Domingo, 4 de Diciembre de 2016
22:50 CET.
Poesía

El blanco que ahora invade la pared

 

La primera certeza
llegó con lo no dicho
a trastocar los objetos de nuestra mitología.
Ya no aparezco en los retratos del afecto familiar.
Esa falta descubre una ruina,
la adoración distorsionada
en el blanco que ahora invade la pared,
implacable.

¿De lo roto se puede hacer algo entero,
como en aquel poema de Juarroz
que no alcancé a leerte?
El retazo de poema grabado en tu espalda
también habla de moradas inconclusas,
del amarillo que no siempre
muestran los girasoles al abrirse:
"Les diría lo que no está explicado en la explicación
frente a la puerta de salida donde uno no sabe
ni dice cuánto puede dar ni merecer".

Tu madre, la nuestra,
remienda palabras con el hilo
de la intuición y la locura.
Ella también está rota,
pero incluso en la orfandad encuentra modos
de salvar el extravío.

Nadie llegará hasta aquí,
al territorio íntimo de lo ilegible.
Nuestra aproximación al miedo,
su insinuación en todas las cosas.

 


Néstor E. Rodríguez nació en La Romana, República Dominicana, en 1971. Ha publicado los libros de poemas Animal pedestre (Terranova, Puerto Rico, 2004) y El desasido (El billar de Lucrecia, México, 2009).