El Gobierno cubano promete precios más bajos mientras la libreta de racionamiento pierde alcance. Jubilados cuentan qué pueden comprar con sus chequeras, y el historiador y ensayista Dimas Castellanos explica por qué el problema comienza antes de que la comida llegue al mostrador.
Un anciano vende ropa para mejorar su pensión en Matanzas.Adriana González CuevasDiario de Cuba
La red promete abaratar los alimentos y suplir lo que la libreta de racionamiento dejó de vender, pero los precios constatados por DIARIO DE CUBA y las quejas de los consumidores ponen en duda su alcance.
Maestros de Santiago de Cuba se sienten obligados a preguntar a sus alumnos si han comido, y advierten que la falta de alimentos también limita la participación de los niños en actividades deportivas.
También en este programa: Todo el día en la calle buscando cómo sobrevivir, la odisea de conectarse a internet, un pizzero que cocina con carbón y cuánto dura la limpieza tras la recogida de la basura.
Datos de la cuarta encuesta de DDC aplicada por Cubadata. De fondo, un vendedor.Diario de Cuba
La presión por sostener la vida cotidiana, la salida del país como estrategia imaginada y la cautela en la esfera pública atraviesan las respuestas de los cubanos consultados para este estudio, elaborado por Cubadata.
El nuevo decreto promete flexibilizar el comercio de alimentos del campo, pero preserva el control estatal sobre la tierra, los destinos de la producción y los precios.
Las compras de carne de pollo cayeron un 56% en valor y un 50% en volumen entre diciembre de 2025 y julio de 2026 en medio de incapacidad productiva del campo cubano.
El economista cuestiona que el paquete oficial apueste por reformas productivas sin colocar la alimentación, la salud y otras urgencias sociales en el centro.