Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
Última actualización: 18:57 CET
Política

La moderna esclavitud en crisis necesita del 'atrasado' capitalismo

Construcción del Hotel Packard en La Habana. (TRABAJADORES)

El más visionario de todos los cubanos, el Apóstol de nuestra independencia, José Martí, escribió "La futura esclavitud", un ensayo confirmativo de la obra homónima del filosofo Herbert Spencer, donde hacía una crítica temprana del "socialismo de Estado" que, menos de un siglo después, paradójicamente, se implantaría en Cuba, por medio de la violencia castrista, en nombre del socialismo y las ideas martianas.

Hoy, con "sano orgullo", el régimen castrista muestra al mundo los "éxitos sociales" de lo que bien pudiéramos llamar la moderna esclavitud, tratando de ocultar el desastre económico y social generado por casi 60 años de explotación estatal de la fuerza de trabajo a cambio de una magra porción de alimentos racionados, con un nivel de salud y de educación suficiente para mantener activa y sumisa la fuerza de trabajo de sus esclavos modernos, impedidos de ejercer sus libertades mínimas y derechos civiles.

Vendiendo las delicias del verano, las playas o los paisajes cubanos, que no son castristas; el carácter alegre, bullanguero, sonoro y hospitalario de los cubanos, que tampoco son castristas; y hasta exponiendo en sus carteles la belleza de la mujer cubana, que nada tiene que ver con el castrismo, el moderno Estado esclavista quiere atraer las inversiones del "atrasado capitalismo internacional".

El régimen ofrece al capital extranjero la posibilidad de explotar esas bellezas y otros recursos naturales de su interés privado, a cambio de compartir el trabajo de sus esclavos: dos ofrecimientos que chocan con los intereses del capital internacional, que procura invertir donde le acomoda a él y no al Estado cubano y su cartera de inversiones, y precisa, no de trabajo esclavo contratado a través del Estado, sino de trabajo bajo libre contratación que sea productivo, rentable y generador de mercado interno.

En fin que el capital no tiene nada que ver con la esclavitud, y esto no lo entienden, no lo pueden entender, los esclavistas cubanos acostumbrados a manejar sus dotaciones de esclavos en forma de contingentes bajo condiciones violatorias de todas las normas y derechos reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), incluidos los del pago justo por el trabajo y los derechos a la huelga y la sindicalización independiente.

Hasta ahora, el castrismo esclavista ha conseguido movilizar algunos capitales aventureros, fundamentalmente españoles, dados los vínculos históricos de los Castros con los anti-yanquis peninsulares herederos del rancio nacionalismo gallego, que sentían añoranza por la "siempre fiel Isla de Cuba", a la que aspiran a recuperar con el contubernio de los Castros, descendientes de gallego enrolado en las tropas de Valeriano Weyler.

Por otro lado, la apuesta castrista a la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, de cara al comercio con EEUU y el Caribe, fue torpedeada en la cuna por el origen fraudulento de los fondos conseguidos por el corrupto Lula da Silva y la incapacidad castrista para resolver sus diferencias con el vecino del Norte.

Las inversiones latinoamericanos de "capitalistas de izquierda", generalmente de poca monta, nunca han llegado en masa, se han ido por falta de pago y los grandes capitales del área de una u otra forma están vinculados al de EEUU, por lo que evitan verse involucrados en las violaciones de las leyes estadounidenses.

El capital de mayor importancia y perspectiva para el desarrollo de la economía cubana es el que está en EEUU, especialmente en La Florida y tiene como dueños a los cubanos excluidos arbitrariamente de invertir y vivir en su patria. Mientras el desgobierno cubano siga con su monserga "socialista" y el enfrentamiento a su propio pueblo dentro y fuera, al que solo admite como súbdito, las posibilidades de desarrollo de Cuba serán muy limitadas.

