Lunes, 20 de Noviembre de 2017
17:39 CET.
Opinión

Ni muy muy ni tan tan

La certeza de que la dictadura militar castrista es dueña absoluta de cada paja que se mueve en Cuba no debe conducirnos al equívoco de una negación rotunda e indiscriminada en torno a las buenas razones de muchos cuentapropistas que aun asediados, explotados y extorsionados por el régimen, luchan por sacar la cabeza, aunque sea un poco, del caos y la miseria imperantes.

Generalizar diciendo que el pequeño o mínimo sector privado no responde sino a una falsa narrativa del régimen, no solo denota un completo despiste sobre la realidad de la Isla. También es algo políticamente aberrado. Creer que todas las operaciones que realizan los cuentapropistas (desde un vendedor de flores hasta quien renta una parte de su casa para comer) producen beneficios solo para los mandamases, es algo que resulta tan sospechosamente ingenuo como la conclusión de aquel que creyó que el loro era pintor porque cagaba verde.  

Es plausible el apuro y la radicalidad de ciertos políticos cubanoamericanos, empeñados en que las medidas del Gobierno estadounidense contra la dictadura castrista sean aplicadas con la mayor crudeza, pasando por encima, incluso, de la sobrevivencia de un pueblo hambreado y empobrecido hasta los extremos. Tal vez consideren que ese pueblo, por cobarde y aguantón —digámoslo así— no merece la piedad de quienes, desde sus cómodas existencias y sin tirarle un hollejo a un chino, aspiran, con todo el derecho legal, a que les sean devueltas las riquezas que el castrismo robó a sus mayores. Pero lo que no acabo de hallar coherente del todo es que estos señores aleguen que sus exigencias responden a los intereses y las necesidades de los cubanos.

Habría que preguntarles más despacio en cuáles y cuántos cubanos están pensando.

Ya se sabe que todo lo que pueda exprimir a los cuentapropistas, al régimen le parece poco. Para sus caciques, la propiedad privada es un delito (siempre que no sean ellos los dueños), y según su obtusa e hipócrita manera de enfocarse políticamente hacia el exterior, la solvencia económica del pueblo no puede depender del esfuerzo individual de cada uno de sus miembros, sino del trabajo en rebaño y de la distribución de tipo esclavista, donde el Estado es por ley amo, parásito y único explotador. Pero esto no es suficiente para menospreciar algo concreto que está sucediendo en la Isla, al margen e incluso a pesar de las intenciones gubernamentales.

Me refiero al hecho de que los trabajadores por cuenta propia (unos más que otros, pero en general todos) no solo consiguen aliviar con su propio esfuerzo las angustias familiares, sino que además experimentan, por vez primera en decenios, las ventajas materiales y el enorme incentivo de no depender esencialmente de la tutela estatal.

Por favor, señores. No hay que poner la vela tan cerca del santo como para que lo queme, ni tan lejos como para que no lo alumbre. ¿Quién podría creer a estas alturas que los beneficios que genera la venta de maní tostado resultan decisivos para incrementar el ya desbordado botín de los generales y caciques castristas?

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Gracias Jose Hugo por tu reflexión, es cierto que confundir a cuentapropistas con seguidores del gobierno es un dislate. 

Imagen de Anónimo

Cuando vea que en un acto, la Plaza de la Robolucion sw queda vacia empezaremos a pensar en los pobres rellenadores de fosforeras

Imagen de Anónimo

Creo que el cura Ignacio en vez de perder tiempo escribiendo verdades que todo el mundo conoce como si fueran palabras sabias, debería entretenerse en mejorar sus ortografía 

Imagen de padre Ignacio

Como si los 11 millones de mulatos fueran cuantapropistas, hay que ser un cagapoquitos para llorar por un puñadito de rellenadores de fosforeras, carretoneros,  componedores de bateas y forradores de botones. El cuentapropismo tal y como lo trataron de vender los Obembistas no trajo independecia ninguna, la dictadura sigue en posesion de la llave de los truenos, es la que otorga las licencias. O entras por el aro o no obtienes licencia. ¿Como se puede ser tan simplon?                        

Imagen de Anónimo

Ya me gustaría ver el derrame de un líquido amarillento y viscoso conocido por diarrea cuando el tal Plutarco se suba en la cañonera para dar el ejemplo. Qué manera de hablar basura!

Imagen de Plutarco Cuero

Muela ... aquello hay que entrarle con cañoneras ... cuentapropistas que van a la Plaza de la Raspadura y no tienen nominas con el gobierno ... que se jodan ... 

Imagen de Anónimo

Yo lo que no acabo de entender es la sofocadera de la ONU,de la izquierda acomodada,y de admiradores de la revolución cubana para que USA le de rienda suelta en créditos y beneficios a la dictadura cubana.Decir que el único afectado es el pueblo cubano es una hipocresía o una ignorancia de la historia de cuba a partir del 59.Mientras el “Cartel de los Castros” tengan el control de lo que tal vez aún pueda llamarse país,el pueblo seguirá jodio,eso no tiene discusión.Ahora bien,porqué Estados Unidos de America tiene que hacerse cargo del empobrecido,hambriento y miserable pueblo cubano?.

Imagen de Anónimo

Seboruco para el Rey Obama, Seboruco a quién Seboruco merece.

Imagen de Juan

Este Hugo escribes aquí afuera y está acusando a los políticos del mismo Miami de ser ingenuo. Compadre, usted estas rodeado de librerías y museos que dicen lo contrario que los cubanos de aquí no le dispararon un hollejo a la dictadura. Tu diras lo mismo de las Damas de Blanco cuando todos los domingos le caen a patadas por pedir sus derechos y el pueblo cobarde no se le unes. Si, estuviste en lo correcto en escribir que  los cubanos de allá son unos arrastrados y no piden sus derechos cómo le corresponden. Y el vendedor de maní al igual que los arrenderos de cuartos tienen que pagar mordida a los policías de los Castro además de informar quienes son los que se están hospedando en esos cuartos. Se te olvidó que el dueño del cochiquero se llama Castro.

Imagen de Anónimo

Esas exigencias responden a los intereses de libertad del pueblo cubano. No debería mantenerse un pueblo que no busque la libertad. Hay que obligar al gobierno cubano a que libere al pueblo y al pueblo invitarlo a que exija su liberación. No se trata de darle comida a un pueblo esclavizado para que continúe siendo esclavizado. Gerardo Verdecia

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