Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
Última actualización: 18:57 CET
Decreto Ley 349

'La libertad es provechosa, la espontaneidad no puede ser un delito'

Ítalo René Expósito atiende a unos visitantes en su galería en La Habana. (FLICKR)

Ítalo René Expósito ha estado vinculado a las artes plásticas desde casi toda su vida. En 1994 comenzó a asistir a la academia de San Alejandro y desde entonces no ha dejado de experimentar y estudiar. Durante este año participó en el primer grupo que trabajó en la organización de la #00Bienal y, como resultado, recibió represalias del Gobierno. Le retiraron el derecho a trabajar en Cuba como artista plástico y le aplicaron una sanción económica.

Ahora colabora con otros artistas en contra del Decreto Ley 349, y sigue empeñado en hacer entender a quien le pregunte que la libertad individual y la autonomía del arte son provechosas para todos.

Desde hace diez años mantiene funcionando una galería independiente, en su taller de la Calle 13, entre 2 y 4, en La Habana. El espacio es también su casa y parte de su obra. Desde que comenzó a remodelar lo que era una pequeña habitación en la parte frontal de una ciudadela del Vedado, tuvo el objetivo de conciliar las necesidades funcionales y de espacio, con una necesidad expresiva a la que no podía ni quería renunciar.

En lugar de elegir entre hacer arte y hacer una cocina, un salón o un jardín, usó la carencia como una oportunidad creativa. "No renuncié a ninguna de las dos cosas, las mezclé para satisfacer una doble necesidad." Esta frase podría ser el resumen de su manera de asumir el arte y la cotidianidad, y de su permanente disposición a la comprensión y al diálogo.

De paso por Madrid, aprovechamos la oportunidad para conversar sobre su trabajo y sobre los últimos eventos que han enfrentado al Gobierno con los artistas independientes.

Este año los artes plásticas cubanas han recibido una atención inusual, primero por la organización de la #00Bienal, luego por las reacciones contra el Decreto 349. ¿Qué significa ser un artista plástico independiente en Cuba hoy?

Supongo que para cada uno es diferente. Para mí es una necesidad. El resultado natural de una evolución personal, producto de mis circunstancias y mis intereses. No es un movimiento artístico en el sentido formal del término. No ha habido un manifiesto. Es más bien una situación en la que hemos coincidido varios artistas, sin planificarlo. Luego nos hemos ido encontrando y hemos ido creando un tipo de colaboración muy particular, basada en la reciprocidad.

¿Que lleva a un artista plástico a convertirse en "independiente"?

Yo te puedo hablar de mis circunstancias, que probablemente tendrán algo en común con la del resto, pero no necesariamente. En el año 2010 yo usaba los salones de un restaurante para exponer mis obras. Eran unas paredes inmensas que pusieron a mi disposición y a mí me pareció una buena oportunidad.

Me daba la posibilidad de acceder a un público que habitualmente no se acercaba a las galerías, además del beneficio de contar con un espacio permanente. Fueron dos años de colaboración con resultados excelentes.

Después, los intereses de una de las partes hicieron que se dificultara el trabajo y decidí consagrarme por entero a mi propio espacio, a un espacio independiente. Abrí mi galería "Yo soy el que soy", en mi casa, en el taller en que yo trabajo. Comencé a exponer mis pinturas y a organizar exposiciones con otros artistas. Me ha gustado el resultado y por eso lo sigo haciendo.

Entonces, la motivación de "independizarse" no es solo una motivación política, primero es personal y después, por evolución, se convierte en política… o quizás no necesita nunca convertirse en política.

Cada uno tiene sus motivaciones para hacer artes plásticas. Para mí la motivación es siempre personal. En mi caso es muy importante la libertad, la autonomía que involucra el acto creativo.

Tanto las empresas como las instituciones políticas ponen un límite, intentan imponer sus intereses. Yo lo veo comprensible, pero condicionan la creación artística. Y yo estoy convencido de que es en la libertad donde aparece la parte más importante del espíritu creativo.

El tipo de espacio en el que yo me siento bien, no puede estar sujeto a controles externos. Ni de un lado ni del otro. Yo opto por la libertad, por la flexibilidad y huyo de cualquier cosa que la ponga en peligro.

Lo que estoy diciendo no es nada nuevo… de este mismo tipo de espacios surgieron experiencias que luego se han convertido en mitos, como por ejemplo, las vanguardias. Picasso no era ese artista millonario en el que luego se convirtió. Al menos desde el siglo XIX esta motivación de autonomía del arte ha estado siempre ahí…

Es cierto, por ejemplo, el impresionismo surgió también de una serie de exposiciones "independientes"; fue también una emancipación de los artistas respecto a la institución, en aquel caso del Salón de Paris, que era la exposición oficial del Estado francés.

