Viernes, 25 de Mayo de 2018
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Educación

Educación, el buque insignia que se hundió

Estudiantes cubanas. (WIKIMEDIA COMMONS)

Cuba tuvo un buen sistema educacional —ideología aparte— entre los años 60 y fines de los 80 del siglo pasado, según los estándares del Tercer Mundo. Se erigió en la Isla una red de escuelas que elevó el "piso" escolar de la población y permitió formar a decenas de miles de profesionales universitarios.

Fidel Castro le hizo creer a todos que ello era posible por la superioridad del modelo comunista por él implantado. La educación gratuita y masiva, como "obra genuina de la revolución", constituyó junto a la salud pública el buque insignia con la que el caudillo vendió al mundo un estupendo producto político-ideológico. Con tanto éxito que, 27 años después de desinflarse por todas partes, siguen alabando la educación en Cuba.

Lo cierto es que todo fue postizo y con propósitos nada nobles. El comandante se acreditaba los honores, pero era el Tío Boris del Kremlin quien pagaba las cuentas, con subsidios entre 3.000 y 5.000 millones de dólares anuales. La improductiva economía "revolucionaria" era incapaz de sustentar aquellos cuantiosos gastos, muy por encima de sus posibilidades.

Los 115.000 millones de dólares que Cuba recibió de la Unión Soviética entre 1960 y 1991, Castro no los invirtió en el desarrollo económico del país para garantizar la educación y todos los gastos sociales de forma sustentable y autóctona, sino en aparentar —por razones dictatoriales— que en materia social Cuba era comparable a naciones desarrolladas en planes económicos disparatados y, sobre todo, en dar rienda suelta a su megalomanía.

El faraón caribeño intervino militarmente en Angola, Etiopía, Somalia, Namibia, Congo, Siria (contra Israel), Argelia (contra Marruecos), Panamá, República Dominicana, Nicaragua y Venezuela.

También creó, entrenó, armó y dirigió guerrillas rurales y urbanas, y grupos terroristas, en Colombia, Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, El Salvador, Guatemala y Haití. Devino líder del Movimiento de Países No Alineados y "redentor" del Tercer Mundo. ¿Cuánto costó todo eso?

Lavado de cerebro y control

El verdadero propósito de Castro al masificar la educación nunca fue altruista, tal como lo presentaba la propaganda. Su objetivo fue realizar el mayor lavado de cerebro en la historia de las Américas para sembrar en niños, adolescentes, jóvenes y todo el pueblo una visión edulcorada del socialismo y su dictadura, y dar una versión torcida de la historia, el mundo, la sociedad y la humanidad.

La educación como un "logro de la revolución" permitió al comandante atornillarse en el poder. Su imagen de filántropo social benefactor de su pueblo y de los pobres del mundo afincó el culto a la revolución cubana a nivel planetario.

Desde que fueron estatizadas todas las escuelas, la nueva enseñanza "revolucionaria" se dedicó a inculcar el desprecio a los valores de la cultura occidental, la democracia y las libertades del ciudadano moderno. Y a glorificar al dictador y su claque.

Por eso hoy en Cuba casi nadie se escandaliza de que quien es sorprendido con la Declaración Universal de Derechos Humanos en el bolsillo va a la cárcel por "propaganda enemiga". Ni tampoco sorprende que niños y adolescentes griten a los disidentes: "¡Abajo los derechos humanos!". Tal aberración se incuba en las escuelas castristas en todos los niveles.

Incluso la Campaña de Alfabetización, una obra positiva, tuvo intenciones político-ideológicas. Las primeras palabras que enseñaban los brigadistas Conrado Benítez eran loas a la revolución y a Fidel. Por cierto, Cuba con un índice de 23% de analfabetos en 1956 había sido reconocida por la ONU como uno de los países con menos iletrados en Iberomérica. La mayoría de las naciones latinoamericanas, y España, rondaban o superaban por entonces el 50%.

