Jueves, 14 de Diciembre de 2017
15:56 CET.
Disidencia

«Ningún otro proyecto ha exigido la renuncia del Gobierno»

¿Cómo ha sido la recepción del Proyecto Emilia entre la oposición y los primeros firmantes?

El documento lo hemos hecho, ahora nos haría falta distribuirlo entre la población y los disidentes, que es la primera etapa que tenemos propuesta realizar en alrededor de tres a cuatro meses: dar a conocer a todos los cubanos la existencia del proyecto.

Se le han pasado mensajes telefónicos a varios opositores y algunos han respondido positivamente. Entre los primeros está Jorge Luis García Pérez (Antúnez) y el Movimiento Pastores por el Cambio.

Hay otros que también han apoyado el proyecto pero, en realidad, no lo conocen mucho, porque no se ha difundido el documento. Pienso que después que lo entreguemos, muchas personas de la oposición y la población se sumen.

En la segunda etapa, sería recoger las firmas.

¿Por qué el documento se va a entregar ante organismos internacionales?

Consideramos que los organismos nacionales son ilegales. Si estamos diciendo que la Constitución es ilegal, que la Asamblea Nacional del Poder Popular con sus órganos del poder del Estado son ilegales, entonces, ¿qué vamos a hacer nosotros con entregarles a ellos esas firmas? Preferimos entregárselas a los organismos internacionales, para que conozcan que el pueblo apoyó esta idea.

Vamos a entregárselas a la Corte Penal de Justicia, al Consejo de Derechos Humanos de Ginebra y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Solamente para que el mundo conozca que el pueblo cubano no está de acuerdo con este proyecto y que quiere cambios hacia la democracia y la libertad. Ese es el único objetivo.

En tu opinión, ¿esos organismos pueden hacer algo por Cuba y los cubanos?

Queremos que esos organismos conozcan los pensamientos del pueblo cubano, porque el objetivo fundamental de este proyecto es reunir al pueblo cubano por la libertad de Cuba. Queremos hacer un desafío político masivo no violento frente a las organizaciones nacionales para exigir el cambio en Cuba hacia la democracia y la libertad. O sea, el trabajo es de nosotros. Y nosotros, como pueblo cubano, vamos a llevarlo hacia adelante. Nos gustaría la solidaridad internacional, pero el objetivo fundamental es que despierte en el pueblo cubano la semilla de libertad que existe en todos los seres humanos.

¿En qué se diferencia el Proyecto Emilia de otros en el pasado reciente de Cuba, por parte de la oposición?

Este proyecto, dentro de los conocidos, es el primero que cataloga a la Constitución y a la Asamblea Nacional del Poder Popular de ilegales. Esa es una de sus características fundamentales. La otra es que el método para conseguir los objetivos es a través de la desobediencia civil no violenta o el desafío político masivo no violento, que son sinónimos. Este es uno de los pilares fundamentales que tiene el proyecto, que se diferencia de todos los demás. Menciona por qué es un régimen ilegal y cuáles son los acápites ilegales de la Constitución, por la forma de actuar, por no reconocer la libertad y la soberanía del pueblo cubano.

La mayoría de los otros proyectos legalizan al régimen para obtener sus objetivos, este no. Este le quita legitimidad y propone una vía de cambio contractual.

De acuerdo con esa visión, ¿podría entenderse que la Constitución y la Asamblea ilegales son el principal problema de Cuba?

Sí. El problema fundamental de Cuba está en el Consejo de Estado y en el Partido Comunista, que son los que controlan la Constitución y la Asamblea Nacional del Poder Popular. Ellos dicen que la Asamblea Nacional es el órgano supremo de la sociedad, del poder y de hacer las reglas legales en Cuba. Entonces, por eso vamos a partir del máximo órgano del poder de la nación hacia los demás. Consideramos que son ilegales porque, en realidad, no responden a que el pueblo sea soberano y libre.

¿Podría usted tener alguna dificultad para concertar criterios con otras agrupaciones opositoras, a raíz de no haberse sumado en el pasado a pactos similares?

Yo no me había sumado a ningún otro porque no exigían la renuncia del Gobierno. Todo el que hace un proyecto que quiere un cambio total del Gobierno, puede tener mi firma; pero hasta ahora no lo habían hecho. No obstante, invito a todos los cubanos a que lo firmen y, claro está, es una cuestión voluntaria patriótica, no se le puede exigir a nadie. El interés es buscar al pueblo y a las personas que quieran estar al lado de nosotros en busca de ese objetivo.

¿Va a pedir su pasaporte?

Tengo pasaporte, pero nunca me han dejado viajar. Cuando salí de la cárcel en 2011, me invitaron desde un hospital de Miami para hacerme un chequeo médico y un riguroso control de la salud, pero el Gobierno no me dejó salir. Por ahora no pienso salir del país, aunque tengo invitaciones de varias amistades, tanto de médicos como de políticos y otros amigos y familiares.

¿Hay trampa en la supuesta bondad del régimen con la reforma migratoria?

Ellos tienen todavía el control de quién puede salir o no del país. Ellos son los que determinan quién sale.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Ernesto Gutiérrez Tamargo

He leído el Proyecto Emilia. Felicito y apoyo al Dr. Oscar Elías Biscet. Es consecuente y claro. Opta por la opción rupturista --perfectamente válida en Derecho: caso Portugal y España-- con el régimen castrista no admitiendo la legalidad vigente por entender la primacía de la legitimidad, valor ético de la norma, de la que carece la primera, la cual, per se, invalida el principio de acatamiento a una ley (la del régimen, con todo su cuerpo y estructura jurídica de rango coactivo-coercitivo). El Proyecto Emilia sencillamente rompe de plano y pleno con el andamiaje del sistema. No es fácil recomponer un país desde la alegalidad para hacer una transición. En otros casos he defendido que debe hacerse la transición de la ley a la ley sin ratificar la ley (craso error legal del que padeció el Proyecto Varela, amén de menospreciar al exilio como parte esencial del pueblo cubano, que el régimen finiquitó con la fuerza de su propia "ley", esto es, con la modificación constitucional de 2002 blindando legalmente el régimen para su inamovilidad política). Es complejo, repito, reordenar el sistema desde la ruptura, pero vale la pena apoyarle, principalmente porque Biscet sustenta en valores estructurales el cambio político para una transición justa a un Estado de Derecho. En España la Ley de Reforma Política fue en el fondo una ruptura, si bien se sujetó su urdimbre legal en los resquicios de las normas franquistas.

Imagen de Anónimo

No he leido el Proyecto Emilia pero,  si es un proyecto en contra de la dictadura,  cuenta con mi respaldo incondicional. Yo soy de los que piensa: si estás en contra de la dictadura, estás conmigo. No obstante creo, que este proyecto es muy puro, al parecer, no tiene en cuenta la realidad en la cual mal vive Cuba. Castro, nos guste o no, es la realidad cubana. Si pedimos la dimisión del gobierno y el Partido y de todo lo ahora existente, entonces ya seríamos libres y todo sería fácil. Pero no es así la cosa es más difícil, se trata de volar por los aires los pilares de la dictadura. Y la mejor forma de hacerlo es enfrentarlos con sus mismas leyes y a sus mismas instituciones. El todo o nada, generalmente lleva al nada y fortalece al poderoso.  Inmolarse es romántico pero poco efectivo, a no ser que se haga pública y notoriamente, como hizo Orlando Zapata. Es mejor sumar y sumar y entre todos llegaremos al objetivo final, sacar a estos del poder. Pero para sumar, hay que aglutinar la mayor cantidad de personas posible. Es mi opinión, adelante.