Exacto. En lugar de enfrentar estos espacios, el Gobierno cubano debería tratar de entenderlos. Sería más provechoso para todos. Son una consecuencia inevitable de la transformación social. Con cada acto verdaderamente creativo la humanidad demuestra que no está vieja, que no está agotada. Igual que el mundo natural, la humanidad renace cada día, se renueva, cambia. Se reactiva con cada innovación. Mientras haya seres humanos, habrá creatividad y cada acto creativo es como un paso de bebé.

Y eso es extensible fuera del mundo del arte también. Que cada individuo tenga una plataforma de expresión de sus ideas, que tenga iniciativa, no puede ser malo. La espontaneidad y la autenticidad no pueden ser peligrosas, todo lo contrario.

En este sentido ¿tu dirías que, la #00Bienal, como innovación, ha sido una renovación de la Bienal más tradicional, precisamente en este sentido de reactivación de la vida?

Para empezar, la #00Bienal es un tipo de evento que por su propia concepción —libre, diversa, autónoma— en Cuba solo se podía gestar desde los espacios independientes y solo iba a ser apoyada por estos. Esa pluralidad y esa horizontalidad con la que funcionó, es ya para mí una renovación importantísima. Y encima el resultado ha sido magnífico.

Por primera vez he presenciado un evento artístico capaz de agrupar tantos trabajos tan diferentes entre sí. E incluso pudieron haber sido más, pero algunos acabaron retirándose, producto de las presiones que recibieron.

¿Cómo empezó todo esto, de donde salió la idea?

Me enteré por Gabriel Coto que no iban a hacer la Bienal de La Habana. Dieron su justificación: las destrucciones del huracán, los costes que había significado al país… La mayoría pensamos que solo querían era evitar "problemas". Que estaban planificado este proceso de cambios políticos que luego hemos visto y prefirieron mantener la situación controlada. La Bienal siempre ha sido muy contestataria, y probablemente creyeron que no convenía.

Yo recuerdo que le dije "Qué bobería, nos unimos un grupo y lo hacemos…" En realidad no hacía falta casi nada. Lo principal era tomar la decisión y tener la energía para organizarlo. No pasó ni una semana y me comentó el mismo Gabriel que Luis Manuel [Otero Alcántara] estaba convocando a una bienal alternativa y me dije: "¡Genial, mira que chispa!". Inmediatamente yo mismo lo busqué para participar.

¿Es una de las ventajas de que exista una red de artistas independientes? ¿Se puede decir que el evento de artes plásticas más importante de Cuba se pudo hacer y se salvó porque ya había un grupo de artistas acostumbrados a hacer "lo que querían", sin contar con nadie y con muy pocos recursos?

Tuvimos la iniciativa que ellos no tuvieron, en especial Luis Manuel. En la Bienal alternativa terminaron exponiendo la mayoría de los artistas que aspiraban a participar en la Bienal tradicional y que no hubieran podido estar si no hubiera habido esta iniciativa independiente.

¿Qué importan los planes políticos que tuvieran para este año? Un país no se puede parar por eso. Las instituciones "reconocidas" fueron cobardes, la bienal alternativa fue valiente. La iniciativa es fundamental. El arte no se va a paralizar porque lo diga una institución. No depende de ellas decidirlo, depende de los artistas.

¿Es la reacción del Gobierno lo que convierte a la #00Bienal en una acción política?

Inicialmente la #00Bienal no tenía un carácter político, en el sentido estricto de la palabra. Muchos de los artistas que participaron sí lo tenían en su obra, pero la esencia de la #00Bienal era "si no quieren hacer la bienal, nosotros podemos hacerla". ¿Por qué vamos a privarnos de esa experiencia si la podíamos hacer nosotros mismos? Si tú piensas que todo lo independiente implica "trabajar para el enemigo", si tú percibes como negativo todo lo que no puede ser controlado, ¿qué puedes esperar?

Todo este crecimiento de los espacios independientes genera una reacción en la que se nota algo de exasperación. El Decreto 349 también es particularmente elocuente de este espíritu reaccionario, del lado más controlador. Como si les fuera imposible aceptar que hay cosas que no está en sus manos controlar. Como si cualquier cosa que se escapara al control, incluyendo la espontaneidad, fuera un peligro. Como si todo fuera una acción del enemigo…

¿Tú crees que hay una relación entre las acciones de la bienal alternativa y la aparición del Decreto 349? ¿Es un castigo o una lección que les quieren dar producto de lo ocurrido en la #00Bienal?

No sabría decir. Creo que hay personas que piensan con la lógica del 349 independientemente de las circunstancias. ¿Por qué? Tampoco sabría decir. Yo no entiendo el 349. Es producto de un pensamiento que no aprecia la libertad ni, en general, todo lo que se hace de manera libre y espontánea. Yo eso no lo entiendo.

Quieren asfixiar el proceso de creación artística con toda esa burocracia que en el fondo es tan pesada, tan difícil de soportar… Es la misma burocracia que tiene ahogada la economía, la actividad social, el trabajo. En este caso es como poner una malla, una red, que intenta limitar los movimientos naturales del proceso de creación artística. Es contra eso que los artistas se rebelan.

