Lunes, 20 de Noviembre de 2017
13:46 CET.
Sociedad

Celia Cruz, nombre de cafetería prohibido

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La historia confirma lo carnavalesco de la Isla del absurdo. El personaje se llama Luis Hernández, vive en Holguín e intentó abrir un negocio privado. El cuentapropista —eufemismo casi lúdico para definir capitalista, dueño, propietario— había recibido un préstamo bancario para la inversión inicial. Luis obtuvo el financiamiento de la única compañía autorizada a darlo a nivel nacional. Por fortuna, no le "salió" en el expediente ser opositor del Movimiento Cristiano Liberación —¿faltó coordinación entre los "factores"?—.

Pero Hernández siguió adelante con su proyecto de 100.000 pesos cubanos, creyendo haber vencido la barrera más importante. En una muestra de temeridad, inocencia o quien sabe qué cosa, Luis se hizo un cartel con el nombre de la cafetería: Celia Cruz. Una vez más, los compañeros de la ONAT (Oficina de Administración Tributaria) de Holguín no coordinaron bien con los "factores" del territorio —léase ahora Seguridad del Estado— y el negocio fue inscrito como tal, Celia Cruz. Probablemente un esquimal hubiera podido decirles a los burócratas quien era Celia, y gritarles en su cara el internacional "Azúcarrr".

Una vez confeccionado el cartel y en camino a su instalación, dice el propietario por su cuenta que un oficial de la Seguridad del Estado le sugirió, para evitar problemas, el nombre de Azúcar en vez de Celia Cruz. El policía sí que conocía a La Guarachera de Cuba, o bien sus superiores lo alertaron de la pifia ideológica. No sabemos cómo ha terminado el drama de Luis y la cafetería innombrable. Pero lo que es casi seguro es que deba reinscribir el negocio, y de paso desaparecer el cartel.

Esta historia rocambolesca se repite a diario con su estilo kafkiano y toque de tropicalidad en la Isla de la comparsa perpetua. Estaría muy bien para una novela de Reinaldo Arenas, una pieza teatral de Virgilio Piñera y un texto anecdótico de Cabrera Infante, todos excomulgados de la literatura cubana en algún momento de sus vidas. Los cubanos sabemos de escenas de lo real maravilloso que no necesitan París para ser escritas.

En el cuento de Luis se pueden leer actualizaciones del "modelo" de incultura nacional y economía irracional. Si a los compañeros de la ONAT el señor Hernández le hubiera dicho que quería ponerle al café Blanca Rosa Gil u Orestes Miñoso, la sugerencia del oficial pudiera haber sido —siempre orientado por quienes saben quién es quién— La Muñequita que Canta o El Gran Minnie. Cada día se suman a la lista nuevos compatriotas negados; los organismos de control la tienen difícil; son muchos los "traidores" y pocos los hombres verdaderamente cultos que quedan en la Isla. Habrá que actualizar casi a diario el catálogo de "cubanos innombrables".

Luis se queja con razón. No con prudencia, virtud cardinal. Celia Cruz, la nuestra, es un símbolo universal de la cultura cubana, como dijo él. Pero la Isla, culturalmente, suele estar fuera del Universo. ¿De qué cultura hablamos? ¿Es la cultura cubana incluyente o excluyente? ¿Es una cultura revolucionaria o cultura, sin adjetivos? ¿Es posible una cultura amplia, enciclopédica, integral, en una sociedad totalitaria donde el Estado lo controla y lo vigila todo?

Nada que vaya contra la narrativa cultural oficial fue, es y será permitido. Si mucho se quiere ayudar a la reconciliación y la reconstrucción —eso y no menos— cultural de Cuba es empezar por dar a conocer a nuestros jóvenes los cientos de artistas, escritores, músicos, pintores, políticos, profesionales y deportistas que "no existen". El señor Hernández hizo un abuso de lesa cultura con los compañeritos de la ONAT.

El otro punto interesante es cómo la ideología, el control del pensamiento y de las emociones de millones de personas, sigue siendo prioridad uno. Luis pudiera haber dado trabajo a varias personas. Y comida, diversión, tal vez a decenas de holguineros. Pero un cartel, un nombre, lo puede arruinar de golpe. Es preferible tener desempleados, hambrientos y aburridos, a "salseros gusanos". Esta vez, y aquí la singularidad, el oficial sugirió no mencionar a Celia sino su grito de "guerra", su "otro yo": "Azúcar". Si en verdad el oficial actuó de esa manera, debemos darle crédito a su capacidad de negociación. O tal vez a sus superiores; en otra época, Luis estaría preso. En esta ocasión, dice él, solo trataron asustarlo un poco.

