Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
Última actualización: 01:52 CET
Política

¿Por qué cayó Cuba en el socialismo?

Cubanos con carteles de Fidel Castro. (DAILY MAIL)

Para vislumbrar cómo podría Cuba salir del socialismo tal vez sea conveniente entender primero cómo llegó a caer en ese sistema. Las generaciones nacidas tras el golpe de Estado que Batista encabezó en 1952 —quizá el 90% de la población adulta de hoy—, no vivieron el último periodo republicano y casi todo lo que conocen del asunto lo han recibido de los órganos de propaganda y adoctrinamiento del Gobierno actual.

El revolucionarismo que hizo posible la fulgurante ascensión y el triunfo final de Fidel Castro en el decenio de 1950 se nutría, en superficie, de dos ideas estrechamente vinculadas entre sí: la necesidad de remplazar al Gobierno ilegítimo y corrupto de Fulgencio Batista y la de restablecer la Constitución de 1940. Libertad, honradez y respeto al Estado de derecho parecían ser las consignas que empujaban a la insurrección.

Arriba he escrito "en superficie" porque esas ideas figuraron de manera explícita y preferente en todos los documentos suscritos por las fuerzas opositoras de la época, desde el Pacto de Montreal (1953) hasta el de Caracas (1958). Pero había un conjunto de creencias, a veces soterradas y menos evidentes, que operaban en la sociedad cubana desde mucho antes y que contribuyeron decisivamente a legitimar la lucha revolucionaria y, más tarde, a consolidar el poder del nuevo caudillo.

Quizá la más curiosa de esas creencias fue la convicción de que Cuba estaba predestinada a alcanzar un destino grandioso, sin proporción alguna con las condiciones reales del país. La geografía tuvo bastante que ver con el origen de esta superstición, porque durante siglos La Habana fue punto de reunión de las flotas españolas y tuvo gran importancia estratégica ("Llave del Nuevo Mundo, Antemural de las Indias Occidentales", la llamó en 1761 su primer historiador, José Martín Félix de Arrate). Luego el rápido enriquecimiento propiciado por la exportación de azúcar y café reforzó la impresión de que la Providencia reservaba a la Isla un porvenir excepcional.

En contraste con la decadencia de la metrópoli —la primera mitad del siglo XIX fue tal vez la etapa más caótica de la historia de España— la colonia se desarrolló de manera espectacular. Cuba dispuso de servicio de vapor marítimo, ferrocarril y telégrafo años antes de que esos inventos llegaran a la Península. Pero el progreso socioeconómico no desembocó, como muchos criollos anhelaban, ni en la independencia ni en la anexión a otro país del continente.

La larga incubación de la creencia en un destino excepcional culminó hacia mediados de siglo. Tras el fracaso de los esfuerzos anexionistas del trienio de 1848 a 1851, las elites criollas tuvieron que resignarse a seguir subordinadas a la Corona española, aunque se consideraban muy superiores a quienes les gobernaban. Para aliviar la amargura del sometimiento y la impotencia, se inventaron un mito compensatorio. Ese mito alcanzó su formulación más acabada en el Manifiesto de la Junta Cubana de Nueva York de 1855, que explicaba el origen, la evolución y las causas de la derrota de la revolución anexionista.

En sus párrafos finales, este notable documento proclamaba "la significación e importancia [de Cuba] en los destinos del universo" y su posibilidad de alcanzar "una prosperidad sin igual… y una grandeza indestructible, basadas en el equilibrio y regulación de los más valiosos intereses del mundo moderno". La Isla tenía una misión internacional grandiosa e imprecisa, que se haría realidad mediante la lucha revolucionaria. Este mito compensatorio surgió armado y perfecto, como Minerva del cráneo de Júpiter, cuando las circunstancias dieron al traste con el primer intento separar a Cuba de España.

