantar las prohibiciones de crédito que existen para las empresas y entidades cubanas". Para eso, dijo, insistirá en presentar una Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba el próximo año.

Cuba importa 1.800 millones de dólares en productos agrícolas anualmente, de los cuales solo un pequeño por ciento proviene de los Estados Unidos, debido al requisito de pagar con efectivo solamente.

Para Morales, la nueva Ley Agrícola es una respuesta a un panorama global adverso para los productores agrícolas estadounidenses; en concreto, para amortizar las pérdidas causadas por la subida de aranceles en la guerra comercial entre EEUU y China.

Pero esos números son enormes comparados con lo que supone el pobre intercambio con Cuba, apuntó Morales.

Las ventas futuras, además, no incluirán al sector privado de la economía cubana, pues seguirán siendo entre las empresas estadounidenses y las del Gobierno cubano.

"Hasta que en Cuba no haya libre empresa y sus ciudadanos puedan tener una empresa reconocida jurídicamente con todos sus derechos para exportar e importar, y puedan comercializar sus productos libremente en el mercado nacional o asociarse con empresas extranjeras, nada va a cambiar el escenario actual", subrayó el presidente de Havana Consulting Group.

Según su criterio, el boom de ventas de productos agrícolas norteamericanos y de productos cubanos hacia EEUU sucederá cuando hayan "cambios estructurales profundos en la agricultura, como por ejemplo, la entrega de tierra tiene que ser a perpetuidad, no a 20 años; los productores deben tener la libertad de comercializarlos en un mercado libre regido por la oferta y la demanda; ese Estado tiene que dejar de ser el parásito intermediario que lastra la productividad y controla los precios."

Morales también apuntó a la ineficacia del sistema centralizado que rige tanto la distribución como la comercialización de los productos agrícolas en Cuba.

Despojarse de esa centralización "y dejar de ser una economía satélite dependiente de un benefactor externo son las grandes reformas que la economía cubana necesita. Leyes externas no van a resolver el problema de la ineficiencia y la falta de liquidez crónica que padece la economía cubana. Las leyes tienen que ser internas, la economía cubana tiene que crear estructuras productivas que le permitan satisfacerse ella misma. La palabra de orden es libertad para las fuerzas productivas", concluyó.