Martes, 19 de Febrero de 2019
Última actualización: 14:13 CET
ECONOMÍA

Malmierca pinta un panorama dorado a posibles inversores belgas en Cuba

Rodrigo Malmierca. (EFE)

El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, dio este viernes en la capital belga detalles sobre los cambios económicos que está promoviendo su Gobierno para favorecer el incremento de inversión extranjera y garantizar que el sistema que impulsan sea "próspero, eficiente y sostenible".

"No se trata solo de dinero. Queremos atraer tecnología, mejor gestión, reforzar la capacidad de los empresarios de tomar decisiones. Queremos transformar la inversión extranjera en uno de los pilares de este proceso de actualización de la economía", dijo Malmierca en una conferencia con empresarios belgas, reportó EFE.

El ministro repasó los últimos resultados de la economía cubana y oportunidades de negocios, con especial atención en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), el proyecto estrella de La Habana para captar inversión foránea con perspectiva de que funcione "a buena capacidad" dentro de 15 o 20 años, dijo.

"Cuba es un mercado de inversión", insistió Malmierca, poniendo el acento en los más de 4,7 millones de visitantes recibidos en 2018, las conexiones de vuelos con más de 70 ciudades, el entorno natural "privilegiado" o unos recursos humanos "altamente cualificados".

Las autoridades cubanas se han propuesto mantener una "relación diversificada con el mundo", según el ministro, para lo que defienden separar al Estado de las funciones de negocio.

Malmierca recordó que la economía cubana se compone mayormente de empresas estatales en las que el Estado es accionista, si bien no tienen por qué tener "una presencia continua en el proceso de toma de decisiones".

Nada más alejado de la verdad. Hasta ahora el Gobierno ha controlado el proceso inversionista en todo momento para salvaguardar sus intereses, incluso hasta después de concretados los proyectos. Son empresas estatales las que intervienen, por ejemplo, desde la contratación de empleados.

El titular afirmó que La Habana quiere que las empresas "promuevan sus propios intereses".

"Es muy importante separar el Estado de la gestión de las empresas públicas. Reconocemos también el papel del mercado. Estamos incrementando las formas no estatales de propiedad y gestión", explicó.

Si es cierto que el Gobierno ha promovido el surgimiento de actividades económicas que ha bautizado eufemísticamente como cuentapropismo, prohíbe la empresa privada nacional y mantiene a los cubanos imposibilitados de participar en las inversiones.

El ministro también se refirió al desarrollo de programas por sectores, entre los que destacó las energías renovables, que actualmente suponen un 4%, pero esperan que progresen hasta el 24% del total en 2030, o al de las plazas hoteleras, que solo en el último año crecieron en 5.000.

"La zona del Mariel y la nueva política de inversiones extranjeras son componentes fundamentales en el proceso de actualización de nuestra economía", comentó.

Malmierca también aludió al marco legal creado para "dar garantías a los inversores", que les protege frente a expropiaciones y garantiza la libre transferencia al extranjero de dividendos, beneficios y otros ingresos.

Igualmente, dijo que las autoridades trabajan para ofrecer un régimen fiscal "atractivo" a las empresas extranjeras y una "ventanilla única" para facilitar su establecimiento y concesión de licencias, algo que el ministro espera que se concrete en el segundo semestre del año.

El ministro reconoció asimismo el "problema" que supone para la inversión extranjera la doble moneda y tasa de cambio que hay en Cuba, y aseguró que el objetivo es eliminarlo "con el mínimo impacto posible en la población y las empresas", con "garantías" para evitar la inflación.

"Es algo que va a pasar más pronto que tarde", apuntó.

Malmierca concluyó que, pese al embargo económico que Estados Unidos mantiene sobre La Habana y aunque los niveles aún no son los que requiere el Gobierno, la inversión foránea en la Isla "está creciendo".

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Imagen de Balsero

Es muy probable que haya empresarios belgas que le hayan creido a Malmierca. Les advierto que sólo les contó una parte de la realidad y omitió lo principal: los gastos salariales se pagan en CUC. A partir de allí, tendrán que dejarle un diezmo a la famiglia Castro (Gaesa) si quieren seguir operando en la isla-feudo y no ser encarcelados por algún invento.

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