Además, fueron alfabetizados 707.000 cubanos, pero otros 272.000 siguieron siendo iletrados. No obstante, Fidel declaró a Cuba "territorio libre de analfabetismo". Como siempre, mintió. Por otra parte, para alfabetizar no era necesario implantar una tiranía marxista-leninista.

Daño físico y moral

Las barbaridades cometidas por el caudillo en materia educacional rayaron en la criminalidad. En un arranque de egolatría, en 1969 lanzó un plan "único en el mundo" que denominó Escuela en el Campo, de clara inspiración fascista.  

En sus años de bachillerato, Fidel Castro fue un admirador teórico del fascismo y del falangismo español. Y su padre, Ángel Castro, era falangista. El joven estudiante leyó con avidez Mein Kampf de Hitler, y se sabía de memoria fragmentos de discursos de Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera, el líder de la Falange española, según contaron después su profesor y tutor jesuita, el padre Armando Llorente, y su colega de estudio en el Colegio Belén y en la Universidad de La Habana, José Ignacio Rasco.

En Cuba se separaron niños y adolescentes de sus padres para someterlos al control del Estado y formar el "hombre nuevo", no por casualidad tomado prestado del "hombre superior" nazi, a su vez derivado del "superhombre" de Nietzsche, que Hitler soñaba para protagonista del nuevo orden fascista mundial que duraría 1.000 años. Castro y el "Che" Guevara lo querían formar para el orden mundial comunista, infinito en el tiempo.

Fidel ordenó la construcción de 535 gigantescas escuelas de enseñanza secundaria en los campos, de tres y cuatro pisos de altura. Se gastaron miles de millones de dólares durante 22 años, hasta la desaparición de la URSS. El propio dictador diseñó en parte el proyecto de la primera escuela prototipo en Ceiba del Agua (1971), provincia de La Habana, ayudado por dos arquitectas y un ingeniero.

En 1991, en el IV Congreso del PCC se conoció que la Escuela en el Campo tragó 10 millones de toneladas de cemento, 2.000 ómnibus rusos (Girón) para transportar a los estudiantes, 16 millones de toneladas de alimentos y 15 millones de toneladas de combustible, además del equipamiento técnico y docente, uniformes y el avituallamiento. Cada escuela tenía un hospital con 10 camas y ambulancias.

En su inmensa mayoría, los estudiantes secundarios y preuniversitarios fueron trasladados a vivir en aquellas escuelas. Internados en lugares remotos, eran obligados a trabajar media jornada como peones agrícolas. La promiscuidad sexual y la violencia verbal y física alcanzaron altos niveles. Miles de adolescentes resultaron embarazadas.

También para formar al "superhombre" castro-guevarista, Castro puso en marcha la Escuela al Campo. Los estudiantes de secundaria que permanecieron en las ciudades también fueron obligados a ir al campo a trabajar durante 45 días, conviviendo igualmente hembras y varones. No pocas niñas de 15 años se convirtieron en madres.

Fin por falta de cash, no por sensatez

El castrismo no suprimió aquella insensatez porque se percatara de que eran lesivos para la juventud, sino porque se acabó el dinero. Al cesar los subsidios soviéticos, los enormes inmuebles campestres fueron abandonados. Algunos se convirtieron en refugios de delincuentes que vendían todo lo que quedaba allí. Otros fueron convertidos en prisiones, o en viviendas, hoy vacías porque están rodeadas de marabú.

La Escuela Vocacional Lenin, modelo de la "educación revolucionaria", languidece devorada por el marabú. Tres cuartas partes de la escuela han sido entregadas a otros organismos.

Los subsidios de Venezuela cubrieron parte de los gastos educacionales por un tiempo, pero han venido a menos. Dado su parasitismo, incapaz de autosustentarse, la economía se hundió en una crisis terminal. Las exportaciones de bienes cayeron de 5.870 millones de dólares en 2011, a 2.317 millones en 2016, según cifras oficiales. Llega poco petróleo gratis venezolano y el turismo desde EEUU se ha encogido.

