Viernes, 18 de Agosto de 2017
16:12 CEST.
Relaciones Cuba-EEUU

¿Por qué el embargo no derrocó a los Castro?

¿Sancionar o no sancionar? Ese es el dilema. El embargo a Cuba declarado por John F. Kennedy en 1962 suele utilizarse como ejemplo del fracaso de las sanciones económicas. Pasan las décadas, nos despertamos cada día, y el dinosaurio sigue ahí al pie de la cama. En aquellos años, EEUU, en medio de la Guerra Fría, dejó de comprarle azúcar a Cuba y de venderle todo lo demás, mientras muchos países de América Latina rompieron relaciones con La Habana, azuzados por Washington, que veía con preocupación el aumento de la subversión cubana en la región.

Era la época en que Cuba desembarcaba tropas o intentaba el derrocamiento por la fuerza de los gobiernos latinoamericanos, ejemplificado en su momento en la aventura fallida de Che Guevara en Bolivia, mientras Washington, a su vez, trataba de matar a Fidel Castro y de acabar con su régimen, un satélite de la URSS surgido en 1959 a pocos kilómetros de la Florida.

Ello sucedió durante la presidencia del general Ike Eisenhower, el mismo gobernante que había actuado (o sobreactuado) contra los comunistas y las nacionalizaciones de empresas extranjeras angloamericanas en Irán (1953) y en Guatemala (1954), año en que también (a regañadientes, todo hay que decirlo) sustituyó a los franceses en Indochina tras la derrota de Dien Bien Phu a manos de los comunistas vietnamitas, antecedente de lo que le ocurriría a EEUU dos décadas más tarde.  

En 1964 Lyndon Johnson, temeroso de las reacciones del belicoso vecino cubano, al que sotto voce le imputaba la muerte de Kennedy (vivió y murió convencido de ello, como le contó, entre otras personas, a su speechwriter Leo Janos), resignado a convivir con el apéndice de Moscú clavado en un costado de su país, desistió de intentar liquidar o derrocar a Castro, y optó por "contenerlo".

El containment era un instrumento de la Guerra Fría consistente en tres medidas hostiles, pero legítimas: sanciones económicas, aislamiento diplomático e intensa propaganda adversa. La hipótesis de trabajo era que esas tres armas de hostigamiento, aplicadas con firmeza durante un largo periodo, podrían inducir a la implosión del Estado enemigo. Era la alternativa a la violencia directa y al enfrentamiento militar.

Naturalmente, contener al adversario requería una continuidad en la estrategia de la Casa Blanca, un abultado presupuesto y la dedicación exclusiva de un número notable de funcionarios y agentes, pero nada de eso era posible a largo plazo en un sistema político como el estadounidense, fundado en elecciones cada dos años al Congreso, cada cuatro a la presidencia y a las gobernaciones, y cada seis, intercaladas, al Senado.

Acababa imponiéndose la "razón electoral", y los recién llegados al Gobierno traían nuevas soluciones para los viejos conflictos, o nuevos conflictos a los que dedicarse frenéticamente, porque no existía la menor rentabilidad política en tratar de solucionar querellas antiguas que se daban por perdidas. La sociedad norteamericana vivía proyectada hacia el futuro —cambios, innovaciones, invenciones— y no era capaz de sostener esfuerzos de largo aliento anclados en el pasado.

La derrota en Vietnam fue el parteaguas. EEUU quedó muy golpeado y desmoralizado. Nixon asumió el fracaso y buscó las relaciones con China de la mano de Henry Kissinger, un personaje convencido de las virtudes de la realpolitik y del inconveniente de los principios, pero fue su sucesor Gerald Ford el que desechó la política de aislamiento diplomático a Cuba, deshaciendo las resoluciones de la OEA y continuando la venta de autos norteamericanos a los Castro iniciada por Nixon, vehículos fabricados en Argentina. Luego Jimmy Carter remató la faena abriendo en La Habana una Oficina de Intereses, que era la manera de restablecer relaciones.

El mito del embargo

A partir de ese punto la contención de Cuba dejó de existir y Cuba estableció relaciones diplomáticas y comerciales con casi todo el planeta. Poco a poco, se fue orillando el objetivo de terminar con la dictadura (la última proposición seria la hizo el general Alexander Haig, asesor de la Casa Blanca), aunque algunos exiliados incansables, bajo el liderazgo de Jorge Mas Canosa, lograron que se pusiera en el aire Radio y TV Martí en el Gobierno de Ronald Reagan, o que el Congreso de George W.H. Bush aprobara primero la Ley Torricelli, y luego la llamada Helms-Burton durante la era de Clinton, una excelente pieza legislativa … si en la Casa Blanca alguien hubiese querido utilizarla a fondo, como insistía el congresista republicano cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart, persona clave en la aprobación de y codificación de la legislación.

