Viernes, 14 de Diciembre de 2018
Última actualización: 13:34 CET
Política

Angola: una deuda impagable

Fidel Castro en Etiopía, otro país donde fuerzas cubanas hicieron la guerra en África. (TARINGA!)

La guerra de Angola, y sus víctimas civiles y militares, sigue siendo un tema pendiente para los historiadores y narradores cubanos. Salvo algunos documentales y películas de ficción hechas en la Isla para ennoblecer una contienda que tuvo mucho de fratricida, los escritores en general y los periodistas en particular han esquivado las consecuencias negativas de la guerra —que no fue la única en que Cuba participó— en África. El régimen ha preferido la narrativa de la victoria global sobre el apartheid —discutible— a enfocarse en el drama humano del postconflicto, con miles de mutilados, heridos, enfermos mentales y familias cubanas destrozadas para siempre.

Las excepciones al tocar las desgarradoras aristas del conflicto, como no podía ser de otro modo, han sido los creadores en el exilio, donde Lichi, Eliseo Alberto Diego (1951–2011) fue uno de los más notables. Su novela Caracol Beach (Premio Alfaguara en su primera edición), trata el tema de las secuelas más que de las causas, más centrada en lo humano y menos en una épica encubridora. Es la historia del soldado que regresa de la guerra, con sus demonios y sus fantasmas, y que ya no encuentra lugar en la paz de las cosas.

Estas líneas vienen a tono con la entrevista que Leonardo Padura diera al líder de Podemos, Pablo Iglesias, y que recientemente ha publicado este diario. Más allá de la necesaria politización que hacen del tema, uno porque quiere regresar y seguir escribiendo en su Mantilla sin que lo molesten, y el otro, porque debe limpiar la cara del espejo donde se mira a diario, ambos banalizan lo que fue uno de los conflictos más controvertidos del siglo XX.

Padura no se sale una coma de la narrativa oficial: la cifra de muertos es ridículamente baja, sobre todo por accidentes y enfermedades. Iglesias hace el puente para dar paso a la alevosía: ¿y Vietnam? Y Leonardo, lejos del renacentista a quién quizás deba su nombre, da una respuesta para campeonato de la infamia: no se puede comparar una victoria con una derrota.

Es en ese momento donde habría que recordar cuánto dolor material y espiritual costó a Cuba la aventura angolana. Para empezar, la cifra —conservadora— de cubanos que pasaron por allí en misiones militares y civiles pasan de 400.000 en 16 años. Eso significó alejar por dos años o más de la producción nacional y los servicios sanitarios y educativos a un porciento no despreciable de la población. No vale en estos casos la justificación de la "voluntariedad". Ser "seleccionado" para cumplir misión y negarse no era una buena opción a futuro.

En cuanto a la presencia militar, hasta hoy la Operación Carlota, como se hizo llamar la intervención cubana en Angola, ha sido el mayor despliegue de fuerzas de un país del Tercer Mundo en tierras africanas. En la época de mayor conflictividad, Cuba tuvo destacados más de 70.000 soldados, 1.000 carros de combate y decenas de aviones en ese territorio. Es como si EEUU, con una población de 300 millones, hubiera puesto sobre el terreno cerca de un millón de combatientes. No vale que los soviéticos pagaran los gastos: eran jovencitos cubanos, no rusos, quienes entregaban sus vidas a miles de kilómetros de sus hogares.

Es en el aspecto humano del posconflicto donde entrevistado y entrevistador se enredan, o prefieren no entrar. Es seguro para ellos quedarse en el pasado, contrastar Angola y Vietnam, dos trances que nada tienen en común, salvo la presencia de extranjeros combatiendo a nombre de unos de los dos contendientes nativos. Es seguro para ellos continuar con la terrible —y de inferioridad psicoanalítica— obsesión de compararse siempre con los "americanos".

Pero si hubieran querido hablar en serio de Vietnam y hacer semejanzas con Angola —elevar a La Habana a nivel de imperio militar global—, entonces valdría la pena recordarles que la guerra en el sudeste asiático convocó toda una generación de pacifistas en las calles estadounidenses. Hay miles de libros, filmes, arte que criticaba y aún hoy lo hace, la intervención gringa a favor del régimen de Saigón.

En cambio, entrevistado y entrevistador ni por asomo se preguntan por qué no hubo pacifistas insulares durante las intervenciones militares en Angola y Etiopía. Por qué apoyaron al doctor Agostinho Neto, y no al guerrillero Jonas Savimbi. Por qué José Eduardo dos Santos gobernó por 38 años, y su hija es considerada la mujer más rica del continente africano. Por qué no dicen que ambos están parados sobre la "victoria" que Padura adjudica a una causa mercenaria.      

