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Las mentiras de Ricardo Ronquillo Bello

Acaba de celebrarse en La Habana la tercera versión del Coloquio Internacional Patria, un evento convocado por los periodistas oficialistas cubanos, y que reunió a lo más rancio de la izquierda internacional.

La Habana
Ricardo Ronquillo (tercero desde izq.) en la inauguración del Coloquio Internacional Patria.
Ricardo Ronquillo (tercero desde izq.) en la inauguración del Coloquio Internacional Patria. Cuba en Resumen

Son bien conocidos los intentos de los gobernantes cubanos por apropiarse del legado martiano y colocar la figura de José Martí en el bando del castrismo. Primero fue el infeliz argumento de que el actual Partido Comunista de Cuba, concebido con visos de permanencia para el control totalitario de la sociedad,  es heredero del Partido Revolucionario Cubano fundado por nuestro Héroe Nacional, con el único objetivo de lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico del yugo colonial español. Y más recientemente hemos asistido a otra maniobra fraudulenta de la maquinaria castrista del poder, al considerarse seguidora de la labor periodística de Martí en el periódico Patria, fundado el 14 de marzo de 1892, también en el contexto de su faena independentista.

Como parte de esa especie de apropiación indebida, acaba de celebrarse en La Habana la tercera versión del Coloquio Internacional Patria, un evento convocado por los periodistas oficialistas cubanos, y que reunió a lo más rancio de la izquierda internacional. Una izquierda enemistada con el libre flujo de la información, y que sueña con la proliferación de regímenes donde solo circulen las noticias que resulten del agrado de la cúpula gobernante.

Un momento que marcó el signo de las posteriores intervenciones y debates en este coloquio fueron las palabras iniciales pronunciadas por Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la oficialista Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Fue un discurso plagado de falacias y apreciaciones arbitrarias, en consonancia con la manera de comportarse de sus mentores, los jerarcas del castrismo.

Precisamente, una de las mentiras expuestas por Ronquillo consistió en expresar: "Si el Héroe Nacional hubiese vivido en la Cuba de este 2024, sería el impulsor de este coloquio". Señor Ronquillo, usted pasa por alto que Martí nunca comulgó con la idea socialista, que fue un simpatizante del republicanismo y las libertades individuales. Entonces, ¿qué iba a hacer Martí en medio de ese grupo de izquierdistas intolerantes y enemigos de la libertad?

El señor Ronquillo leyó su discurso el lunes 18 de marzo, un día después de que muchos cubanos se lanzaran a las calles en señal de protesta contra los gobernantes de la Isla. Aun así, el funcionario castrista no tuvo reparos en afirmar: "Los propósitos de este evento solo estarán cumplidos cuando los humildes y relegados de este mundo, lo mismo en esta Cuba asediada hasta el delirio, que en Argentina, Brasil Barcelona o Palestina, se planten para defender sus proyectos y sueños de justicia, frente a toda manipulación".

Por supuesto, señor Ronquillo, que el pueblo cubano se plantó para defender sus proyectos y sueños. Pero no como consecuencia del espurio coloquio que ustedes organizaron, sino en aras de ese anhelo de libertad y democracia que nunca le ha faltado.

Quizás lo más vergonzoso de la intervención del periodista mayor de la plana castrista aconteció cuando, tras exaltar el trabajo de medios como Telesur, Al Mayadeen, Rusia Today y Prensa Latina,  aseveró: "Podemos oponer una multipolaridad infocomunicacional  a la dictatorial unipolaridad  todavía prevaleciente".

Ciertamente, es un insulto a la verdad calificar de dictatorial a los medios de prensa que garantizan la objetividad y el libre flujo de la información, y después pretender que puedan ser reemplazados por otros "multipolares" que ensalzan las tiranías castrista, chavista y orteguista; cierran los ojos para no ver el terrorismo de Hamas; y no escatiman elogios a la farsa electoral que mantuvo a Putin en Rusia.  

Las mentiras de Ricardo Ronquillo tienen los pies cortos, y no llegarán muy lejos. Y su intento de atraer a Martí a las filas del castrismo se halla condenado por la Historia.

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