Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Economía

'Carne' o el despiste de las lechugas

Leyendo el artículo de Frank Correa "Comer carne y pescado en Cuba", publicado en este sitio hace pocos días, recordé mis primeras horas en tierras norteamericanas, y la fuerza de los traumas que muchos cubanos tenemos, y de los cuales ni cuenta nos damos.

El día de mi llegada, la familia en Miami —numerosa, más de 50 personas— había organizado una gran fiesta en casa de un pariente en la zona de Homestead, al sur del condado. Habían comprado de todo para comer y beber. El bacanal comenzó al caer la tarde. Al filo de la media noche, todo el mundo estaba bien comido y bebido. Cubano recién llegado quien escribe, jamás había visto tal cantidad de carne de res junta. Entonces y sin que nadie se percatara, un gato de mi pariente se sube a una de las mesas, trinca un trozo de carne y con la sobra en la boca se va a un rincón. Salté furioso sobre el gato con algo que tomé de la mesa, y traté de ahuyentarlo. De pronto, todos reían. Y alguien me dijo que dejara al pobre animal comerse el pedacito de carne.

A los pocos días, los hombres y niños de la familia organizaron un juego de pelota en un parque de la ciudad. La idea era pasar la tarde jugando, y otra vez, comer y beber algo ligero. Un familiar había comprado unas hamburguesas —me parecieron enormes—, chorizos y unas alitas de pollo —entonces no sabía cuánto pueden gustar acá. Los familiares pusieron los relojes y las carteras en una mesa al lado. Encendieron la barbacoa y colocaron las carnes sobre las brasas. Cuando el juego estaba más emocionante, una de esas repentinas lluvias tropicales cayó sobre el parque. Todo el mundo corrió a salvar sus relojes, teléfonos y carteras. ¿A dónde fue el cubano recién llegado? Por supuesto, a tapar las carnes con su propio cuerpo, sin importar que el reloj, el teléfono o la cartera se estropearan.

Estoy casi seguro que de ese tipo de historias habrá miles en esta y otras ciudades a donde hemos emigrado. Y también habrá no cubanos que no lo entiendan, o digan que en otros lugares como África o Latinoamérica comerse un pedazo de carne de res es un sueño. Para los cubanos que hemos vivido suficiente, esos cuentos enseñan mejor que una docta conferencia el fracaso de un régimen para dar acceso a una alimentación variada y sobre todo, libre: que la persona pueda comer lo que quiera, cuando quiera y cuando su bolsillo lo permita. Como me dijo un señor en una cola de la bodega hace muchos años en Cuba: los seres humanos comen lo que les gusta y lo que quieren; los animales comen lo que les echan. 

El caso de la carne de res en la llamada Cuba revolucionaria, merecería todo un ensayo, aunque parezca broma. En las ausencias de la "carne" y la leche se reflejan, como pocos, los fracasos de toda la economía socialista. Cuba llegó a tener en los años 50 casi tantas cabezas de ganado como población. Y todavía en la década de los 60 y 70 recuerdo que "daban por la libreta" media libra de carne cada nueve días; un cubano todavía podía identificar la de "primera" o de "segunda".  La obsesión del régimen con la ganadería —Rosafé, Tauro, los F-1, el Plan Niña Bonita—, y la promesa de que nos convertiríamos en exportadores de carne y productos lácteos a Europa, fue parte del trauma inercial.

¿Cuándo la carne comenzó a ser un artículo de lujo, "prohibido"?  Recuerdo que en la beca ocurrió el primer enroque alimentario: como en las escuelas daban "carne", nuestras familias debían renunciar a la "novena" de res que nos pertenecía en los hogares. Poco después vino la trasmutación de la carne por pollo o por pescado: al cuero de las vacas le salieron plumas y escamas. Y así, en medio de tanto desorden y desapariciones forzadas, emergieron los primeros "matarifes": carniceros furtivos capaces de descuartizar una vaca en minutos, a veces ayudados por los propios dueños, a quienes se les prohibía disponer de su ganado. Inventaron tirar las reses  a las líneas del tren, para que parecieran suicidios vacunos; entonces el régimen lo tipificó como asesinato, al punto de que matar una res en Cuba lleva a una pena mayor que la de un homicidio. Nada tan real e ilustrativo como un chiste de esa época: el huevo y la carne huyen de las autoridades por toda La Habana. El huevo le dice a la carne, con desesperación: "¡Vamos a escondernos, que ahí viene la policía!". Y la carne, tranquila, le responde al huevo: "Escóndete tú, que a mí nadie me conoce". 

El ultimo "invento" del régimen sobre la carne de res ocurrió durante y después del mal llamado Periodo Especial: el "picadillo extendido o texturizado", una mezcla de soja con carne de "primera" (sic), cuyo olor y aspecto era rechazado hasta por los perros callejeros. Y hablando de calle, por aquellos días por poco hay que declarar al gato vagabundo —incluso, el doméstico— animal en peligro de extinción. De esos tristes momentos son timos como el "bistec de frazada de piso" o el "picadillo de cáscara de plátano".   