Hay todavía un tema más escabroso y que eluden los dos como si se tratara de un acuerdo telepático: ¿qué ha sido de los soldados y los civiles cubanos después de la guerra? Mientras la prensa cubana se ceba con los suicidios, las adicciones y los actos violentos de excombatientes estadounidenses en Vietnam, Afganistán e Iraq, no hay una sola nota sobre el síndrome de estrés postraumático de los veteranos cubanos de Angola, Etiopía, Nicaragua o la Venezuela que vive una guerra delincuencial en sus calles. ¿Somos los cubiches inmunes al estrés y a la muerte?

De modo que el "tema Angola" no está cerrado, ni siquiera ha comenzado una discusión seria sobre el asunto. El peligro para la humanidad, como advirtiera Hannah Arendt es cuando cosas tan serias, tan graves, se banalizan, y se les resta la importancia y la complejidad que encierran. A eso juegan plácidamente Iglesias y Padura: la guerra de Angola fue casi nada, una "victoria". La entrevista esclarece lo que andaba en sombras: la deuda impagable de los políticos y los intelectuales cubanos con quienes, engañados o no, participaron en la aventura militar y civil más desgarradora de la época castrista.

11 comentarios

Imagen de Anónimo

Espero con serena calma, el dia de aplicar la ley a los abusadores del poder. Alli estare'...

Imagen de Juan

Mirenle las botas al Emperador Fidel. Es una ceda nada que ver con lo de sus soldados que estaban allí en aquel entonces

Imagen de Anónimo

La gente que volvió de Angola y pasó por siquiátricos es incalculable. Lo mismo, los que se quitaron la vida.

Imagen de Anónimo

En la Historia, los verdaderos intelectuales no se venden por las migajas que les tiran los dictadores. Nada justifica ni justificará la actitud totalmente servil de Padura. Si de verdad es un intelectual como quiere demostrar; no sabe él que los dictadores desprecian a los que les besan las manos? Padura, tú le das asco a los castro; ellos no se van a tomar el tiempo ni de leer tus “obras” , ni de escuchar tus halagos y mentiras temerosas. Los dictaduras respetan, a puertas cerradas, a quienes los enfrentan y escupen sobre los que les ensalzan. 

Imagen de Anónimo

Coincido en el contenido del artículo. Muy bueno!Esa es la intelectualidad que hay en Cuba. Cuando en cualquier país son críticos del sistema, en Cuba sus integrantes apoyan al gobierno para no perder sus privilegios. Padura SABE que a él le dan un trato especial mientras niegue los apremios a las Damas de Blanco o la falta de democracia.

Imagen de Anónimo

Lo verdaderamente patético es como un régimen ha logrado castrar a lo mejor de su intelectualidad. El miedo los obliga a callar o lo que es peor, a mentir. Solo aquellos que han logrado escapar pueden hablar con la sinceridad que caracteriza a un verdadero intelectual:¡Escapad gente tierna, que esa tierra está enferma!

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Muy buen articulo. Esas guerras, finalmente inutiles, no creo que puedan justificarse. Hace varios años escribi aqui que no volveria a leer las opiniones politicas de Padura, que ayer y hoy, resultan pateticas. Mantengo ese principio y por eso no comente en el articulo de Ponte sobre la entrevista con ese delirante oportunista llamado Pablo Iglesias. Sin embargo, voy a aprovechar la mencion a Padura para decir otra vez que en el plano personal, Padura es un farsante, y en el plano literario, la unica de sus novelas que trascenderá es "El hombre que amaba a los perros" (por cierto, una excelente novela). Las tribulaciones del compañero Conde, me parecen francamente ridiculas, y las largas incursiones folletinescas de Padura en la historia de lo que mas o menos "pegue" con el tema central de su novela de ocasion, me han resultado aburridas y confusas. Si "El Hombre..." merece los premios internacionales que ha recibido, pues bien. Si hablamos del resto de su "obra", no creo que merezca un carajo. 

Imagen de Plutarco Cuero

Almagro se ha tomado el tiempo de echarles jugo de limón y alcohol de 90 en las llagas ... preparense que pronto van a ver a los comunistas acusandolo porque no les puso yerba buena ....

Imagen de padre Ignacio

Esta es la mejor respuesta que he leido a la cara de guantada de Padura.

Imagen de Anónimo

Gracias, Almagro. Muy buen artículo.----NIC

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