Viernes, 22 de Septiembre de 2017
00:45 CEST.
Ensayo

'Paradiso', escritura sagrada, letra muerta

Paradiso, escritura sagrada, letra muerta… La pregunta sobre la pertinencia de Paradiso a sus 50 años cerrados —pregunta que, aclaro por una vez, me han instado a plantearme— solo puede encontrar su plácida formulación, su desovillaje, como parte y decorado del paisaje elíseo de nuestros más notables suplementos literarios, solo alcanza a ser respondida si se hace por encargo…

Hecha desde fuera, ante la desolación de la escritura entendida como experiencia del límite, el desasosiego de la tradición entendida como fuerza dinámica... Hecha, por un escritor cubano contemporáneo, ante la página en blanco entendida como comienzo de un extrañamiento, de una revelación casi siempre acompañada por el dolor, desde el "gesticular de un escritura que no resuena" (Saer)… Hecha a partir del desafío ético —y aquí hablamos, no podría ser de otra manera, en términos de ética de la escritura— que comporta hacer anclados al páramo de la así llamada "nuestra realidad"… Pronunciada en el acto, desde este locus uno y múltiple, debiera —la pregunta sobre la pertinencia y el reflotar de Paradiso a sus 50 cerrados años— saberse fuera de cuestión…

Yo, cuando vuelvo hacia Paradiso, me siento comenzar el hormigueo de miembro gangrenado… Paradiso es ya materia fosilizada, materia de referente, índice de materias, asunto solo de academias y asambleas de todos los órdenes… Duermo con Paradiso en la misma habitación y no temo, desde los anaqueles, al probable refulgir de sus letras doradas… Ahora mismo supone —desde su temprano requisamiento hasta su posterior restauración como epos de lo nacional—, a sus cerrados 50 años, un suceder de imágenes inmovilizadas: está el ama de llaves proustiana… está el mito de clase media de su ilegibilidad… está el juego de yaquis y el padre ausente… está el capítulo presillado por la intelligentsia de buen ver… está el caudillo universitario… está la grandeza venida a menos… está el timón de una guagua que es en realidad una cabeza de toro… está lo cubano demoníaco en constante flirteo con lo cubano-arcádico… está la cena lezamiana devenida receta turística… está el rebumbio y lo barroco y hasta lo neobarroco… están los gemelos terribles y Farraluque y el pelirrojo y la Madre y el Maestro… están las guayaberas planchadas y el olor a naftalina y las chinerías y las porcelanas… está lo sublime, el enigma y el amaneramiento… está el germen de las síntesis y los nacionalismos… Paradiso es el escaparate majestuoso de una tía abuela solterona —su chiforrobe— a donde vamos y tomamos la referencia que se nos antoja, hacer algo con Paradiso es como intentar, cuando reverbera el verano sobre el acantilado, usar las pieles con que la tía se pavoneaba en las tardes de Casino Español… El escritor cubano que se vuelve a Paradiso soporta el riesgo de cometer ese gesto ridículo…

Cuando Rolando Sánchez Mejías proponía, hace ya más de dos décadas, "olvidar Orígenes", y ya desde bastante más atrás, todo escritor cubano que siente a Paradiso como la dificultad está incurriendo en la especie de una repetición... Lo hace porque ha acabado ignorando que, si miramos hacia atrás para buscar el objeto con que contender, si presentimos que el espectro a superar nos acecha y convida, Paradiso es letra fósil, bajo tierra, "superada"… Lorenzo García Vega pergeñó la novela que sepulta, rebasa e implica la corrección de Paradiso… Cada escritor cubano que sienta la tradición como dificultad y angustia debe colocar en Los años de Orígenes el reflector de sus devaneos… Los años de Orígenes encierra la antinovela de formación… Los años de Orígenes opone a la enredadera barroca las formas paranoides del estilo centroeuropeo… Los años de Orígenes compone un anagrama inexacto y disidente de ParadisoLos años de Orígenes cancela en su forma abierta a Paradiso Los años de Orígenes es la novela cubana de Thomas Bernhard o Thomas Bernhard es el Lorenzo García Vega austriaco…

Por esta razón, cuando Oscar Cruz escribe "Lezama/el pacto" e ilustra sus poemas con la página de Facebook de los origenistas, cuando Pablo de Cuba habla de un "Destrocadero Lezama", cuando los textos de Legna Rodríguez Iglesias, como parte de su poética beatnik-naif, aluden a Paradiso (o, lo que es lo mismo en el último caso, al propio García Vega), los escritores cubanos de vanguardia cometen un pecado de elisión, enfilan sus cañones al lugar del error, evitan la angustia y el desafío de la dificultad... Hieráticos, arrastrados por la pulsión de la repetición, replicantes del gesto de Lorenzo García Vega, los escritores cubanos de vanguardia inciden en el propio emponzoñamiento y la metástasis de sus formas de escritura…

