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Poesía

La gota de Parménides

'Ni lo masculino ni lo femenino/ Ni Noche ni Día/ Ni niño ni niña/ Sino otra cosa indecible'

Bariloche
Goteo de agua.
Goteo de agua. Pixabay

 

                                     Pues lo mismo es pensar y ser
                                                                   Parménides

 

1

Tú viste
cómo
el texto de la materia
en lo invisible
preserva la sustancia del paraíso

El ser pensante ambivalente ignoto
La epifanía en los ojos de Perséfone
Su verso persuasivo

 

2

Tú viste
de repente
el remolino ciego y el punto iridiscente
en los ojos de Perséfone
la espiral rotunda
el delicado narciso
la marea amniótica

 

3

Las ruedas del carro
siseaban
cicatrices en la tierra
escandiendo el fuego
que evapora el aire
serpenteando
un camino de agua
para el rocío mental de los ojos de las yeguas reflexivas

¿Las lunas de las yeguas daimónicas
sueñan con las ojos vidriosos del mulo en el abismo?

 

4

Y Parménides gotea

Parménides vio a Leucótea danzando en la cresta de la ola
Ni lo masculino ni lo femenino
Ni Noche ni Día
Ni niño ni niña
Sino otra cosa indecible

Y Parménides sabía

 

5

Parménides sabía
como Ti Noel
que
detrás de aquella puerta opulenta
en esas ruinas
estaba la casa del ser
el camino abundante de palabras de la divinidad

El paisaje incandescente
La hoguera suicida
La penumbra que lo desposeía

Perséfone te preñó
con su diestra extática

Te abandonaste al sueño

Y fuiste Dante
Hamlet
Altazor
(y hasta un hermético Quijote
en la cueva de Montesinos)

 

6

En otra imagen fugada
su cuerpo abstracto cayó
(la mental estantigua)
en una gnóstica orilla

 

7

¿Cuáles son las soldaduras de la creación
los emplastos
las grandes ataduras
las ligaduras serpentinas?

¿Qué viste Parménides
en el umbral de aquella puerta?

¿Qué textura tenía la invisible juntura?

(El ser es el empalme
el zurcido remoto
el pespunte prolijo
el sutil dobladillo
el cósmico vivito
el parche ensimismado)

 

8

Bajaste del carro
Metiste una mano en la vulva de una yegua atenta

Después…

¿Cómo era el sexo de la diosa madre
mientras te trasmitía la sabiduría indecible?
Tú chupabas su clítoris duro
como la semilla de Perséfone

 

9

Y era Celestina
También la vieja dola

La Lizaveta de Sender:

     Lizaveta miraba
     tras el cristal
     las estrellitas de nieve
     mientras el kouros
     la penetraba
     lenta(mente)

     ¿Tenía la vulva cerrada
     como una cicatriz?

     ¿También la boca
     como un jeroglífico?

     ¿Conoció alguna vez el néctar sombrío
     seminal
     del oscuro Cagliostro?

Criatura saturniana

 

10

Tú viste cómo los goznes chisporroteaban

La fragua de las yeguas pensativas

Sus vulvas se hinchaban
abrumadora(mente)

Las doncellas desveladas de las moradas de la noche
con rostros de extraño resplandor
vigilaban el dintel

Tú entraste escondido
por manos femeninas
en la casa del ser
como un réprobo
un niño
un remoto archipiélago
buscando
la luz ajena
el eros errante y ávido
buscando
las cosas ausentes

 

11

Ella te trasmitió el relato del logos
con las escandidas palabras de lo inexpresable
para que dieras el testimonio
en centelleantes hexámetros

Y cómo lo escuchaste y lo devolviste
templado
con el siseo de la serpiente

 

12

Tú encarnaste los dos sexos temporales del universo
con el verso que se hace carne
con el sonido de la flauta
y salvaste las apariencias

 

13

Lo remotamente real
dijiste
Aristóteles

No

Los mamoncillos remotos de Ángel Escobar

Como una gota de agua

 

 

Bariloche, 3 de julio- 9 de agosto, 2023

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