Domingo, 21 de Enero de 2018
22:34 CET.
Opinión

La 'red social' cubana y Mussolini

"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo".

Esta frase bien podría ser considerada como la piedra angular de la libertad de expresión en la cultura occidental. Se le atribuye al enciclopedista francés Voltaire, uno de los fundadores teóricos de la democracia moderna (por su culto a la tolerancia y la libertad individual), y figura fundamental de la Ilustración y el llamado Siglo de las Luces.

Más de un siglo después, en tierras del Nuevo Mundo, otro pensador extraordinario, nuestro José Martí, trazó una regla de oro del periodismo, en particular con una frase definitoria: "La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla".

Sin embargo, el reciente anuncio de la creación de una "red social" en la internet controlada por el gobierno de los hermanos Castro, casi al mismo tiempo que el régimen rechazaba la solicitud que le hizo la ONU de que aceptase el derecho de los cubanos a la libertad de expresión, confirman que en la Isla en que nació y cayó en combate el padre de la independencia de Cuba no rige su máxima liberal, sino una tomada de Benito Mussolini, quien resumía la filosofía fascista en otra frase: "Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado".

Dos meses después de proclamar el carácter socialista de la revolución, y con todos los medios de comunicación ya estatizados, Fidel Castro dijo: "Dentro de la revolución (léase Estado) todo, contra la revolución, nada, ningún derecho". Fue en junio de 1961, en la Biblioteca Nacional de La Habana, cuando se dirigía a un grupo de intelectuales a quienes dejó claro que en lo adelante nadie más que él podría hacer críticas en el país.

¿Pura coincidencia de frases? No exactamente. En su juventud, Castro fue un gran admirador de Mussolini, al punto de que recitaba textualmente fragmentos de discursos y escritos del dictador italiano, según han contado su profesor en el Colegio de Belén, el padre Armando Llorente, y su colega de estudios de entonces, José Ignacio Rasco.

El castrismo se acaba de negar a aceptar varias recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU encaminadas a que fuesen eliminadas o modificadas las leyes de corte fascista que actualmente impiden la libertad de expresión, el acceso a internet y la actividad de los periodistas independientes y los opositores del Gobierno.

Por otra parte, la oficialista Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que en la práctica funciona como una sección del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, dio a conocer la puesta en marcha de una "red social cubana" supeditada a dicho departamento partidista, que solo es accesible desde los llamados Joven Club de Computación y Electrónica, una red de locales estatales establecida en 1987 por Fidel Castro en todos los municipios del país.

Actualmente con unos 600 centros en los que se imparten clases de computación, éstos ofrecen acceso a la intranet cubana, que solo tiene sitios online controlados o censurados por el gobierno. La UPEC precisó además que no se permitirá la creación de blogs fuera de las sede de estos clubes oficiales.

'Solo es verdad lo que me es útil'

Lo peor del caso cubano es que no solo se aplica el concepto fascista de "nada contra el Estado", sino que en materia periodística el principio martiano de no ocultar nunca la verdad fue sustituido por otro del filósofo William James, padre del cinismo pragmático estadounidense, según el cual "solo es verdad lo que me es útil".

Con tal paradigma "ético", lo que es verdad pero no le es útil a los Castro, es mentira. Y lo que es falso, pero le es útil a la dictadura, es verdad. Si es cierto solo a medias, o una pura invención, no importa, lo que vale es que sea útil a la dictadura. Por eso decir la verdad en la Isla es "propaganda enemiga".

Más de media centuria después de lanzar Castro su versión criolla de la frase de Mussolini, el régimen continúa asfixiando uno de los más elementales derechos del individuo moderno: la libertad de informarse, opinar y expresar lo que piensa.

Todo esto revela el carácter "aperturista y renovador" de los cambios raulistas de que hablan los políticos y los medios de comunicación, sobre todo en América Latina y la Unión Europea.

Pese a que algo es mejor que nada y en algunos aspectos se nota cierta flexibilización en materia económica, en el ámbito político y de las libertades individuales, se evidencia que mientras alguno de los Castro viva, y la Junta Militar siga ostentando el poder en forma absoluta, nada va a cambiar sustancialmente en la mayor de las Antillas.

Y es que, tal y como ocurre en el fascismo, en el socialismo que se empeña en "actualizar" el Partido Comunista de Cuba (PCC) realmente no hay sitio para el individuo. Aunque  últimamente apenas se menciona a Carlos Marx, aún sigue intacto en la Isla el dogma doctrinario diseñado por el filósofo germano que de hecho establece que los individuos por sí solos no tienen otro valor que el de ser sumados para formar "las masas".

Los ciudadanos 'satos'

En Cuba la única individualidad que cuenta es la de los patricios de la élite que integra la nomenklatura militar y civil, el aparato dirigente del PCC hasta el nivel municipal, y las celebridades que se portan bien y elogian al régimen. Las personas comunes y corrientes, incluyendo "la clase trabajadora en el poder", como reza la propaganda que tanto gustaba a Lenin, carecen de derechos. Constituyen la plebe, los ciudadanos "satos" del Caribe.

