Jueves, 22 de Febrero de 2018
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OBITUARIO

Muere el director escénico cubano Francisco Morín a los 99 años

El director escénico cubano Francisco Morín (La Habana, 1918- Nueva York, 2017) murió este jueves en EEUU a los 99 años, informa el diario El Nuevo Herald.

Fue el fundador en la década del 40 de la revista Prometeo y del icónico grupo teatral de mismo nombre que estrenó en los escenarios habaneros obras de la vanguardia europea al mismo tiempo que en sus países de origen.

Gracias a Morín, en la Isla se estrenaron en las décadas del 40 y el 50 obras del teatro del absurdo o del existencialismo. Entre otras, dirigió Laboremus (B. Bjornson, 1949), Las criadas (Jean Genet, 1954) y Calígula (Albert Camus, 1955).

Llevó a escena también a los dramaturgos nacionales, entre ellos, a Virgilio Piñera (Electra Garrigó, 1948), Carlos Felipe (Capricho en rojo, 1950), José Triana (Medea en el espejo, 1960) y Matías Montes Huidobro (Sobre las mismas rocas, 1951).

En 1951 creó, junto a Nora Badía, el Centro Cubano de Teatro, adscrito al Instituto Internacional del Teatro (ITI). A finales de los 50, creó el Teatro Universitario de Oriente.

Morín estuvo a cargo en 1960 de la dirección de La ramera respetuosa, de Jean Paul Sartre, estrenada en presencia de su autor en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

Según reconoce la enciclopedia oficial Ecured, "en 1967 la instalación (del grupo Prometeo), hasta entonces privada, fue intervenida por el Gobierno Revolucionario Cubano y su director decidió emigrar".

En 1970 salió de Cuba hacia Londres donde dirigió Electra Garrigó en la Universidad de Cambridge. Nunca más regresó a la Isla.

Del Reino Unido pasó a España en 1971 donde trabajó con varios grupos hasta finalmente establecerse en 1975 en Nueva York donde inauguró un año después la sala teatro Prometeo que cerraría en 1981.

El Festival de Teatro Hispano en Miami instauró en la década del 90 el premio "Francisco Morín" en honor al director.

En 1998 Morín publicó Por amor al arte: Memorias de un teatrista cubano 1940-1970, y en 2009 el Centro Cultural Cubano de Nueva York le otorgó la medalla Avellaneda.

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Comentarios [ 8 ]

Imagen de Anónimo

Quisiera pedirle al anónimo de las 7.05 y al de las 6.49, si son tan amables, que me ayuden a completar esos detalles para una cronología de Morín, si las clases fueron en el Mercy College y cuál es ese documental que fue a ver. Pueden contactarme en el blog Lanzar la flecha bien lejos.  

Imagen de Anónimo

Falta en la excelente nota que durante la década de los ochenta enseñó en una obscura universidad de Nueva York. En sus clases se aburría leyendo conferencias, al estilo Nabokov. Por curiosidad, al comienzo de una sobre Echegaray, decidí preguntarle algo sobre Beckett y se hizo la luz. Aprendí más aquel día que con muchos otros muchos otros días. Cuba desaparece. Qué pena. Que en paz descanse.

Imagen de Anónimo

Que en paz descanse. Uno de los grandes que muere en el exilio olvidado. Vivía en la en la 8 Ave entre la 50 y 51 calles, piso 11 (NYC). Así tan lleno de años, 99, a principio de otoño llegó a mi casa en la 47 calle (tres cuadras abajo) no tanto que le contará de mi viaje al Japón y mi subida al Fuji sino más bien que quería que le enseñará mi documental que le había prometido. Por consideración, que lo podíamos ver en dos partes por si se cansaba, que me dijera, sabía que era muy crítico, honesto, y empezamos a verlo. Y en un momento paré para hablar, y me dijo que porque había parado, y yo que si quería podíamos parar, y él que no que siguiéramos. Al final lloró. Se alegró tanto de lo que veía. Verlo así como un niño, una confirmación. Nos tiramos, tiré, unos selfies. No dudo que son las últimas imágenes de él. A nadie veía, ni hablaba. Excepto mis exporádicas visita. (Yo pensaba que era eterno, que nunca se iría de este mundo). Como siempre después hablamos de Fandiño, de Por amor al arte, sus memorias del teatro. Esta última vez no hablamos de Reinaldo, ni de Matías, ni de tantos otros, un largo ecétera desde Virgilio hasta otros mal agradecidos. Tengo de él grandes recuerdos, hasta no se por qué, hace tiempo, que me dio la máquina de escribir de Reinaldo, había que ver su sentido crítico, caústico, su integridad intelectual, nunca se quejó de nada, de frugalidad estoica. Él ahora arena polvo y su teatro arena por los cuarenta y pico compitiendo con la pelota de las grandes ligas que se proyectaban en el parque de la fraternidad. En una palabra, honesto. Artista completo, Morín vivo para siempre ese Prometeo que fue su teatro.

Imagen de Anónimo

Anónimo de las 14:42Quizás usted sea uno de los que no necesitan buscar excusas, pero la dignidad señor, no está ligada al no regreso a la patria, que es de todos y no es de nadie. Son muy dignos aquellos que regresan para ver a sus familias y palear en algo las miserias economicas y espirituales creadas por un regimen diabólico. El amor a la familia es quizás el más digno de los sentimientos humanos. 

Imagen de Juan

Un cubano con DIGNIDAD muere, ya son poco los que quedan vivo. La palabra "dignidad" los cubanos de ahora no la conocen. Lo de ello es buscar cualquier excusas  para regresar al infierno. Sin el calorcito de ese infierno no pueden vivir.

Imagen de Anónimo

Lo conocí, tuve a veces alguna mano (modesta) en su trabajo, y lo respeté. Debió ser inmortal, aunque a los 99 casi lo fue. Dolor y gloria.

Imagen de Anónimo

Sus memorias, que publicó Ediciones Universal, en Miami, son excelentes, un recopilatorio de lo que fue el teatro de las salitas en los años 50 en La Habana. Que tenga descanso. 

Imagen de Anónimo

Qué descanse el paz. Otro intelectual que muere fuera de Cuba.