Ante la reciente muerte de un poeta cubano semiolvidado, alguien que en verdad frecuentaba los tugurios más underground de la literatura de vanguardia, alguien que mantenía intacta como vestal una ética de la escritura y una personal verdad de la poesía, las reacciones no se han hecho esperar: desenterramiento de "secretas devociones", autobombo a ambas manos, furor de luto en las redes sociales, panegíricos de mal gusto…

En medio de tal panorama, las referencias, lo mismo al suicidio de Juan Carlos Flores, que al señorío de Paradiso en nuestra tradición, pueden encuadrarse dentro de un mismo procedimiento de montaje vintage, que, a su vez, remite (encubiertamente o no) a los ámbitos de lo comercial o lo folklórico… La escritura parece comienza a entenderse como una de las formas de la guaracha…

De este modo, contemplando el desfile de las carrozas tradicionales, la pregunta sobre el desvío, sobre el cómo, el y después qué de la escritura —pregunta que pasa necesariamente por Los años de Orígenes y Lorenzo García Vega, como antes lo hiciera por Paradiso y José Lezama Lima— cobra aún mayor importancia…


Este artículo apareció en La Gaceta de Cuba. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 22 ]

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Anónimo 20:12, prefiero leer a Lezama, mire que imagen ha dejado: "La araña y la imagen por el cuerpo, no puede ser, no estoy muerto."

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Me parece excelente este artículo. Muy bueno.José Aníbal Campos

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@17:55, el dominio de varias lenguas es para ejercer la corrección en todas esas lenguas que se domine, no para hacer el ridículo. Usted es tan ridículo que osa compararse en su ineditez con San Juan de la Cruz o Kavafis. Ridículo no, patético. Siga sin publicar en vida y haciéndose el interesante, que lo esperan "las oscuras manos del olvido" para manosearlo de lo lindo.

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Anónimo 18:49, sus palabras y referencias y su modo de expresarse le retratan en su verdadera dimensión. Es ya personaje conocido/a en estos lares...sin lugar a dudas sí que me recuerda usted a Juana Bacallao y usted mismo/a ha situado a la persona ideal para equipararse. Vaya, vaya con ella, que se ve bien con quien acostumbra reunirse. Lezama, le queda muy, pero muy grande...¿pionera cederista y sabidilla?

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Ja, ja, ja. Ese que escribe: "el más grande entre los grandes". Ya se ve de la escuela que sale: de la fidelista, donde la hipérbole, la megalomanía, llegaban a la sinrazón, al ridículo. Su grandeza, al hablar, parece aprendida de Juana Bacallao. Gracias por la hiperbólica carcajada que me causa, grande entre las grandes. Hiperbólica. Por favor, siga haciéndome reír. Y con sus "cuatro" doctorados, póngase en. Hay que cantarle aquello de Rita Pavone, aplicado a aquella canción de "No tengo edad". Debe tener usted, por lo tanto, una edad bíblica. ¿Acaso Matusalén castrista? Lo digo por la exageración risible. Gracias. Y sigo carcajeándome. Cae usted, de lo que considera sagrado y sublime, en el ridículo, en el esperpento. Ja. Ja. Ja.

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Anónimo 17:08, los doctorados suyos y sus comas y críticas no son objeto de la discusión ni es posible cotejar sus títulos ni su pertenencia o no a la Academia y que a nadie, estoy seguro, que interesan aquí, excepto claro está, a usted. Eso como sabe forma parte de la ambigüedad, a saber, lo que usted sea o deje de ser. Nuestro objeto de interés resulta otro más trascendente y por tanto, el segundo José, de entre los dos grandes de la Cultura Cubana, a saber, Martí y Lezama. El primero el más grande entre los grandes y el elativo entre todos los cubanos hasta hoy. El segundo (Lezama): el fundador, el que elevó la Cultura Cubana a una dimensión diferente y a sus "cotos de mayor realeza", después de la generación romántica del siglo XIX y de Martí (ecléctico). Mire, González Echevarría será lo que le dé la gana, pero es consecuente. Eloísa Lezama no simpatizaba con él, como tampoco varios intelectuales maceítos y areítos en la cuerda de González (de todos conocidos). Siendo quien es González E., resulta respetable que defienda a Lezama sobre Carpentier, puesto que es una autoridad también en Carpentier. Que a usted no le guste Lezama, tiene derecho a afirmarlo, pero como cubano y con 2 doctorados más que usted, me niego a que denigre su obra y lo rebaje del modo infundado en que lo hace, porque no es justo. En cuanto a los departamentos de Literatura son harto heterogéneos y el exilio cubano en ellos lo demuestra, por tanto, no sea tan superficial en el tema como resulta ya y a pesar de esos numerosos doctorados...Si "Paradiso" fuese un mamotreto, como usted lo considera, nadie se ocuparía del mismo, y da la casualidad, que esa sí que es una novela adelantada a su época, por eso perdura e interesa hasta hoy, no otra gente ni sus opiniones, por muchas normas y doctorados que tengan o sigan y aunque les guste el croar de las viejas ranas francesas contrapuestas al olor de los anones profundamente cubanos de Trocadero.