Esos que no alaban a la "revolución" —el Estado para Mussolini— no están autorizados a decir lo que piensan si antes no lo aprueban los inquisidores del PCC, ni pueden conectarse desde sus hogares a la internet, esa revolución tecnológica del siglo XXI que está transformando al mundo y que es una de las más trascendentales que ha habido en toda la historia de la humanidad.

Quienes se atreven a opinar o a buscar la forma de conectarse a los sitios prohibidos en la red pueden ser despedidos de sus empleos, ir a prisión y luego ser deportados a España, o son hostigados e incluso apaleados por las brigadas de respuesta rápida, una copia tropicalizada de las camisas negras de Mussolini y las camisas pardas de Adolfo Hitler. Es así de simple.

Y es esta simplicidad la que, al menos mientras los Castro dicten las órdenes, va a continuar obstaculizando cualquier cambio que realmente pueda sacar a Cuba de la crisis que la estrangula.

 

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Comentarios [ 26 ]

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MUY BUEN ARTICULO como todos los que escribe este analista. Felicito a Alvarez Quiñondes y a Diario de Cuba.Adalberto

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Heil Castros !!! 

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Hitler, Mussolini, Stalin y demas famosos Tiranos deben estar asombrados desde el infierno viendo como su colega Fidel Castro los dejo a todos ellos por debajo de sus niveles de maldad, odio, asesinatos, crueldad y demas asignaturas en las que los supero a todos muy ampliamente.

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Juan Carlos soy la persona que hizo el comentario, y no, no creo que es lo mismo. No creo haber dicho eso. Dije: si aqui lo hacen, que quedara para Cuba que los Castro son los duennos de esos sitios. Por otra parte, no me referia al tipo de vigilancia(aqui) del que usted habla...usted habla, al parecer, del alboroto que hay ahora; yo me refiero a redes sociales como Facebook que son, en ocasiones, chequeadas por policias, empleadores, etc etc para ENCONTRAR actitudes o acciones que no se acoplan a la politica de la compannia, o, en el caso de la policia, encontrar detalles que delaten actos delictivos, o ubicacion de un individuo. En este caso no me refiero a que entren "por la puerta trasera" de esas redes sociales, si no que por la misma via que lo pueda hacer usted o yo, en prrfiles abiertos.Sin embargo, le digo algo para que tampoco se confie del todo. Aunque este pais no ha sido tradicionalmente de vigilar por vigilar, o vigilar a todo el mundo por amor a saber cada detalle de la vida de sus ciudadanos...NO SE EQUIVOQUE, si anda en pasos turbios y serios, el gobierno puede, aun sin su consentimiento...entrar hasta en una caja de seguridad suya en un banco, entre otras cosas.  

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Al Anonimo de las 3:37 pm.  No es valido comparar mangos con aguacates. En Cuba te vigilan para silenciarte, o para meterte en la carcel.  Y aqui vigilan para evitar ataques terroristas. A otro con ese cuento de la vigilancia constante aqui en USA. Aqui te defecas en la madre de Obama y se rien. En Cuba hablar mal de los Castro cuesta prisión. Hay "alguna" diferencia ¿o no? Juan Carlos 

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Lo unico que puedo decir de las NUEVAS redes sociales en Cuba es.....si AQUI se usan, ademas de para socializar, para vigilar-indirectamente-a los individuos.....Que quedara para Cuba, que ademas las correran empresas estatales, o sea de los Castro?? A cazar corruptos de a pie ahora cuando empiezen postear fotos y comentarios que delaten un estilo de vida que con un sueldo normal no se puede tener!

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Este que habla de Barrabás debe explicar mejor lo que quiere decir, pues así como lo escribió parace enemigo de la democracia, las libertades individuales y el progreso, y prefiere las "dictaduras proletarias".Anibal

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ES UNA VERGUENZA QUE EN LA PATRIA DE JOSE MARTI LA PALABRA SEA PARA ENCUBRIR LA VERDAD Y NO PARA DECIRLA.Quienes apoyan al fascismo castrista son traidores al pueblo de Cuba, por el que Martí entregó su vida.Pedrito P  

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¿Quién reina en Cuba Jesús o Barrabas?, porque en el mundo entero reina Barrabas. En mi país Barrabas presente disfrazado de corrupción protegido por esa violada democracia: Injusticias, depredación de la naturaleza, distorsión de las informaciones. ¿A quién liberamos a Jesús o a Barrabas?

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Viví este 12 de septiembre en Cuba lo que significa el fascismo, todas las casas, carros y personas sometidas a ponerse un lazo amarillo para demostrar su adhesión al régimen, me recordaba a los judíos de la Alemania Nazi.