Imaginemos pues, la siguiente escena. Luis Hernández acepta hacer un nuevo cartel: Azúcar. Y puede abrir el local. Sobre el estante donde reposan botellas, vasos y otros enseres, cuelga una foto de Celia Cruz. Al lado, en letras fosforescentes, la palabra Azúcar. Los compañeritos de la Oficina Tributaria van por un café al mediodía. Y le preguntan a Luis por la mujer de la foto. "Es una tía mía", contesta él. En un reproductor de discos compactos, a todo volumen —como se oye la música en Cuba—, la sonera más grande de todos los tiempos, canta: "Ay, no hay que llorar/que la vida es un carnaval/Y es más bello vivir cantando/que la vida es un carnaval/ y las penas se van cantando…"

Las autoridades están poniendo 'trabas' a un cuentapropista que quiere abrir un café con el nombre de Celia Cruz

'Están obstaculizándome por todos los medios', afirma Luis Hernández.

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Comentarios [ 11 ]

Imagen de Anónimo

Al anónimo de 13:26. No hay comparación. Si usted pone una cafetería que nombre Fidel Castro, el gobierno no lo evitará. Usted le puede poner el nombre que le de la gana. El problema lo tendrá con la gente que huyó de Cuba por culpa de Fidel Castro. Tendrá muy pocos clientes. Quizás vayan por allá, de vez en cuando, Edmundo Garcia, Max Lesnik y alguno que otro castrista miamense. Pero le cuento que son pocos. Quizás alguien le rompa la vidriera de su cafetería, quizás lo llamen para amenazarlo. ¿Qué quiere? Hay mucha gente en Miami que llora fusilados, que cumplió largas penas en el presidio político o que simplemente no se tragó el cuento ese de la revolución que impuso terror y hambre. Sería una mala decisión de negocios instalar una cafetería en Miami con el nombre de Fidel Castro. Pero, de todas formas, ¿cómo va a comparar usted a la gran cantante Celia Cruz, Gloria de Cuba, con el tirano Fidel Castro? Claro que usted de seguro esta jodiendo, ¿no?

Imagen de Anónimo

Que pais tan enfermo! Estarn enfermas las montanas? Los Rios? las palmas? EtcEtc, etc,.. No todo eso esta hermoso y bello, Quienes si estan enfermos son los seres humanos que viven y que han vivido alli. ENFERMOS! 

Imagen de Anónimo

Creo q en Cuba se hacen los registros d marcas comerciales de usa.

Imagen de Anónimo

Sr. Luis Hernandez: Comprendo su amor por hacer lucir su cafeteria pero me parece que el nombre de Celia Cruz es un gigante para lo mismo independientemente de que se pueda poner o no. Celia esta en el corazón de todos los cubanos y de muchos que no son cubanos tambien.

Imagen de Anónimo

@20:18: Si el nombre está registrado como Marca Comercial, que en el caso de Celia es muy posible que sí en USA, no se puede usar. Pero las marcas comerciales tienen límites fronterizos. Si Cuba y USA tienen un convenio de protección de marcas comerciales y propiedad intelectual (cosa que no sé), pues no se puede. Pero acá el caso no es que protesten desde USA, sino que la Seguridad del Estado de Cuba no quiere que se use ese nombre pues Celia es in ícono de la lucha contra esa cosa rara y amorfa que los vagos comunistas llaman revolución. Para mí eso se llama desastre... Lindo domingo.

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Mi pregunta no es para incomodar a nadie, pero tengo una duda, ¿Se puede utilizar el nombre de la cantante así como así? ¿No estará registrado? ¿La fundación Celia Cruz se podría negar a que utilizaran el nombre de la cantante?

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Para el anónimo de ls 17:15, pudiera suceder que el exílio exíja su eliminación, con sus razones o sinrazones en una democracia, puede suceder, cierto, pero hasta ahora, van perdiendo en moralidad, Silvio Rodríguez y un ect de músicos pro gubernamentales a la máxima expresión, han venido a cantar aquí, incluso a hablar en la tv sus ideales y sus amores platónicos dictatoriales, Willy Chirino no ha podido ir a cantar, vaya, ni siquiera a la propia Celia la dejáron entrar para asistir al funeral de su madre, quien tiene razón moral, aqui entre nos............... NO ES DEFENDIBLE

Imagen de Anónimo

@17:15: Pues por más que no lo creas, puedes ponerle ese nombre a tu cafetería, ahora, luego no te quejes que nadie vaya allí. En USA, país libre, puedes poner ese nombre. En México, en Baja California Sur hay un bar llamado La Casa de Fidel. Es un sitio horrendo de consumidores de drogas y de cuanta mierda hay, el bar es un asco y existe. Por más que la embajada de Cuba ha protestado, en México, Fidel no es un héroe nacional y se puede poner ese nombre. Así que ya ves, sí le puedes poner ese nombre a tu cafetería, solo que si esta cafetería la pones en Miami dudo que tengas suficientes consumidores como para ser rentable. Buen día!!

Imagen de Anónimo

@17:15, era músico ese señor que dices?

Imagen de Anónimo

Y si yo pongo en miami una cafeteria llamada fidel castro.

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