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Novel, por Nobel, es un "typo" cometido por el computador, cuando se tiene más de una lengua en el sistema. Es obvio que usted le dé más importancia a eso que a toda la erudición de ese escrito, lo haya hecho quién sea. Tiene más substancia que todos los suyos, que repite, como una cotorra, lo bueno que dicen de "Paradiso", como un neurótico, con una obsesión psicótica. Por supuesto, yo también apoyo lo de mamotreto y lo de globo inflado, aunque, a duras penas sólo haya logrado leerme "Paradiso" una vez, luego de múltiples intentos, para que nadie me lo contara. Con Carpentier, no puedo. Reírse de lo que se desconoce es una superficialidad que demuestra quién es usted. Por no haber publicado en vida, en sus tiempos se hubiera reído de San Juan de la Cruz, por no conocer sus textos, o de Cavafis  por no haberse leído sus poemas. Sus criterios son tan simples que no se sostienen.

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@17:08, así que el "Novel", da risa todo su comentario. Alguien para quien una equivocación política devalúa cualquier juicio literario que el equivocado político pueda hacer no es más que un dogmático estúpido. Si fuera como dice usted, el fascista Pound estaría equivocado en sus juicios literarios, el comunista Neruda en sus poemas, etc. Convertir a Lezama en una admiración de la izquierda es una buena estupidez. Y da risa eso que pone al final de su comentario: ¿novelista? Jajaja, no haga reír.

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Anónimo 10:03 del 12 de julio: pero resulta que los descubrimientos no los hacen grupos, por citarle dos ejemplos, Alexander Fleming, o Marie Curie. Me importa un bledo lo que usted diga, que no es más que repetir lo que otros dicen, hacer lo mismo, tirarse al pozo porque los otros se tiran. Yo no me llevo por nadie, mi opinión es personal, no tengo que esperar lo que afirmen los otros para, entonces, creer.  Soy como el apóstol Tomás: yo vi, en este caso: leí. Y antes de que me lo pregunte: por no tener, tengo más de un doctorado y me he leído «Paradiso,» completo, tres veces. Si cuento, por parte, cinco. Fíjese donde pongo la coma. Eso, a usted, que sabe tanto, le dice que, como académico, me llevo por las normas del MLA, que no sé si conoce. Roberto González Echevarría, también apoya la tiranía cubana, así que parece que sus entendederas no andan muy bien; lo mismo le digo de Cortázar, que defendió ese texto de Lezama, y de muchos departamentos de lenguas de la gran mayoría de las universidades del mundo, compuestos por gente zurda. Para ellos, Lezama fue un escritor que se quedó en la Isla, nunca narran que lo quedaron, que así es cómo funcionan los cerebros de esos catedráticos, que dedican más tiempo a un Padura que a un Cabrera Infante o a un Gastón Baquero, por nombrar a un Cervantes y a un miembro de Orígenes. «Paradiso,» es un remedo de novela. Un mamotreto. El suizo, es decir, Alejo Carpentier, a quien conocí personalmente y al que detesto, es mucho mejor novelista. Él sí lo fue. Debió recibir el Novel. Lo merecía. Su error fue «La consagración de la primavera,» porque hasta «Ecue-Yamba-O,» (a veces Écue), que él repudiaba, merece tal calificativo. Itero lo que ya dije más abajo: «Paradiso» es un globo inflado. Es mi opinión de académico, de lector, de escritor, de novelista. Sí: Anch'io sono pittore!. That´s it.

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Anónimo 2:03, vamos, diga aquí a qué críticos se refiere como para dar por sentado, según ellos y usted, que Paradiso, la novela de Lezama (la otra no terminada a su muerte) no sirve. Vamos, que estar escribiendo durante más de veinte años "Paradiso" no le llevó a Lezama a pensar bien lo qué hacía -según usted-; mientras nos quiere vender que esa agrupación de críticos (más usted) que no han escrito ni un cuento en sus puñeteras vidas- consideran que Paradiso no es nada, con lo exigente nada menos, que era Lezama para publicar cualquier cosa, y nada menos, que en su revista (donde aparecen los capítulos iniciales de Orígenes), la mejor revista de la Lengua Castellana (entiéndase Orígenes). Mire, un experto en Literatura Española y Hispanoaméricana como Roberto González E. -profesor en Yale- dice que Lezama supera a Carpentier como novelista, ¿qué le parece, autoridá?. A lo que se agregan los juicios favorables sobre Paradiso de los departamentos de literatura hispanoaméricana de las instituciones más prestigiosas del mundo y que no incluyen ni los juicios de usted ni el de los críticos que cita (apuntados a la jerigonza postmoderna o anti canón, supongo). Eso sin contarle el elenco de escritores que defienden Paradiso, incluídos reconocidos Premios Novel en Literatura, por poner dos casos: Mario Vargas Llosa (profesor de Literatura en Princeton y Chicago) y Octavio Paz (autoridad en barroco), sin descontar a una filósofa como María Zambrano.