Uno de los puntos flacos de esta cosmovisión era que la realización de un destino glorioso requería la acción de un "pueblo elegido" y era difícil imaginar que una sociedad compuesta de criollos blancos y mestizos, funcionarios peninsulares, algunos siervos chinos y casi un 50% de esclavos y libertos pudiera ser el agente providencial de este suceso. De hecho, la idea de una nacionalidad cubana distinta y separada de la española sólo cuajará en una parte significativa de la población después de varias décadas de lucha insurreccional. Lo que equivale a decir que el nacionalismo cubano surgió con retraso y lo hizo bajo el signo de la revolución.

El otro aspecto esencial de la creencia en el destino nacional grandioso solo realizable mediante la violencia política también tuvo que ver con EEUU. La influencia de este país en Cuba precedió a la formación de la conciencia de nacionalidad y la condicionó de múltiples y obvias maneras. Hasta en la idea misma de la excelsa predestinación formulada por los patriotas anexionistas resuena el eco del "destino manifiesto" que John L. O'Sullivan había proclamado para la Unión diez años antes, en la revista United States Magazine and Democratic Review.

En todos los esfuerzos revolucionarios que se desarrollaron en la Isla a lo largo del siglo XIX EEUU desempeñó una función de primer orden, ya fuera por acción o por omisión. Los insurrectos cubanos, minoritarios y mal armados, buscaron siempre la intervención de Washington en el conflicto, conscientes de que sería el único modo de librarse de España. Pero tanto la neutralidad estadounidense en 1850 y 1868 como su injerencia en 1898, que permitió finalmente la independencia, fueron motivos de crítica y frustración para las elites separatistas.

Cuando en 1902 se proclamó la nueva República, EEUU ya se había convertido en el deux ex machina de la historia insular con el que los cubanos mantendrían una conflictiva relación de odio-amor. La Enmienda Platt impuesta a la Constitución y el aumento de la inversión extranjera al amparo de la ocupación estadounidense sustentaron la acusación nacionalista de que Washington no había entrado en la guerra para ayudar desinteresadamente a los demócratas cubanos, sino para consolidar su dominio neocolonial sobre la Isla.

Los fracasos de 1855 y 1878, y la semivictoria de 1898, la muerte de los principales dirigentes independentistas y el papel que EEUU había desempeñado en cada una de esas etapas contribuyeron a forjar el mito de "la revolución inconclusa", que vino a completar la creencia en el destino nacional glorioso. Pero una revolución inconclusa con vocación planetaria no podía ser obra de un prosaico caudillo local. Necesitaba un mesías que encabezara la magna epopeya. A lo largo de la República, ese carisma mesiánico recayó sucesivamente sobre José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Gerardo Machado, Fulgencio Batista, Ramón Grau San MartínEduardo Chibás y, por último, en Fidel Castro.

La reivindicación de la revolución inconclusa, el nacionalismo tardío, la injerencia de EEUU y la espera mesiánica de un redentor fueron generando en esos años un contexto cada vez más violento y populista. Aunque el progreso económico y social del país era evidente, los intelectuales magnificaban las lacras de la República, los políticos generaban expectativas descabelladas y la población esperaba cada vez más del Estado.

Gradualmente, la vida política se fue polarizando, aumentó la intolerancia y el recurso a las armas se hizo cada vez más banal. Se popularizó el criterio de que "hacía falta una carga para matar bribones/ para acabar la obra de las revoluciones", que exaltaban los versos de Rubén Martínez Villena. Este fue el caldo de cultivo de los movimientos que depusieron a Machado en 1933 y a Batista en 1959.