No obstante, en 1989, cuando el Muro de Berlín fue derribado, o en 1991, cuando desparecieron la URSS, el campo comunista europeo, y hasta el marxismo como referencia teórica, era relativamente fácil para George Bush (padre), y especialmente para su sucesor Bill Clinton, quien tuvo dos claras oportunidades de retomar el viejo pleito cubano (la Crisis de los Balseros de 1994 y el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996), y ponerle fin a la tiranía de los Castro (para lo que hubieran podido contar hasta con el discreto apoyo de Yeltsin y de los rusos), pero ambos prefirieron acogerse a la cómoda idea de que la cubana era una dictadura obsoleta y descreditada que algún día se liquidaría bajo el peso de su propia incompetencia, o acaso cuando los ancianos hermanos Castro desaparecieran.

En realidad, el razonamiento político escondía un cálculo mezquino: era un pleito muy antiguo, sin asideros en el panorama social de los años 90, cuyos peores aspectos ya se habían descontado localmente. Ponerle fin a la dictadura cubana comportaba ciertos riesgos e intentarlo carecía de rentabilidad política.

Probablemente era cierto. A George Bush ni siquiera le sirvió triunfar con facilidad en la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y sacar de circulación a un dictador desagradable como Noriega. Poco después perdió las elecciones frente a Clinton. Luego vinieron Chávez y la patulea antiamericana y antioccidental del Socialismo del Siglo XXI, pero en Washington se empeñaron en juzgar estos hechos "como una molestia, no como un peligro" para no tener que enfrentarse al problema. Era mejor barrerlos bajo la alfombra que salir a combatirlos, máxime cuando el reto provenía de naciones aparentemente insignificantes.

¿Consecuencias de que la dictadura cubana continúe viva y coleando? El irrefutable historiador argentino Juan Bautista "Tata" Yofre, tras examinar cientos de documentos y leer y escuchar numerosos testimonios, lo resume en el título de uno de sus libros: Fue Cuba.

En realidad, es Cuba. La isla de los hermanos Castro es la responsable de que haya un millón y medio de exiliados venezolanos, narcoestados en Venezuela y Bolivia, una seudodemocracia en Nicaragua e, incluso, que exista un gobierno del FMLN en El Salvador, indirectamente apoyado desde La Habana, mientras en Colombia las FARC se afilan los colmillos para tomar el poder por otros medios, al tiempo que Irán posee una presencia inédita en América traída de la mano a la región por Fidel Castro y Hugo Chávez.

Nada de esto sucedería si la dictadura cubana hubiera sido extirpada, objetivo que desapareció paulatinamente de la estrategia norteamericana y nunca estuvo entre los propósitos de los demócratas hispanoamericanos. (Recuerdo la amargura con que Carlos Andrés Pérez —en los últimos años de su vida exiliado en Miami—, recordaba la ingenuidad de haber pensado que Fidel Castro alguna vez había sido su amigo).

Concretando: en realidad, no fallaron las sanciones económicas. Fallaron los políticos que debían implementarlas. Se cansaron. Cambiaron sus objetivos. Es algo que les sucede a las democracias sujetas a los vaivenes electorales. Los Castro, al fin y al cabo mandamases de una dictadura monomaniaca, se quedaron solos en el ring de boxeo y siguieron peleando "contra el imperialismo yanqui", aunque ese ejercicio fútil tiene mucho de shadow boxing. En eso estamos.

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Comentarios [ 32 ]

Imagen de Anónimo

Zaga de embusteros En definitiva, cuando uno oye un discurso de estos, demagogos falaces que defienden y mantienen un régimen de traición –comunista- y terror contra el pueblo; no hay forma de ponderar la indignación que tales discursos generan. Es que, plantean, unos argumentos tan cínicos, grotescos, llenos de sarcasmo y mentira, que, el orate más abandonado de algún tratamiento psiquiátrico se alarmaría. Por supuesto la inteligencia de equino de tales presuntos amantes del populacho, sugiere que aquellos, los pensantes de cuaderno, lápiz y pupitre, se calen tales oratorias y, seguros de su ignorancia ignorada de axioma atrevida, creerán, que califique aceptados. Están errados, pero poco les importa, total son los dioses de la irreverencia dionisiaca, Ej. A continuación. Fidel Castro, el 6 de febrero de 1959 ante un pueblo signado por el caudillismo gubernamental, abobado por la retórica verborragica del barbudo de Holguin, se caló el siguiente bodrio embustero.  : “Yo no soy el gobierno. Todo el mundo sabe que yo he tratado de inmiscuirme lo menos posible en los problemas del gobierno; todo el mundo sabe del desinterés con que he luchado en esta Revolución; todo el mundo sabe que yo no he estado aspirando a cargos de ninguna clase; todo el mundo debe de saber, además, que los cargos no me importan absolutamente nada, porque un cargo para mí es un sacrificio, jamás un negocio, jamás una vanidad. Si todo el mundo ha observado aquí la conducta de los líderes políticos, debe haber comprendido que mi preocupación es más bien alejarme que inmiscuirme en el poder. […] Todo el mundo sabe que, lejos de intentar inmiscuirme en las cuestiones del poder, lo que he tratado por convicción y por principio es de alejarme siempre. Me duele cuando en la prensa extranjera se dice el régimen de Castro, porque yo no soy ni hombre fuerte, ni dictador, ni soy un mandón, ni estoy dando órdenes aquí. Y me duele también cuando se me responsabiliza y se me quiere echar la culpa de todos y cada uno de los errores de los demás”  Nada más y nada menos, este pueblo, maltratado, esclavizado, engañado, muerto de hambre y aterrorizado, se caló, al siniestro nonagenario, 47 años usufructuándole la vida y con ella la dignidad.

