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Crítica

La poesía de Juana Rosa Pita, entre inmanencia y trascendencia

'El sentimiento de una pertenencia sin escape al variado drama de la existencia' en el libro de poemas más reciente de la autora.

Florencia
Juana Rosa Pita.
Juana Rosa Pita. Ediciones Deslinde

El sentimiento de una pertenencia sin escape al variado drama de la existencia, a la dinámica  sucesión de la realidad de las cosas, nos parece que es el núcleo temático de la experiencia poética de Juana Rosa Pita tal como viene representada en el poemario Cor lumine; es decir, una explícita y sugestiva enunciación de situaciones y eventos de la existencia humana.

En realidad, nos encontramos frente a la búsqueda tenaz de una medida cognitiva y alusiva juntas, de un reconocimiento interactivo entre visibilidad e imaginación, entre inmanencia y trascendencia, entre tierra y cielo, pero sobre todo entre presente y futuro, entre el aquí y el otro lado, en la comprensión de que la existencia humana no está ontológicamente encerrada en el ámbito de un tiempo predefinido, sino en una tensión de tipo finalístico.

Es obvio que su dicción poética nos parece un proceso metafórico, pero, precisamente por eso es capaz de devolver y rescatar, en un plano ascendente de interioridad, esas insuficiencias que hacen a menudo, de la realidad factual y existencial un desierto de certezas y de pacificación espiritual e intelectual.

Semejante actitud, está ya absolutamente presente en el texto de apertura del libro, titulado "Preludio en fuga", donde "El aroma del paraíso/ aligera las piernas, / y los limbos usuales se nos quedan / pequeños / como la casa de la infancia", una neta denuncia de la imposibilidad de sustraerse ("no es posible huir") a las leyes de la vida, a sus ambigüedades, a sus imprevisibles virtualidades fenomenológicas, pero ante todo a su ser objeto privilegiado de un Factor en cuyo misterio insondable cada cosa encuentra su justificación existencial, en términos de una reconciliación de toda diversidad, de todo contraste, de todo antagonismo factual y sentimental.
 

Podrá haberse perdido nuestra música
durante tantos siglos o milenios,
                      pero ella volverá
o volveremos a ella.
Solfeada en cautiverio
por nuestros corazones
                     sigilosa
como las grandes aguas cuando crecen
—armónico profundo nuestros sueños—
                    se avecina
la perfecta cadencia.
 

Bajo este aspecto, el discurso poético de Juana Rosa Pita no carece obviamente de una cierta oscilación entre lo natural y lo metafísico, entre apariencia y sustancia, en obediencia a un entusiasmo por la búsqueda de lo numinoso a cualquier costo y sabiendo que el sentimiento de las cosas terrenas nunca es suficiente para dar un sentido a la vida si no se convierte en símbolo de acceso a una verdad más alta, así como la imagen de lo trascendente no puede jamás definirse si no se devuelve continuamente al evento concreto del que se origina.
                 
aventurarnos por los pasadizos
oscuros de la ausencia
por vías más veloces que la sangre.
Los hilos son de luz: no se destejen.
 
Pero no hay solo esto en la experiencia poética de Juana Rosa Pita en el caso concreto del poemario Cor lumine. Hay además un estilismo lingüístico fresco e incluso epigráfico que no puede ser atribuido a un experimentalismo intencional,  sino que concurre en el plano expresivo a la realización de una dicción poética personalísima entre meditativa y rapsódica, en cuyas  modulaciones sintácticas y escogencias léxicas se concilia sapientemente la conquista de una unidad de elocución de rara sonoridad  y sugestión  en que no prevalece la mirada, sino una lúcida medida mental, la riqueza de una férvida capacidad iconográfica.

Pintados en el tiempo van surgiendo
los diseños divinos:
                   paisaje nuestro,
fruto de la perseverancia.
Toma toda la vida descubrirlo
 aunando la atención hasta enfocar
con nitidez la realidad profunda.
A dúo. Y si uno de los dos
                  trasciende al Otro Lado,
ambos se abren a lo inmenso.
 
Se ilumina al instante el infinito.


Juana Rosa Pita, Cor lumine (El Zunzún Viajero, Boston, 2023)

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