A diferencia de las insurrecciones del siglo XIX, que hicieron gala de meridiana claridad tanto en sus objetivos (anexión o independencia) como en su método (el levantamiento armado en campo abierto), las revoluciones cubanas del siglo XX fueron refriegas urbanas contradictorias, entre bandas que a menudo buscaban fines imposibles de conciliar entre sí. La historiografía oficial exalta la leyenda del foco guerrillero y las épicas batallas libradas en la Sierra Maestra. Pero lo cierto es que el soborno a los mandos del ejército fue mucho más eficaz que la parte estrictamente militar de la lucha, que hasta diciembre de 1958 consistió en escaramuzas de poca monta. De no haber sido por el dinero de la burguesía nacional y la función que desempeñaron las ciudades en 1957 y 1958, los alzados castristas podrían haber pasado medio siglo en las montañas sin alcanzar la victoria, como les ha ocurrido a las guerrillas colombianas.

En otro lugar he afirmado que el triunfo de Castro en 1959 fue consecuencia de una combinación letal de terrorismo urbano, represión policial, lucha guerrillera, corrupción y desidia gubernamental, mala prensa, expectativas descabelladas, suspensión del apoyo estadounidense y desafección de las clases media y alta, que terminaron por financiar generosamente a los grupos rebeldes, y no el simple resultado de una campaña militar que derrotó al ejército nacional, como cuenta el Gobierno actual. Pero la concurrencia de esos factores no habría tenido la misma eficacia sin la vigencia previa del mito de la revolución inconclusa y la creencia en un destino nacional grandioso que allanaron el camino a la tiranía totalitaria en 1959.

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45 comentarios

Imagen de Reinerio R. Pereira

Recomiendo el libro Historia universal de la destrucción de libros de Fernando Báez. La dictadura castrista incineró un lote- gratis-  de libros entero de 100 1000 ejemplares después de someterlo - Como a P.M. - a censura. La razón es que la literatura infanto- juvenil donada por España Venia mezclada con el texto de la D.U.D.H. El gobierno de España hizo silencio.