Nosotros trabajamos de una manera muy espontánea. Sobre todo, sin las limitaciones que genera una burocracia. En dos días se monta una exposición. Hay una flexibilidad, una manera de trabajar y de hacer que no admite esas ataduras artificiales. Es lo que ha hecho que esto se desarrolle tanto. ¿Por qué alguien querría renunciar a eso?

El Decreto 349 impone, literalmente, la restricción de exponer obra artística sin autorización institucional. O sea, va directo contra las galerías independientes… ¿El objetivo es acabar con las galerías independientes?

Lo importante es que no van a desaparecer. Son independientes, no solamente en el sentido de que no están subordinados al Gobierno cubano, sino de que no dependen prácticamente de ningún recurso ni de ninguna situación para mantenerse funcionando. Ni siquiera dependen de que exista el espacio físico. Si nos cierran las galerías, se haría en las calles. Son cosas que no se pueden suprimir porque responden a una necesidad de expresión que pertenece a la esencia del hombre. Y es algo que nunca se ha podido reprimir con éxito, en ninguna etapa de la historia.

Por otro lado, no se hace esto con una segunda intención, sobrevivimos de una manera bastante sencilla. Hay pobreza alrededor de muchas de estas iniciativas. No son un negocio. Así que tampoco pueden reprimirlo poniendo obstáculos por ese lado.

El Gobierno, sin dudas puede provocar mucho sufrimiento, puede llevar muy lejos el antagonismo, pero suprimirnos completamente, como te dije antes, nunca se ha podido… Al final, los espacios independientes seguirán existiendo porque son esenciales del ser humano. Si no lo hace uno, lo hará otro. Las personas siempre encontrarán su forma de expresión…

Pero, con todo su poder, con todo el control que ejercen… ¿no crees que el Estado cubano sí tiene medios para "sacarlos del juego"?

Cada uno es un mundo. Los artistas independientes son eso, independientes. Cada uno tiene una vida artística singular. Las reacciones a las represalias y a la represión que puede ejercer el Gobierno tienen que ver con cada cual. Yo prefiero tener fe en la buena voluntad.

No me molesta que alguien se moleste y quiera venir a hablarlo conmigo, al contrario. Lo veo como una oportunidad para explicarle. No me molesta cuando ocurre en mi casa, en el barrio, en la vida cotidiana, así que tampoco me voy a molestar cuando ocurre en los temas políticos, ni en las reacciones que el gobierno quiera tener hacia mí. Discrepar es humano, querer anular la oposición, hasta cierto punto, también. Pero para mí lo importante es recordar que el diálogo es siempre más importante.

¿Esa apuesta por el diálogo tiene que ver con tu decisión de vivir en Cuba y seguir viviendo allí?

Los que compartimos el espacio en mi galería tenemos nuestras inquietudes, que son nuestras. Apuntan a valores universales, que confiamos en que pocas veces entren en contradicción directa con la mayoría de los Estados, incluyendo el Estado cubano. En principio, yo aspiro a que se entienda, por ejemplo, que la libertad, la belleza, el amor, la creatividad, la novedad, ciertos principios morales, no pueden ser nunca destructivos. Siempre ha habido reyes, presidentes, emperadores que persiguen, acaparan y quieren controlar el poder. En principio lo que yo hago no es para entrar en contradicción con ninguna forma de control de poder. No me interesa.

Creo que la tolerancia es mejor opción. Siempre he aspirado a vivir en paz, porque mi libertad no depende del control del poder. Depende de mí que se siga expresando. Mi libertad está por encima de las represiones. Considero que no es algo que te la pueda dar el César de turno, y por tanto tampoco es algo que me pueda quitar. Está en el individuo.

Algunos dirían que tu posición parece un tanto ingenua o en el peor de los casos, egoísta… mucha gente lo ha pasado muy mal en Cuba, mucha gente que tenía esta misma disposición al diálogo que tienes tú y, sin embargo…

Claro que soy consciente de la tradición de represión que tiene el Estado cubano. Pero pese a todo lo que ha pasado, yo siempre me digo que tengo que esperar la posibilidad de diálogo y de comprensión. El camino del diálogo es muy difícil, con muchas renuncias y muchos obstáculos.

No pretendo vivir de espaldas a la sociedad ni, por extensión, de espaldas a los conflictos políticos. Es parte del entramado en que vivimos, como lo comercial, como lo económico. Yo prefiero una vida que participe de todo esto. Por eso apoyo y he participado en las protestas contra el Decreto 349. Pero tampoco creo que seamos absolutamente dependientes de estas cosas. Estamos para enriquecer a la sociedad y a la política, y para que la sociedad y política nos enriquezca a nosotros. Escojo pensar que esta confluencia puede llegar a suceder.