Lunes, 20 de Noviembre de 2017
15:59 CET.
Opinión

Apuntes sobre una no discusión

La publicación hace unos días de una viñeta de Alen Lauzán en DIARIO DE CUBA ha suscitado, más que discusión, una toma febril de posiciones sobre el tema del racismo entre cubanos. Estos apuntes, con todo lo que tienen de circunstanciales, persiguen pensar el intercambio y sus posibilidades —más que la viñeta misma o la obra gráfica de su autor o las varias militancias que esas posiciones enfrentadas ponen de relieve.

Lo peor que puede hacerse en esa no discusión que ha generado la viñeta de Lauzán y su denuncia como racista es intentar "ganarla" sobre la base de la pertinencia o no de un calificativo (¿es racista, no es racista?), porque impide pensar el problema de fondo. Se trata de un asunto que no es ni simple ni banal, así que banalizarlo aún más desde posiciones enfrentadas y mutuamente excluyentes —racista y bien, por un lado; de racista nada, del otro— no conduce a ninguna parte. Al menos, no conduce a ninguna donde se quiera permanecer.

Lo deseable, entiendo, sería pensar el problema, en vez de usar —en ámbitos cerrados y donde al parecer la unanimidad es tanta que solo se reafirman premisas de pertenencia— adjetivos que descalifiquen la opinión del otro. Lo anterior, esa dinámica de descalificación, es resultado de ceñirse al uso o no de un adjetivo e ignorar todo lo demás que forma parte del problema, amputándole su complejidad y su textura histórica misma.

Que la sociedad cubana —como la casi totalidad de las sociedades latinoamericanas, o la norteamericana, o la española— sea racista es un hecho. Que el racismo cubano tenga características propias no lo hace menos racismo, pero pretender ignorar esas características tampoco.

Vayamos por partes, y saludable empezar por el principio: la viñeta de marras que generó la discusión. Lauzán hace humor político (lo cual, por supuesto, no es ni atenuante ni agravante con respecto a si racista o no racista: es un hecho). Hace humor político sobre la sociedad cubana —sobre el mundo cubano, porque no se ciñe exclusivamente a una u otra orilla—. Y en ese mundo cubano lo que podemos llamar la coyuntura racista es, qué duda cabe, un hecho ostensible, que abarca desde prácticas discriminatorias concretas y actuales hasta un amplio imaginario tópico, "costumbrista", y el poso sedimentado de una historia que comprende varios siglos de esclavitud y de condición colonial. Ahora bien, que el mundo que describe sea racista o tenga componentes racistas, ¿hace necesariamente racista el humor de Lauzán, o hace racista esta caricatura en concreto? ¿Qué es lo que haría, realmente, racista la caricatura de Lauzán?

La denuncia de Sandra AbdAllah en su blog —y salvo que esté pasando ahora alguna opinión por alto, también los ecos de esa misma denuncia— apunta sobre todo a un problema de representación, que su autora reduce a una cuestión de cuota simbólica, de adscripción de roles. Lauzán representa (pone en escena) a negros. A dos, incluso, recalca en mayúsculas AbdAllah. Y esos dos cubanos negros tienen en su viñeta el rol de objeto de deseo de las turistas chilenas. Hasta ahí, bien, pero ¿supone eso que la caricatura de Lauzán sea racista? La sociedad cubana es multirracial, que en nuestro caso quiere decir básicamente un sinnúmero de gradaciones étnicas entre dos extremos arquetípicos: el negro total y el blanco ídem (casi inexistentes esos extremos, las gradaciones entre uno y otro conforman en cambio la mayoría de la población cubana). Si no se ignora voluntariosamente lo anterior, la pregunta, entonces, se impone: ¿la representación del negro cubano en cualquier otro papel que no sea heroico o emancipatorio supone necesariamente racismo? ¿Habría que blanquear a los actores de la sociedad cubana para no ser culpable de racismo? Me parece evidente que la respuesta a ambas preguntas es No. Que no haya que blanquearla resulta obvio (de hecho, lo racista sería pretender hacerlo). Pero ¿y qué pasa con la representación del negro? 

Aquí las cosas son menos obvias. Por supuesto, la representación del negro, si bien no supone necesariamente racismo, sí puede implicarlo en una u otra medida. Y conviene subrayar: puede, pero no tiene que implicarlo por el mero hecho de la representación. Y ahí es donde falla del todo la argumentación de AbdAllah: si la caricatura de Lauzán fuera racista, no lo será en ningún caso porque represente a un negro, o a dos, o porque represente a los negros como objeto de deseo del turismo sexual (en Cuba hay millones de negros y mulatos, y el turismo sexual con destino cubano tiene a los negros, hombres y mujeres, hiperconnotados como objeto de deseo: que eso sea bueno o no es otra historia, pero para bien o para mal también es un hecho).