Mientras el estatalismo esclavista continúe monopolizando la economía, las tierras, el mercado interno y externo, la producción y venta de artículos de amplio consumo, y pagando salarios de miseria, no habrá un amplio desarrollo del mercado interno, que es condición imprescindible del despegue.

Mientras no se respeten los elementales derechos y libertades del pueblo cubano de expresión, asociación y actividad económica, el desastre permanente seguirá ahondándose hasta generar una situación insostenible para los de abajo, y luego para los de arriba.

La moderna esclavitud no tiene perspectivas. Al parecer la cúpula gobernante lo sabe. El reconocimiento del fracaso queda implícito en el llamado de rescate que hace la moderna esclavitud al "atrasado" capital internacional.

Pero el miedo a perder el control del país y a la venganza posible de una parte del pueblo por tanto abuso, tal y como hizo la "revolución" en sus primeros meses, retiene y obstaculiza las necesarias reformas, como se ha demostrado en los debates de la reciente Asamblea Nacional sobre el proyecto de Constitución, donde quitan la palabra "comunismo", pero dejan intacto todo el andamiaje que lo soporta.

5 comentarios

Imagen de Eduardo Perez-Bengochea

Excelente articulo Pedro. Preciso,  convincente.Como  sabes propongo que se le deje saber al pueblo cubano de intramuros -con una propaganda   masiva por Radio y TV Marti y otras formas,-énfasis sobre  todo a las generaciones nacidas en Cuba durante el castrocomunismo- que  Marti, como bien dices, no aprobaba al marxismo. Elogió a Carl Marx a su muerte por defender a los desamparados PERO  claramente escribio’ que no aprobaba la lucha de clases- a eso se refiere cuando condena la lucha del hombre contra el hombre-y rechaza la violencia en favor  de una solución blanda. Por otra parte en el Manifiesto del Moncada lee que el ataque a producirse es inspirado en el ideario de Marti ( nada de marxismo ni respaldado del Partido Socislista Popular (PSP) )La legitimidad del sistema de gobierno marxista se cae al exponer, llegándole al pueblo, que no puede ser martiano y marxista a la vez. Han vivido en un GRAN ENGAN~O. Motivo para una rebeldia y cambio de gobierno.

Imagen de Nic

Noto una cierta hispanofobia simplista por parte de Pedro Campos. Supongo que use el hipónimo 'gallego' en lugar del hiperónimo 'español', como sucede en el habla coloquial hispanoamericana. Vale aclarar, con todo, que el nacionalismo gallego (en sentido estricto, referido a Galicia) sí existe, pero con relación al conjunto de España. Con respecto a Cuba, pervive en el imaginario español una cierta nostalgia por la pérdida de la Isla que no se traduce en hostilidad sino en simpatía hacia los cubanos (al menos, en teoría). Lo que está en juego actualmente, no obstante, son los intereses económicos y las inversiones, y pare de contar. Más allá de filias y fobias históricas, España quiere estar situada en Cuba y no quedarse atrás ante cualquier escenario de cambio. El actual ministro de Exteriores lo ha dicho con claridad pragmática. Con cinismo, incluso.

Imagen de el viejo capao

Arriba mi Cuba bella. El socialismo es el camino más largo para llegar al capitalismo... 

Imagen de juanadearcos

Buenos dias Pedro preocupada por la ausencia de sus apasionados y realistas artículos.  Además de ser contundentes , directos Ud le pone a su pluma toda esta carga de sufrimiento y traición que ha regado por casi 60 años este desgobierno que su única ideología ha sido el poder y crear una casta privilegiada de aristócratas de apellido Castro disfrazados de izquierda con un desprecio  y un odio muy evidente por el pueblo de Cuba y un odio visceral y destructivo contra los Estados Unidos que tiene raíces personales y familiares  que no son políticas ni ideológicas sino que caben en bajos sentimientos de envidia , frustraciones, venganza , egos . Siga escribiendo más frecuente. Salud y bendiciones 

Imagen de Joshua Ramir

"rancio nacionalismo gallego" rancio nacionalismo español

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