Lunes, 21 de Agosto de 2017
23:24 CEST.
Entrevista

La música como obsesión

Todos conocemos a Orlando Jiménez Leal, el prestigioso cineasta y guionista cubano. Pocos conocen a Jiménez Leal el amante y connaisseur de la música. Hemos compartido veladas musicales y me ha sorprendido la intuición de Jiménez Leal de enriquecer lo que escucha. Orlando es una especie de etnólogo de la música, capaz de asociar el estribillo en una canción a una culinaria, el mambo de los metales de una orquesta a una playa de Marianao, el melisma de una diva habanera con el salitre del puerto en la madrugada. Con la música, Orlando choca con la tradición o explora un dato antropológico furtivo pero necesario, o trae la música a la literatura o —como todo cubano— a la política.

La entrevista que sigue tiene el propósito de presentar ese lado musical poco conocido de Orlando Jiménez Leal.     

Cuéntanos un poco de ese interés antropológico e historiográfico que tienes con la música.

Fue el encuentro fortuito de una biografía de Guido de Arezzo que, obsesionado por evitar que los cantantes olvidaran la letra de los cantos gregorianos, inventó el tetragrama. Con ello no solo evitó que los cantantes no olvidaran la letra si no que logró que, en el tiempo, nosotros también la recordáramos.

Me obsesionaba la idea que en unas líneas horizontales y con unos signos musicales se pudiera "atrapar" la música. Es el mismo interés antropológico que siento por la pintura. Como hemos visto en  las cuevas de Altamira, el hombre primitivo se dedicaba a "cazar imágenes" que, para conservarlas en el tiempo, las pintaba. La música, decía Borges, es también, una misteriosa forma del tiempo.

Cuando hemos escuchado música juntos, por ejemplo, de los años 50, has construido una especie de psicogeografía. Hablas de una "música de playa" o "música de cabaret" o "música de victrola". ¿Cuál es la diferencia?

La psicogeografía pretende entender el efecto que tiene el ambiente geográfico sobre las emociones de la gente. Sin embargo, pienso que es la gente la que impone un estado de ánimo sobre la música. Lo que llamo "música de playa" es una música  de espacios abiertos que rehúye en sus letras a la noche y el reproche, y donde casi nunca hay ni saxos ni violines. La música de playa "huele" a mar y a salitre. Se oía, y esto para mí siempre fue un misterio, casi exclusivamente en los bares de las playas. Y en sus letras se había superado al despecho. Describían, casi siempre, el paisaje después de una batalla amorosa: "Total, si me hubieras querido, ya me hubiera olvidado de tu querer…". O "Yo tendré una como tú… tan linda…"

Esta música optimista y playera está en completa oposición a esos encantadores boleros, oscuros y tenebrosos, de encuentros y desencuentros, suicidios y amores imposibles que con ciertos ecos jazzísticos se oían en los prostíbulos o en los cabarets de segunda categoría y en las victrolas de las bodegas de las esquinas de los barrios de La Habana.                         

¿Cuál es la década de la música cubana que más te llega? 

Es difícil determinar una década preferida porque muchas canciones  saltaban de una década a otra. Yo siempre he sentido nostalgia por un pasado no vivido, y la única manera que tenía de vivirlo era a través de la música.

Hay grupos claves en la música cubana de todos los tiempos. Sobre todo, en las primeras cinco décadas del siglo XX: el Sexteto Habanero, el de Ignacio Piñeiro, Los Muñequitos de Matanzas, el Trío Matamoros, Chapotín, la Orquesta Sensación, la Orquesta Casino de la Playa y, el epítome de los años 40: Chano Pozo, que tanta influencia tuvo en el jazz. Pienso en esa composición de una sola palabra: "Blen, blen, blen/ blen, blen/ blen, blen, blen".

Los años 50 pertenecen a las big bands: Lecuona Cubans Boys, la Riverside, el Conjunto Casino, Benny Moré y su orquesta; aunque mi preferida es la más urbana, cosmopolita y habanera de todas: La Sonora Matancera.

Hubo orquestas, sin embargo que trascendieron las fronteras. Me refiero a un genio olvidado: Pérez Prado. La encantadora Lecuona Cubans Boys fue la orquesta más admirada en la Europa de mediados del siglo pasado.

¿Por qué la música resulta un norte cultural tan fuerte para ti?

Desde el son de La Ma' Teodora a Ñico Saquito y Ernesto Lecuona, desde las danzas de Cervantes y Saumell pasando por Julián Orbón y Aurelio de la Vega, creo firmemente que en la música es donde el cubano alcanza su máxima excelencia. Sobre todo por su riqueza y la influencia que ha ejercido en el mundo su música popular.

El cubano también ha demostrado gran talento para la pintura y la literatura. Por el contrario, ha sido poco agraciado para el cine. Lo peor que les  pudo pasar a los cineastas fue que les dieran la oportunidad de demostrarlo. Pienso que si la gente con talento que yo conocí en Cuba que hacía cine, se hubieran dedicado a la música, habrían llegado muy lejos. Tomás Gutiérrez Alea era un pianista clásico excelente. Julio García Espinosa fue un gran bailarín.

¿Cómo ves la música  como cineasta?

La  historia de la música es la historia de los ruidos como formas musicales. ¿Cómo es que un ruido se convierte más tarde en armonía, en ritmo, en melodía? Es un enigma. En el cine el director escoge una melodía porque sabe que es esa y no otra, la que va a crear una atmósfera determinada. Esa música puede ser un acorde de Schoenberg o un vals de Strauss. Y en ese sentido, para mí la música en el cine es un "ruido" más. Dejarse llevar por  las tentaciones de usar la música para manipular emociones de una manera fácil, es un mal truco que te lleva, en el mejor de los casos, nunca mejor dicho, al melodrama.