Entonces, si la caricatura (esa, o cualquier otra) fuera racista lo sería por la manera de representar al negro, por la forma —el cómo, y no el hecho de que aparezca un negro o dos o 30— en que tiene lugar esa representación. Y aquí entramos en terreno sensible y por lo visto, resbaladizo, un tobogán hacia el abismo. Ha habido quien, en la discusión que se generó, toca el punto de la forma para confirmar el carácter racista de la viñeta. Pocos, pero los hay. Es el caso de Julie Skurski, quien, en correo enviado a Lauzán y que ha hecho público en facebook, le reprocha explícitamente la forma que asume la representación: "representándolos como casi monos de comportamiento degradado", escribe. Ahora bien, cabría preguntarse por qué Skurski ve "casi monos de comportamiento degradado" —sintagma este sí de un racismo brutal—. ¿Es que se balancean acaso de alguna rama los negros de Lauzán? ¿Intentan alguna práctica "degradada", si quiere decir algo eso, con plátanos? Lo cierto es que no. Lo "degradado", si acaso, sería el contexto de precariedad y turismo sexual del que forman parte, pero aquí volvemos a lo mismo: ese contexto es factual, existe en Cuba, es precisamente eso —y su despolitización interesada— lo que está criticando Lauzán, y dentro del imaginario del turista sexual que viaja a Cuba el negro o la mulata son, como es sabido, objeto de deseo (en la misma pobre acepción en que pueden serlo "orientales" o "chinas" o "thai" en cualquier taxonomía porno).

Quizá el problema —y sí, es un problema, que merece ser pensado como tal— tenga un foco importante en la representación de minorías (étnicas, sexuales, del tipo que fueren) en contextos donde esas minorías han padecido históricamente o padecen algún tipo de desventaja. ¿Cuál sería la solución idónea? Pongamos el caso de la esclavitud, un fenómeno terrible pero no por terrible menos fenómeno histórico: no por terrible menos hecho cierto. ¿Habría que NO representar gráficamente a los negros en roles por ejemplo de esclavo en un contexto donde, en efecto, los esclavos fueron los negros? Me parece evidente que no es esa la solución, pero imaginemos hipotéticamente que lo fuera, o que fuera conveniente como programa, o que desde las mejores intenciones del mundo se pensara como una solución al problema: ¿qué se hace entonces, o mejor, cómo se hace? ¿Se "blanquea" a los esclavos? ¿Se omite sencillamente la existencia de varios siglos de esclavitud, de la trata, del progresivo proceso de arraigo cultural que tuvo lugar en todos los sitios donde hubo esclavos negros? ¿Se reescribe ese, y de paso todos los demás pasajes de la historia que no nos gusten o no se adapten al presente que queremos? La Historia —la cubana, la humana— tiene momentos lamentables, demasiados, momentos que hubiera sido mejor que no hubieran tenido lugar, pero modificarlos a posteriori, maquillarlos en una suerte de discriminación positiva o lo que viene a ser mucho peor, de plano omitirlos o escamotearlos, no representarlos por lo que tengan de lamentable o terrible o siniestro, no ayudará a que no se repitan. Ni ayudará a eliminar las secuelas que hayan dejado esos momentos históricos lamentables.

La discusión sobre la viñeta de Lauzán se queda en pobre intercambio de descalificaciones si no se piensa la coyuntura racista —esa sí, cómo no, del todo racista— que pone en escena, que representa críticamente. Pensarla y contribuir a que esa coyuntura cambie pasa, entiendo, por asumir participativamente roles críticos, que tienen entre otros un buen canal en el intercambio desprejuiciado de ideas y en el respeto a la diferencia. Pero hay poco de intercambio desprejuiciado en la mera descalificación, o en el ocultamiento o el maquillaje de realidades históricas, aun si fueran las mejores las intenciones que los guíen.

Un libro como el último de Francisco Morán, Martí, la justicia infinita, que analiza y desmonta el positivismo muchas veces de índole racista que recorre buena parte del pensamiento de Martí, o una novela como La sombra del caminante, de Ena Lucía Portela, que pone en escena, entre otras cosas, la violencia contra el diferente —blanquita de mierda, dicen las que patean en el suelo a Gabriela; negra de mierda, dicen los que torturan a Aimée— hacen infinitamente más por pensar el problema, representándolo, tratando el conflicto, que la corrección política mal entendida o la voluntad de esconder bajo la mesa fenómenos que, aun cuando no nos gusten, ocurrieron, ocurren, son hechos que están ahí. Mucho mejor pensarlos entre todos que reproducir las lógicas de exclusión, de derecho exclusivo de habla o de silencio impuesto que los hicieron posibles.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 22 ]

Imagen de Anónimo

Las 3 P de OLPL: http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2017/03/pinga-politica-y-piel.html

Imagen de Anónimo

Ano 09:36 CET:"Camemierda" no, comemierda, que es lo que eres tú. 

