Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Última actualización: 12:30 CET
Poesía

Los poetas se mueren

(COMMONS.WIKIMEDIA.ORG)

A la memoria de Heriberto Hernández
y de Ibrahím Doblado.
Pero también a la memoria
de la poesía cubana contemporánea

 

Los poetas se mueren, todos se van muriendo
entre la espada y la alta pared y la vitrina,
sienten borrarse el piso y en el aire una espina
sin saber si han perdido el sueño o están perdiendo.
Como las cucarachas que Dios viene siguiendo
se quedan bocarriba y no oyen ni ven nada.
En los blancos cuchillos, entre herida o tajada,
los poetas no han muerto, todos, se van muriendo.

Al paso de sus rostros, las ruedas y el olvido,
se satura la brisa de una ausencia muy fuerte
que avisa que cada árbol guarda adentro el sentido,
lo dulce que sería mientras más breve el viaje
si otro tren, si otro coche, si otra fuera la muerte
de otros que no hayan puesto la vida en el paisaje.


Francis Sánchez nació en Ceballos, Ciego de Ávila, en 1970. Sus últimos libros de poemas publicados son Extraño niño que dormía sobre un lobo (Letras Cubanas, La Habana, 2006) y Epitafios de nadie (Oriente, Santiago de Cuba, 2008).

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1 comentario

Imagen de Anónimo

Sin palabras... helado... síntesis y levedad.

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