Sábado, 16 de Diciembre de 2017
07:08 CET.
Poesía

Castrato

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Guiarme sobre mi cuerpo he podido muy poco
desde que nací en la ópera y crecí en vestiduras
y se ansiaba alcanzase mi alma las tesituras
dables sólo a una mezcla de viejo, niño y loco.

Tuya es la transparencia —dijeron—, apartado
vas a pastar, perdido, y el cielo sin estrellas
te cubra siempre para que libre de querellas
tu voz como un cordero dé el algodón sagrado.

No es tan suave mi lana dentro de sus colchones,
no duermen bien, y vuelven —han hecho una rutina—
a ver dónde Dios tiene ocultos mis cojones.

Vuelven con más tijeras a no sé qué amputarme
y hallan siempre algo nuevo. Sueñan hacer tan fina
mi voz hasta que llegue al punto de callarme.


Francis Sánchez nació en Ceballos, Ciego de Ávila, en 1970. Sus últimos libros de poemas publicados son Extraño niño que dormía sobre un lobo (Letras Cubanas, La Habana, 2006) y Epitafios de nadie (Oriente, Santiago de Cuba, 2008).

Otro poema suyo: Los poetas se mueren.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Qué cosa más fea, por favor!

Imagen de Anónimo

Este soneto cancanea, a punto de descuarejingarse, le salen ezquinazos por aquí y por allá, contiene ripios, y la palabra "cojones" que suena como un tijeretazo en el concierto del castrato. El poeta debe volver a la mesa de operaciones y reparar la dignidad a esta forma poético-musical.