La educación nunca fue un "logro de la revolución", sino de Moscú. Sí sirvió para intentar cultivar el "hombre-masa" de que hablaba Ortega y Gasset, el que cree saber y no sabe, o que no sabe lo que debería saber. Se trata de otra vitrina hoy rota por la realidad. Un buque insignia que se hundió.

Y del dramático panorama actual de la educación en Cuba, y otras aristas del tema, me ocuparé en un próximo artículo.

Comentarios [ 49 ]

Imagen de Anónimo

Por cierto, a mi hermano Orlando Caballero siendo un excelente estudiante y con un nivel académico alto, se le fue negada la oportunidad de estudiar una carrera universitaria en un país socialista Europeo en los años 1980s. El motivo de la negación presentada por la dirección del Instituto Pre Universitario Rene o Reine, fue argumentada bajo la acusación contra mi familia por estar marcada por el gobierno como desafecta al sistema. Mi hermano fue investigado por la directiva de su escuela en el CDR donde residimos en esos años (comité de defensas de la revolución) y la presidente de vigilancia que nos vio crecer informó que mi familia especialmente mi padre era desafecto al sistema politico del país. Sus palabras fueron las siguientes "Son una familia decente y honrada pero no se ajustan a la ideología de nuestra revolución cubana" Rosario Sire presidente de vigilancia de la cuadra. A mi padre nunca lo pudieron encarcelar porque ademas de ser una persona integra y honrada, nunca perteneció a ningún grupo politico ni de disidencia anti Castrista en el país: y así murió Juan Caballero Delgado, integro y fiel a sus principios morales e ideológicos.

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Ayer en la noche,encontre en un club una parejita de cubanos jovenes menores de 30 y su perspectiva de vida solo se limitaba al jineteo y la prostitucionEse el el producto del castrismo,pura kaka puaf

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La educación en Cuba deja mucho que desear a partir del año 1961, y no solo por la orientación doctrinaria. La campaña de alfabetización, que desestabilizó ese curso escolar con la movilización masiva de estudiantes a zonas remotas, creo que no valió la pena en términos coste/beneficio. La nacionalización de la enseñanza acrecentó la escasez de maestros y profesores, que luego se agravaría con la explosión de natalidad ocurrida en los primeros años del castrato y sobre todo con el cierre de las escuelas normales. Para estudiar magisterio había que someterse a las condiciones infrahumanas del plan Makarenko de Elena Gil en Minas del Frío y Topes de Collantes, de donde no pocos desertaron o terminaron traumatizados. Mas lo que le puso la tapa al pomo fue la ofensiva revolucionaria del 68. De la enseñanza media botaron por 'desafectos' a infinidad de profesores buenos que además eran buenas personas (recuerdo del IPU de Cienfuegos a una graduada de la Sorbona, un exembajador y otro que era muy querido por el alumnado). Entonces recurrieron a las clases por TV y a los monitores. En fin, el desastre. La enseñanza en Cuba, además del adoctrinamiento, fue muy deficiente en la década de 1960-70. Me consta porque lo viví y lo sufrí. En los años siguientes creo que empeoró.---NIC

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El artículo es excelente. Solo le hago una precisión. El plan 'La escuela al campo' (LEAC) antecedió al plan 'La escuela EN el campo'. En el curso 1965-1966 LEAC fue de 15 días; en 1966-67, un mes; en 1967-68, 45 días; en 1968-69 y 1970 ya fueron tres meses (que en mi pre y en mi provincia se convirtieron en cuatro) alejados del aula, sin periódicos, radio y televisión, con poco tiempo para leer al final de la tarde, trabajando como esclavos en la caña de sol a sol. Véase cómo fueron aplicando la política de 'la puntica nada más'. Una vez que los estudiantes y sus familiares se acostumbraron a estancias de más de tres meses 'de cara al campo', implantaron el plan 'La escuela en el campo' sin que nadie rechistara y proclamando que la educación era gratuita. Lo demás es historia conocida.---NIC

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¿Cómo que idideología aparte? Que te partía un rayo si no entrabas por el aro. En la primaria, todo era pionero por el comunismo, después escuela en el campo, en la universidad te tocaba lo que te daban (no lo que aspirabas si llegas a esa edad teniendo un sueño) si coperabas. En fin, sin fin el desatre.