Imagen de Anónimo

diferentes que tú, no somos camemierda. Ciertamente es verdad lo que dices sobre el teatro bufo en Cuba , pero desde el teatro bufo a el día de hoy las sociedades han evolucionado y lo que constituía gracia sana hoy se ha convertido en algo agresivo y discriminante para las minorías negras que en el caso de Cuba y El Brasil son una parte considerable de la nación. Ayer finalizaron oficialmente los carnavales en todo Brasil y algo similar al Teatro Bufo se ha debatido bastante en los medios noticiosos y en la midia en general, las “marchinhas” de antaño canciones carnavalescas que evocaban de forma graciosa a una negra, una mulata, a un negro bembón, o a una mujer perjura, hoy en día esas “marchinhas” (marchiñas) no son permitidas, no te puedo decir que es por ley, paro si por corrección social, por considerarse degradantes y  discriminantes, sea racial o por género, muchos compositores de esas marchiñas de antaño que aún viven y otros contemporáneos de aquella épocas explicaban que era una forma graciosa de cantarle al carnaval, pero en ningún momento ofendieron a la sociedad en su conjunto porque ya éticamente eso no es permitido como tu lo está haciendo en este foro de debate, COMENTARIO de Esopo. 

Imagen de Anónimo

 Por favor, no coman más mierda con el tema, la caricatura estuvo centrada en su mensaje, tendríamos que censurar a Abela por hacer una caricatura de un negro africano con un hueso en la cabeza (museo del humor) ó al Teatro Bufo Cubano donde "el negrito" lo representaba un actor blanco.....basta de tanta mierda.......el cubano va para atrás como el cangrejo.......estamos llenos de mierda.................muy triste.............

Imagen de Anónimo

Tanta comeduría de mierda, como si ninguno hubiera nacido en Cuba, igualito a los Americanos, que cualquier cosa ofende o a los Nativo- Americanos, o a Los Afro- Americanos, coño !!! en Cuba nunca hubo negros de bemba colorá; ninguno oyó decirse los unos a los otros "  ..... oye negra ... " , " ... oye negro .... " ? Sin que nadie se ofendiera; nadie oyó decir " ... oye mi negro ... " sin ninguna intención de ofender; por el contrario. Yo tuve socios, hermanos, negros en secundaria y nunca los traté ni miré diferente. A qué viene todo esto de que una imagen de la gente de Cuba es una ofensa?

Imagen de Anónimo

Yo lo que no entiendo es,porque los negros tienen que aceptar todo los pujos,dichos,pesadeses etc,etc,etc,que los blancos cubaos hacen encontra de ellos?

Imagen de Anónimo

Aquí tenemos a algunos que se rasgan las vestiduras olvidando que en las caricaturas típicamente se exageran los rasgos y en esta, en su representación, las “chilenas” tampoco salen muy bien paradas que digamos. Lo que yo percibo es que ninguno de los 4 personajes se puede dar el lujo de ser muy selectivo a la hora del “intercambio mercantil”. Nada de que espantarse como hacen aquí unos cuantos con pretensiones de pura “corrección política”… a estas alturas! De lo que sí debían espantarse y no lo hacen, es que los cubanos, blanc@s y negr@s, tengan que dedicarse (y esto sí es racismo y degradación) a estos menesteres para asegurarse el plato de comida en la mesa o permitirse un par de zapatos porque el salario de un trabajo normal no se los permite; una vez más, gracias al difunto y sus casi 60 años de roboilusión y “justicia social”.

Imagen de Anónimo

Yo no sé si todos los pingueros cubanos son negros ,pero sé que en la oposición/disidencia interna los negros están bien representados, en calidad y cantidad, son representantes de la misica y otras ramas del arte y la cultura cubana, del deporte. Hasta en la ciencia y la técnica, cito como ejemplo, que a la llegada de los médicos cubano al Brasil, una periodista escribió un articulo donde decía que los médicos cubanos más que médicos parecían trabajadores domésticos, ciertamente que en el contingente médico cubano del plan más médicos una gran mayoría son negros y negras, pero la tal periodista sabía que si escribía lo que tenía en su subconciente la emandarian por racismo y/o  por  daños morales según la justicia brasileña. La viñeta de Lauzán generaliza a los pingueros como una "virtud" de la negritud cubana, a mi modo de ver, por eso a pesar de los "SIS PERO NOS" enarbolados en el presente artículo y las posibles buenas intenciones de Lauzán, sigo pensando y diciendo que la citada "viñeta" es altamente racista,COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

El enlace con el cambio aqui:https://alen-lauzan.blogspot.com/2017/02/turismo-consecuente.html

Imagen de Anónimo

Ahora Lauzan la tiró buena, cambió las caras de los negritos por las caras de Milli Vanilli (Rob Pilatus y Fab Morvan). Dos mulatos de ojos claros y jeta facil vaya...