¿Qué te parece la música incidental para películas? ¿Tienes algún compositor favorito?

Más que una música incidental, yo hablaría de la música "accidental". Es decir, la música que parece estar allí por accidente. Pienso en Erik Satie y su Musique d' ameublement, o en las películas producidas por Hal Roach, donde la música comenzaba en el primer fotograma del filme y terminaba con la palabra "Fin". Y todo esto sin ninguna conexión aparente entre la imagen y el sonido. Por el contrario, me encanta la música descriptiva, como el uso que hacen Hanna y Barbera de la Rapsodia húngara de Liszt en The Cat Concert, ese extraordinario cartoon de Tom and Jerry.

Sin embargo, toda mi teoría sobre la música en el cine la pongo en duda cuando pienso que mi músico predilecto es Bernard Herrmann, el compositor de todas las películas de Hitchcock. Y last but not least, Miklós Rózsa, que compuso la banda sonora de El ladrón de Bagdad la película que, tal vez, he visto más veces en mi vida.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

El Super nunca se hizo con la pretension de historia de Memorias .... recuerden que los cubanos de la isla mas que de los de afuera, tiene un afan de trascendencia mayor que el hambre que han pasado. El Super es una pelicula honesta, humana que hoy la vez y te ries y te conmueves antes ese grupo de gente secilla para nada intelectual que luchan por sus suennos o lo que creen que es su suenno en un mundo donde hay que pagar alquiler, facturas y trabajar muchoooooo, algo que quizas es mas cercano a muchos millones de personas que los devaneos intelectuales o psicologicos de un chico atrapado en un mundo sin salida y al que se tiene que sumar, sino por elecccion, por represion. Los personajes del Super son mas libres a pesar de las facturas y la nieve, esa es la gran diferencia. Traten de ver ambas en estos tiempos del colera. 

Imagen de Amadeus

@ 20:32 Dice usted Distinguido: …“la mejor película cubana hasta ahora"…  NO sé qué decirle. No creo que eso sea un consuelo si no es más que una película de circunstancia que se ha quedado como anécdota de una situación politica y social de un momento cubano. Es como si dijerámos que Motolo Bumamba ha hecho la mejor película de Burundi. Y en la misma categoría está El Super. "Memorias" se ha quedado vieja. Hace ya algún tiempo la volvía a ver de casualidad, no sé ni cómo, en la tele en una canal de esos de los miles y de verdad era como espantarse uno de esos ladrillos de Eric Rohmer. Heavy.

Imagen de Anónimo

A pesar que Memoria .....es una buena pelicula no es menos cierto que esta contaminada por tonterias ideologicas , El Super es una pelicula honesta y sin compromisos. Sin comparacion, la diferencia de firmar en libertad y de filmar en una prsion dorada con una gran maquinaria detras y con un objetivo de propaganda.

Imagen de Anónimo

Anónimo 22:51, así que frescura e ingenio... No me haga reír, para frescura un durofrío y para ingenio, Alvarez Guedes. Y para que no piense que soy un troll castrista o algo por el estilo, le aclaro que admiro el trabajo de Jiménez Leal y he disfrutado con la cultura que demuestra en esta entrevista; pero no comparto su boutade sobre Gutiérrez Alea, que tiene una obra maestra en su haber, aunque otras películas suyas sean fracasos artísticos.

Imagen de Anónimo

"Memorias del Subdesarrollo" no llega a la frescura e ingenio de "El Super". La entrevista deliciosa. Gracias Dr. Triff.

Imagen de Anónimo

Bueno, Tomás Gutiérrez Alea pudo haber llegado más lejos como pianista que como cineasta, pero como cineasta hizo la mejor película cubana hasta ahora -Memorias del subdesarrollo- y la obra como cineasta de Orlando Jiménez Leal no llega a esa altura. Por lo demás, la entrevista es muy disfrutable. Gracias por publicarla.

Imagen de Anónimo

La gente no le impone un estado de animo a la musica, la musica en todo caso hace de vehiculo o conector en un proceso inconsciente de asociacion. La musica es la tecla que llama a una experiencia o ya  sea esta negativa, positiva o la apertura  a una nueva experiencia, no existe una intencion consciente en ellos y su raiz esta en los condicionamientos. 

Imagen de Anónimo

Ingenioso, Jimenez_ Leal siempre da muy buenas entrevistas, es un placer leerlo. Esta vez tiene un entrevistador de lujo el gran musico, profesor y commpositor Alfredo Triff ,la combinacion perfecta. Gracias OJL , con sus repuestas siempre somos m'as inteligentes y nos das pistas para buscar libros, peliculas .....Donde encontrar El Ladron de Bagdad?

Imagen de Anónimo

Muy interesante la entrevista y divertidas e inteligentes las preguntas y respuestas, por escritos como este , entre otros sigo leyendo Diario de Cuba !!!

Imagen de Anónimo

Sin embargo, en "El Súper", la excelente película de Jiménez Leal, los interludios musicales que separan cada acto o capítulo, llegan a aburrirnos. No hay mucha lucidez en esas separaciones, pudo haber variaciones, sorpresa, pero al cabo de un rato la repetición del pasaje llega a exasperarnos. Es uno de los defectos que le encuentro a la película, por lo demás, clásica. N.