Por eso no deja de ser tragicómica la visita de las "mujeres lechuga", representantes de  Personas por el Trato Ético a los Animales (PETA, por sus siglas en inglés). Como casi todos los norteamericanos y europeos que visitan la Isla, su despiste es tal que no tienen ni la más remota idea del nivel de vegetarianismo involuntario que acusan casi todos allí. Tampoco se explicarían por qué muchos cubanos engordan 20 libras como mínimo al llegar al extranjero, y muy pocos logran bajarlas. Por qué a su paso por las calles habaneras, como muy bien enseñan las fotos, los habaneros estaban más interesados en las mensajeras que en el mensaje. Por qué en esa isla fértil y de clima tan estable, la anorexia-bulimia es una rareza clínica y la ausencia del "vasito de leche", la evidencia más incriminadora.

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Comentarios [ 11 ]

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Las nalgas y las tetas de esas dos mujeres salieron de comer caballas, arenques y salmones.Pescados azules con Omega -3 . Se te suben un poquito los musculos pero evitas el colesterol malo, creo yo......  

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En Cuba nadie le dio bolas a estas frustradas activistas, la gente miraban y las piropeaban pero a nadie le intereso el mensaje estupido que llevaron a Cuba. Quien pagó por todo este show?

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Yo vivo en Suecia, soy tambien vegetariano, y creo, con todo mi respeto, que los cubanos deben dejar de comer tanta carnes rojas porque, en demasia, solo conllevan a infartos del miocardio, a la diabetes y a la subida del colesterol malo.Podrian comer mas pescados y muchos vegetales para tener una dieta correcta, saludable.Claro, yo estoy hablando del cubano despues de los Castro, cuando en Cuba haya prosperidad y democracia porque el Castrismo lo unico que da es hambre.Los de Miami pueden hacerse vegetarianos incorporando la carne blanca: arenques, caballa, bacalao, salmon.....Mucho mas saludable. Es solo un consejo, no se vayan a enojar por favor......

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El Capitalismo, el Socialismo y el Comunismo quedaron en verse un día a cierta hora. Puntualmente, llegaron el Capitalsmo y el Comunismo. Al rato, jadeante, llegó el Socialismo, explicándoles: "Perdonen mi retraso pero me demoré en la cola de la carne". "¿Cola?", preguntó el Capitalismo. Y el Comunismo inquirió: "¿Carne?"

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Estas dos cayeron equivocadas en Cuba. Ellas no saben que en Cuba la gente ha comido hasta lagartijas y la carne vacuna o de res perdida hace mas de 50 anosssssss! con suerte carne de puerco o carnero el que la puede pagar a los precios actuales. Por otro lado, esas nalgas, esas tetas esa carnes de esas dos mujeres salieron de comer yerbitas? eso no lo cree nadie. Miren lo "hermosas" que estan las dos! Comiendo vegano (que lindo suena eso? que chick? que de moda?) no se mantienen esos cuerpos bellos. Bueno alla el que quiera comer vegano, que se prepare el bolsillo pues en Cuba eso es imposible y por otro lado se va a meter toda la inmuncia que vienen con las lechugas, el berro, los boniatos, etc que vienen maltratadas y llenas de fango hasta el pezcuezo llenos de mierda de vaca. Suerte a los veganos y que vivan los comedores de carne!CDH

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Desde Cuba siempre senti gran admiracion por los vegetales, actualmente soy vegetariano porque respiro la carne de cerdo frita y se me dispara el colesterol malo.Me gustan mucho el apio, el brocoli, el rabano, el esparrago, el nabo, la coliflor, las zanahorias, los arandanos, las espinacas etc, etc, etc.Para mi en Cuba estos vegetales eran ciencia ficcion porque el Castrismo ha acabado hasta con las buenas cosechas. Ahora en Canada estos buenos alimentos me delician ademas del aceite de Olivar y el de Canola.Se podrian encontrar en La Habana estos vegetales y aceites fuera de las mansiones de los Castro y su nomenclatura?A que van estas bellas vegetarianas a La Habana? Llevan con ellas los vegetales saludables que tanto promueven?Estas agradables mujeres tienen que tener presente que en Cuba no quedan ni calabazas frescas.

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Cuando hace veinti tantos años salí de Cuba, lo primero que hice al salir del aeropuerto y llegar al apartamento que me habían rentado fue darme una ducha de agua caliente de cerca de media hora, con jabón "del bueno". A los dos días, se me partió una muela, y tenía dolor de "quijá", porque yo no estaba acostumbrado a masticar "fibra". Esto no es invento ni juego, esto fue de verdad.

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No entiendo nada, porque agan lo que agan en Cuba se segira gustando la cárne.Don Emeterio

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Pero ya las Jineteras  en Cuba andan así?

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Creo que todo cubano que ha emigrado primero teniendo que dejar la familia detras ha pasado por situaciones como la que describe 12:33. A mi me paso con unas suculentas pizzas hechas en horno rustico. Yo solo pensaba en lo que a mi hijo le gustaban las pizzas "de preservativos" que vendian en la esquina de la casa en Cuba. Me sentia mal comiendome las mias de solo pensar en lo que me hijo se comia en la isla.