Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
09:31 CET.
Política

La izquierda en Cuba y el silencio

En una misma semana, el Estado cubano lanza una razzia contra ese sector de la sociedad que, pese a todo, se resiste a elegir entre el sometimiento, el exilio o el silencio.

Somete a presiones intensas a ONG toleradas, cineastas independientes, profesores universitarios; amenazando en todos los casos con parar su actividad. Secuestra al artista y gestor cultural Luis Manuel Otero Alcántara, al cooperativista campesino y periodista independiente Osmel Ramírez, a los activistas comunitarios Roberto Jiménez y César Iván Mendoza.

Ratifica tres años de prisión domiciliar a la economista Karina Gálvez, incautando su casa. Maltrata en prisión a Rolando Cáceres. Gente sencilla y noble, cubanos mestizos de origen humilde; nunca discípulos de Goebbels o terroristas de ISIS. Gente con la que usted compartiría un café y una charla amena. Todo en una misma semana.   

Y en esta misma semana nos enteramos de homenajes bolcheviques en La Habana. Homenajes no oficiales, de quienes quieren hacer "socialismo desde abajo". Lo que suena muy bien, dado el capitalismo salvaje que avanza en la Isla. Pero vemos poca —o nula— solidaridad y denuncia de la represión imperante entre quienes dicen militar en una izquierda diferente.

Mis preguntas son: ¿es posible ser una cosa sin hacer la otra? ¿Hasta cuando podemos hablar de Lunacharski sin denunciar la censura a la Bienal de la Habana? ¿Se pueden tener orgasmos troskistas recordando 1917 y espasmos vocales que acallan la solidaridad con los reprimidos?  

Ser de izquierda se define por la posición intelectual y práctica ante ciertos temas —diversidad sexual, equidad social, libertades públicas— antes que por la lealtad a dogmas y tótems. Si usted se regodea con homenajes a una revolución de trabajadores pero simultáneamente enmudece mientras un régimen —que, para colmo, se reclama pariente lejano de aquella revolución— reprime a trabajadores concretos del país donde vive, ¿que clase de izquierda es?  

Hace un tiempo, en los colectivos de izquierda que integramos la red Observatorio Crítico, denunciábamos atropellos contra cubanos de diversa filiación. Reclamábamos por la libertad de cátedra y los derechos laborales de compañeros asediados por sus ideas o activismo social. Empujamos para discutir la censura de Estado, más allá la fórmula cómoda del llamado Quinquenio Gris, cuando amagaron con resucitar a los represores de los años 70. Nos solidarizamos simultáneamente con los campesinos asesinados en Brasil y con la delegada del Poder Popular Sirley Ávila, reprimida por defender a sus electores en una comunidad rural cubana.

Nada de eso sucedió sin costo, pero quiero recuperar lo (poco) que logramos sin permiso de nadie. Procesando nuestros miedos, incoherencias, lentitudes y retrocesos… Y, hasta que sucedió, parecía imposible.   

Cuba está hoy más conectada que nunca. Sus intelectuales tienen más movilidad, redes y oportunidades que en ningún momento de la historia. El descrédito del discurso oficial es proporcional a su temor y afán represivos. La gente común ha manifestado su molestia con la situación imperante en pequeñas (y cada vez más frecuentes) protestas populares y putea al Gobierno en las guaguas. Nadie tiene que llamar a la Bastilla, pero vale la pena que quienes quieran seguirse llamando intelectuales y de izquierda revisen el sentido de ambas palabras y el alcance de sus (in)acciones.

Tal vez solo quieran decir que son gente de letras, que quieren vivir en paz. Cosas ambas muy respetables. Pero no hablen entonces de la emancipación en abstracto mientras otros, a su lado, sufren o denuncian el atropello concreto. Salvemos, al menos, la verdad de las palabras. Por ahí se empieza. 


Este artículo apareció originalmente en el diario mexicano La Razón. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

La Izquierda y la Carabina de Ambrosio son la misma cosa...

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Conozco bien el humor inteligente del Chagua, a quien casi nadie entiende y se lo toman en serio. Este artículo de la política paródica le quedó genial. Es puro estilo "stiob" del mejor. Googleen la palabra y verán. Yo, menos simpático, prefiero la poesía covfefe. 

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Qué barbaridad. Ser de izquierdas sólo significa no criticar a la Revolución Cubana. Este muchacho no tiene ninguna Razón. Hay que meterle una razzia por la cabeza. Le prepararemos un acto de repudio en LASA 2018. Los independentistas de Barcelona se encargan. 

Imagen de Anónimo

Todavía hay gente que cree que la izquierda debería gobernar Cuba... La misma izquierda ramplona que apoya a la dictadura castrista o hace silencio cómplice... Chaguaceda, que al parecer no le agradan los criterios diferentes a los suyos, intenta dar cátedra de democracia y elimina de sus contactos en Facebook a quienes piensan distinto (gente educada, aclaro). Pero bueno, así andamos. Una buena derecha es lo que le hace falta a Cuba para que entre en caja, jaja.

Imagen de Plutarco Cuero

Estan como el chino y la operación ... como quiera se jole ... 

Imagen de Anónimo

La izquierda está como el fañoso del chiste...

Imagen de Anónimo

A continuación un link de un artículo de mi autoría sobre la Izquierda Democrática Cubana y la Democratización de Cuba, COMENTARIO de Esopo 2. https://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/democratizacion-de-cuba-vs-izquierda-democratica-329306

Imagen de Anónimo

Chaguaceda, estoy totalmente de acuerdo con tu presente artículo a continuación un comentario que le hice a un artículo de Pedro Campos al respecto que pienso le viene como anillo al dedo a este análisis tuyo. “Pedro, no voy a decir que tu presente artículo es oportuno, porque cuando todo el mundo estaba concentrado en los “ataques acústicos” y después en los ajustes castristas de emigración, haciendo la salvedad de 14Ymedio, el castrismo como diablo viejo al fin (mas sabe el diablo por viejo que por diablo) estaba concentrado brutalmente en la represión, desde la represión clásica a las Damas de Blanco, pasando por UNPACU y otros grupos en el oriente de Cuba, la represión a los aspirantes a candidatos a delegados al poder popular, entre otros, y ahora a nuestro COMPAÑERO Osmel de la Izquierda Democrática Cubana, esto demuestra que si queremos democratizar a Cuba debemos de dejarle los problemas del castrismo y del gobierno americano y en particular los de la administración Trump a que sean ellos que lo resuelvan y concentrarnos en los problemas específicos de la democratización. Los alabarderos de los gobiernos americanos y en particular de Trump tanto del interior de Cuba como del exilio, que han sido los derrotados históricos del castrismo, esperando que sea el gobierno americano que resuelva la problemática cubana, ellos en vez de aprovechar la apertura de Obama, que sabemos su punto débil, han retrotraído la cuestión cubana a la década del 60 del pasado siglo, sin tener en cuenta que estamos en el siglo 21 y una prueba de eso es que Trump recientemente se estaba dando la lengua con el presidente chino y con el presidente vietnamita, gobiernos totalitarios, de partido único, mucho más represores políticos que el castrismo, porque al menos nosotros, los demócratas cubanos, ante una ola represivita como la que se está desarrollando en Cuba le formamos la algarabía y se tienen que llamar a capitulo, porque los chinos y vietnamitas reprimen brutalmente a sus disidente y nadie escucha porque no tienen la voz que tenemos nosotros para al menos detener la impunidad castrista porque nosotros no somos ni chinos ni vietnamitas ni si quiera asiáticos”, COMENTARIO de Esopo 1.

Imagen de Anónimo

Excelente.

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