Imagen de Reinerio R. Pereira

 Lamentablemente Castro enterró el librepensamiento y las imprentas en el 60', apoyado sobre las vértebras de un pueblo ebrio y encantado con el verbo vencedor, en la escalinata de la Colina – Universidad de la Habana – en un sarcófago asfixiaron la Constitución del 40'. Y conculcaron su cuerpo dogmático, orgánico y cláusula de reformas, fusilando la libertad de expresión, al ciudadano lo mutaron en masa y minaron todas las instituciones civiles. La Gaceta Oficial de Cuba de marzo del 60'es la memoria condenatoria de los Castros, literalmente destrozó el tejido empresarial, Fidel expropiaba y el pueblo gritaba eufórico: ¡se llamaba, se llamaba! Con disfraz de nacionalización se instauró el estalinismo revisado, corregido y ampliado (por decreto) en la mayor de las Antillas, un pedazo: POR CUANTO: Es deber del Gobierno Revolucionario tomar las medidas que demandan las circunstancias expuestas en los Por Cuantos anteriores y adoptar fórmulas que liquiden definitivamente el poder económico de los intereses privilegiados que conspiran contra el pueblo, procediendo a la nacionalización de las grandes empresas industriales y comerciales que no se han adaptado ni se podrán adaptar jamás a la realidad revolucionaria de nuestra Patria, y a la vez brindar efectivas garantías y a facilitar por distintos medios el normal desenvolvimiento de todas aquellas empresas pequeñas y medias cuyos intereses pueden y deben coincidir con los grandes intereses de la Nación. POR CUANTO: La nacionalización debe verificarse mediante la expropiación forzosa de dichas empresas industriales y comerciales, según lo autoriza el Articulo 24 de la Ley Fundamental de la República. En el 68`liquidó literalmente las empresas pequeñas y medias con la Ofensiva Revolucionaria. Ese año 1968 Fidel Castro apoyó la invasión a Checoslovaquia por los tanques de la Unión Soviética, sonando alto el repudio de la izquierda con Cristopher Hitchens, Bertrand Russell, Jean- Paul Sartre, Roque Dalton, Teodoro Petkoff, Régis Debray, Tariq Alí, Noé Jitrik, Ernst Fisher, Kiva Maidanik, Rosanna Rossanda, Jaroslav Seifert, Roger Garaudy y Ernst Mandel, etc.  De modo que la economía cubana fue destrozada por el Che, primero el aventurero arrasó por el Ministerio de Industrias arrastrando una defenestradora contienda de los comunistas sobre los trotskistas, el error más tremebundo cuando lo nombraron Presidente del Banco Nacional de Cuba, resulta que en reunión con el alto mando de Cuba, Fidel Castro solicitó un economista consecuente – a raíz del exilio de Felipe Pazos en España – el Che malentendió la petición pensando que el caudillo necesitaba a un comunista consecuente, levantó la mano y fue – en el acto – nombrado Presidente del Banco. Tremendo disparate sustituir a un profesional con una estela curricular económica impresionante y una producción floreciente en monografías, por un diletante.   ¿Que cómo un gánster se hizo del poder? pues, por la magia del Marketing (mediático). En Febrero del 57, Herbert L. Matthews lanzó un artículo en New York Times sobre Fidel Castro, cuasi emparejado – abril 57' - dos periodistas de Columbia Broadcasting System - Robert (Bob) Taber y su camarógrafo Wendell Hoffman realizan en la Sierra Maestra un documental que ensombrece el territorio de los Estados Unidos por los cuatro puntos cardinales, en mayo de ese año Andrew Saint George periodista norteamericano publica en las revistas Look y Coronet sendos reportajes sobre Castro desde el corazón de la Sierra. Jorge Ricardo Massetti corresponsal de Radio El Mundo en Buenos Aires publica sus entrevistas a Castro, William Mc Iver – norteamericano – publicó su entrevista serrana, José Guerra Alemán y Agustín Alles suben a las montañas en el 58', sorteando escaramuzas el corresponsal de la revista francesa París Match el español Enrique Meneses publica los coloquios con los guerrilleros, Manuel Rojo del Río – argentino costarricense – sacó de Cuba por la vía diplomática rollos de películas para Costa Rica y, cerrando la conga carnavalesca del incipiente mito del Robin Hood caribeño, Herrol Flyn presentó el documental Cuban Story de Víctor Palen exhibido en la Unión Soviética en el 59'. Así y fusilando, ¿quién no gana? Hasta aquí el proscenio de la estafa, pero si abrimos el telón tendremos la referencia a completo escenario de la deliberada farsa que levantó al caudillo, de modo que le propongo lea el libro El cuarto piso de Earl E. T. Smith embajador norteamericano en La Habana 1957 al 59`, posteriormente en Suiza en el gobierno de Kennedy y, abrir la website Cuba: el archivo de Connie de la alemana Anna Veltfort. En suma,  sugiero la lectura del escalofriante trabajo que dejó el economista y econometrista por training Dr. Armando M. Lago, desde su invalidez Libro negro del comunismo en Cuba (abuso de la psiquiatría) y Cuba: el costo humano de las revoluciones sociales.  Tomado de mi librito Piel, pinceladas de un cubano.      