Imagen de padre Ignacio

Existe una contradanza que tocan en La Habana y la suelen interpretar muchos de sus colaboracionistas en el extrajero y es la falsa afirmacion de que el embargo no ha servido porque los Castro no han caido y que el pueblo es el que mas sufre y que ello le ha servido al regimen caracoquista para exacerbar el patriotismo de los mulatos etc.Nada es mas falso, el embargo surge como una sancion al regimen caracoquista ante la nacionalizacion de las compañias norteamericanas y cualquiera sabe que por si solo nunca iba a acabar con el regimen. Todo empezo cuando Batista mando a los americanos a freir esparragos, antes lo habia hecho Elieser Gaitan a quien le mandaron al agente 141 para Bogota, Gaitan tambien era un abogado nacionalista que le empezo a exigir respeto a mamita yunay. Desde entonces Castro fue ayudado por los banqueros Eugene Meyer y Rockefeller a quien por cierto nunca le confiscaron Serritt international en Moa, pese a que le cambiaron el nombre a la planta y le pusieron Rene Ramos Latour. Aqui hay mucha caca de la vaca,

Imagen de padre Ignacio

Existe una contradanza que tocan en La Habana y la suelen interpretar muchos de sus colaboracionistas en el extrajero y es la falsa afirmacion de que el embargo no ha servido porque los Castro no han caido y que el pueblo es el que mas sufre y que ello le ha servido al regimen caracoquista para exacerbar el patriotismo de los mulatos etc.Nada es mas falso, el embargo surge como una sancion al regimen caracoquista ante la nacionalizacion de las compañias norteamericanas y cualquiera sabe que por si solo nunca iba a acabar con el regimen. Todo empezo cuando Batista mando a los americanos a freir esparragos, antes lo habia hecho Elieser Gaitan a quien le mandaron al agente 141 para Bogota, Gaitan tambien era un abogado nacionalista que le empezo a exigir respeto a mamita yunay. Desde entonces Castro fue ayudado por los banqueros Eugene Meyer y Rockefeller a quien por cierto nunca le confiscaron Sherritt international en Moa, pese a que le cambiaron el nombre a la planta y le pusieron Rene Ramos Latour. Aqui hay mucha caca de la vaca,

Imagen de padre Ignacio

El embargo no funciono por un numero significativo de cosas, entre ellas por la naturaleza profundamente criminal de los Castro y porque el regimen caracoquista no era de derecha y a la rojeria vegetariana de Hollywwod y de las universidades norteamericanas le caia muy simpatico el tipo de la barbita, con difraz de guerrillero y tabaco en ristre, cuya figura falica hizo cimbrar la bayamesa en la fibra mas recondita de todos los muerde almohadas de este universo.

Imagen de Anónimo

Este Carlos Alberto Montaner....cuando llegué a este país me gustaba, pero ya no, desde que vi una entrevista que le hiciera el poquita cosa de Edmundo García donde Montaner perdió los estribos, hubo momentos en que perdió el control y el otro se veía sereno, Montaner como siempre haciendo alarde de citas estadísticas de los 30 países más felices para vivir, entre ellos Granada, incluyendo puntos para medir la felicidad como el agua potable y el transporte antes que la salud y la educación, la verdad me parece un poco creido este Montaner, desde que vi esa entrevista se me derrumbo la imagen que tenía de el.

Imagen de Pedro Benitez

 Fidel Castro logró exitosamente el control total de la población de la isla a través del miedo y atando la óptima y perfecta excusa del poderoso enemigo. Semejante nudo se desata solo de dos formas, hambruna o invasión, cuestiones que nunca se materializaron, aunque en 1994 casi llegamos a la hambruna y en 1962 por poco ocurre la invasión.  La inflación sigue siendo el enemigo más formidable de la tiranía porque no hay boxeador cubano capaz de hacerle frente. 

Imagen de Pedro Benitez

Si toda la oposición dentro de Cuba se dedicara a tocar la puerta del vecino y a regalar una pipa de agua potable en los barrios más pobres de vez en cuando, los resultados fueran extraordinarios.  

Imagen de Anónimo

el embargo no derrocò al gobierno de cuba, porquè cuba fue inteligente a aliarse con la uniòn sovietica y con el pais de chavez. Si no hubiese hecho la alianza, ahora el gobierno de cuba serìa en las manos de un quisling americano.

Imagen de Anónimo

Este articulo me gusta.  En realidad confirma que los gobiernos de EEUU no se han tomado muy en serio nunca a la dictadura de los Castro.Maximo cuando tampoco en Cuba hubo un pueblo con coraje y templanza que se lanzara a las calles y protestara abiertamente contra los Castro, siempre esperando que los libertadores vinieran desde fuera.............

Imagen de Anónimo

Los castro fueron dos espias creado en el seno de la CIA,al servicio de los judios de la FR

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