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Tiene mucha razon el anonimo de las 03:44. Es cierto que hubo buenos profesorers, pero nada tenian que ver con el sistema comunista que pretendia convertir en zombies a los cubanos. Agradacer y tener buenos recuerdos de nuestrosa profesores es muy justo, yo recuerdo con cariño a unos cuantos. Pero elogiar el sistema es otra cosa y no lo acepto. El sistema era y es, en el fondo,  criminal, como dice el articulo. Pedrito P 

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Anónimo - 17 de Febrero de 2018 - 02:34 CET.Yo reconozco a algunos muy buenos profesores y reconozco que en ciertos momentos y en ciertos niveles de educación existió exigencia en cuanto a calidad y rigor profesional; y reconozco también que ello influyó en mi trabajo profesional fuera de Cuba; pero yo disto mucho de alabar el “sistema educativo” de Cuba dirigido a satisfacer en última instancia las necesidades del régimen. Acaso se olvida de que las carreras se abrían y se estudiaban acorde al “plan quinquenal” y no conforme a la vocación y el plan personal del estudiante? Se olvida de el plan “escuela al campo” de la escuela media, trabajando como esclavos y viviendo en barracones. No recuerda el plan estudio trabajo en la universidad; los estudiantes de la Facultad de Letras trabajando en la fábrica de botellas, la de Economía en Fundición y Medicina quitando malanguetas en las zanjas y limpiando los pisos de los hospitales? Él Servicio Social” sin salario, sino estipendio y donde y por cuanto le daba la gana al gobierno ? No recuerda que uno tenía que ir a desfilar en la plaza, hacer trabajos voluntarios, demostrar ser adepto a la revolución para no ser “depurado” de la universidad? Por lo menos yo no le debo un carajo a la dictadura fascista de Cuba y su “sistema”, la dictadura me debe la libertad y todo lo que malogró mi juventud. Si yo me convertí en un buen profesional no fue por el “sistema” de Cuba, sino porque me rompí el lomo estudiando.

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@02:34: Eso fue pasado mi rey, pasado, el presente es un desastre!!! No te confundas!!! Tu época fue menos mala y si crees que fue buena, pues te la acepto, pero la actualidad es un desastre y nada de lo que dices que disfrutaste es lo que hay ahora. 

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@02:34, ¿compromiso social?, ¿humildad? ¿ética profesional? Cuéntale tu tierna historia a los expulsados de las universidades, a los linchados en las Asambleas de Educación Comunista, a los que sufrieron mitines de repudios a cualquier nivel escolar desde las primarias hasta las universidades, a los que tuvieron que ocultar sus creencias religiosas o su sexualidad para poder estudiar lo que querían, a los que fueron chivateados por sus condíscipulos mientras los profesores alentaban la chivatería... En fin, no sigo. Supongo lo ético que serás cuando alabas la humildad y el compromiso social y la ética profesional que te enseñaron en Cuba...

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A pesar de los desatinos y errores del sistema educativo en Cuba, es innegable la calidad de la docencia, los maestros que, con libros viejos y sin internet, son capaces de incentivar el pensamiento lógico y crítico. Gracias a ese sistema educativo, hoy miles de cubanos hemos sabido abrirnos paso profesionalmente en todo el mundo y competimos, en igualdad de condiciones, con los graduados de cualquier universidad. Sobre todo, ese sistema educativo desarrolló en nosotros la ética profesional, el compromiso social y la humildad. Mi agradecimiento a mis maestros y a las instituciones donde estudié, a pesar de los pesares por los que hoy estoy tan lejos de mi tierra.