Imagen de Reinerio R. Pereira

Para que funcione aquello de: para que nunca más. Mi aporte sobre lo que he alcanzado dos lustros Allende los mares. De modo que un poquito de historia se impone. Bien, desde que Fidel, Raúl, Almeida, Tapanes, etc estaban presos en Isla de Pinos siempre dejaron bien claro que solo aceptaban el poder total, osea que no aceptaban ir a elecciones ni compartir el poder. Los lectores de periódicosconocían de la vida política de Fidel y por consiguiente su trayectoria universitaria, Rafael DíazBalart en entrevista con el historiador Antonio de la Covadecía que en una ocasiónpidió a Fidel y su pandilla que le defendieran contra pandilleros en la facultad de arquitectura, cuenta Rafael que Fidel y sus gangster se portaron tranquilos en la reunión de la facultad, de modo que tenemos un precedente ara lo que diré adelante. En el 59 la prensa - lo cuento en mi librito Piel , pinceladas de un cubano- lo subió en el altar internacional, en la gira que hizo en el 59 en los Estados Unidos Fidel dijo a más de uno: seré el jefe del comunismo internacional. En el 59 se desbordo el malecón con los que leíanperiódicos, clase media y Televisión. Cuando Fidel traiciona, osea cuando cumple lo que dijo en el presidio modelo pero que a la gente se le olvido, entonces los intelectuales y, con dolor señaló a Virgilio que en la revista ciclón exalto vehementemente a los barbudos, si el mismo de la carne de Rene, de modo que Fidel expropia en el 60 la economía de la ínsula y, en el 61 los lectores de periódicos, redactores , conocedores de la vida política y gangsteril de Fidel le ovacionaban en la biblioteca nacional JoseMartín y se preguntaban por el estalinismo, surreal asunto. En mi comentario anterior puse los link. En suma, Fidel implanto el socialismo en Cuba porque el eslogan de moda en el 58 era: que se vaya el negro aunque venga el caos, por eso Miguel Angel Quevedo publico en Bohemia la mentira inventada por el dipsomanoenriquito de la osa de los 20 000 muertos de Batista. Quevedose suicido. La mala memoria de los lectoras de periódicos y clase media fue la que hundió la libertad, se olvidaron de la moción de Rafael DíazBalart en el Capitolio en el 55. Claro que Batista desde Dominicana a la sombra de chapita le dio la espalda en el 59 a Rafael DiazBalart cuando este último le dijo que crearía la Rosa Blanca y Batista le dijo que no eran tiempos para oponerse a Fidel,Las turbas castristas en el norte arremetieron con cabillas contra los adeptos de Rafael. En la universidad quemaron la constitución, los estudiantes de la universidad protestaron el el 60 contra Mikoyan y acabaron en el bloque 21 del presidio modelo. El pueblo acepto - con excepción de dos o tres petardos- los C.D.R. Por consiguiente la envidia se trago la democracia. La revolución francesa revivió la guillotina ahora Como muro infranqueable en la Cabaña. Por lo tanto, Fidel es el resultado de la mala memoria, el endémicocaudillista y el marketing. Gracias a la internet, mi viaje a Miami, hoy conozco la realidad desde el testimonio, la evidencia y la observación desapasionada e, incómodamente imparcial en Suiza. Cubaimagenwww.docucuba.us

Imagen de Anónimo

Lo pasado x es historia,?Como salimos de esta pesadilla,debemos hacer algo,Abajo las ratas castro

Imagen de Anónimo

Ano. 19:10, pero la tuya es más triste, que tienes que ponerte a leer y comentar un artículo y unos comentarios tan tristes. Si lo haces por voluntad propia, ¡qué triste es tu vida! Y si lo haces por trabajo no quiero imaginar qué triste recompensa te darán tus jefes...

Imagen de Anónimo

La misma historia una y otra vez. Los mismos comentarios una y otra vez. Qué vidas más tristes

Imagen de Anónimo

Respuesta al titular: porque casi todos los cubanos empujaron al país siguiendo la conga... La ORI, las ORI es la candela...

Imagen de Reinerio R. Pereira

 Primero:  http://www.latinamericanstudies.org/cuba/expropiacion.htmDespués:  https://www.youtube.com/watch?v=tvZHLW-UCTA 

Imagen de Anónimo

Porque salieron corriendo  como ratas para Miami, dejaron el almuerzo hecho, hasta que los americanos fueran a liberar a Cuba. Todavia estan esperando hace 60 años. 

Imagen de Anónimo

Delirio de grandeza y ceguera política de un pueblo que se dejó seducir y explotar como una ramera por un proxeneta que llegó a enviar a sus hijos a morir en Africa. Un pueblo que fue capaz de sacudirse el yugo español y no es capaz de quitarse de encima a los bandoleros que lo sojuzgan desde hace 60 años.

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