Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
09:37 CET.
Opinión

Un médico cubano en Nicaragua, 30 años después

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No suelo escribir sobre mí mismo. Es una experiencia ingrata y peligrosa. Pero en este caso creo que solo lo que se ha vivido, parafraseando a Gabriel García Márquez, merece la pena contarlo. Y sucede que he regresado a Nicaragua casi 30 años después haber cumplido "misión internacionalista" como médico en esa hermosa tierra de lagos y volcanes. Era un viaje que había pospuesto una y otra vez por la única razón que puede posponerse un reencuentro con el pasado: el miedo. Miedo a quedar encapsulado en los malos recuerdos, en las costumbres egoístas, en el lamento de lo que pudo haber sido y lo que en realidad fue.   

Pero la Nicaragua que, como yo, muchos maestros, médicos, veterinarios, deportistas, ingenieros e incluso militares cubanos conocimos, ya no existe. Managua sigue siendo una ciudad desordenada, sucia, con un tráfico desconcertante. Pero la mayoría de las calles ahora en vez de adoquines tienen asfalto, gigantes árboles de luces coronan los separadores, y circulan carros japoneses y alemanes de último modelo.

No hay soldados con el fusil al hombro por las calles, ni jeeps militares. Menos carteles invocando la guerra. En su lugar, tiendas y "moles" al estilo norteamericano como el Walmart que acaban de inaugurar en Managua. El único cartel es el pasquín electoral de Daniel Ortega y su esposa, la poeta Rosario Murillo, ahora presidente y vicepresidente, en ese orden. También Masaya y Granada conservan sus famosos atractivos para el turismo, y hay decenas, cientos de norteamericanos comprando la muy bella artesanía nica en un país donde ahora se puede pagar con dólares y con córdobas en cualquier esquina. Después de más de 25 años de paz, el nicaragüense sigue siendo atento, humilde, bravo, orgulloso de su tierra y de su historia.

Pero quizás muy poco hayan hecho esos años para cambiar la miseria que persiste en gran parte de la ciudad y del campo nica. Ese "flashback" me devolvió a los difíciles 80, cuando el país se desangraba en una guerra civil absurda, y miles de profesionales y técnicos cubanos fuimos a dar lo mejor de nosotros para ese pueblo. Y ahora, precisamente estando en Nicaragua, supe la noticia del fin de la ley de parole para los médicos cubanos "desertores".

En aquellos tiempos la llamada "deserción" era cosa rara. Para empezar, quienes aceptaban ser "cooperantes internacionalistas" civiles en su mayoría eran voluntarios. Muchos dejamos niños muy pequeños, esposas, casas a medio construir, especialidades sin terminar. Tal vez a los médicos los motivaba un automóvil al regreso. Ahorrar un poco de dinero. Pero el "salario" —lo llamaban dinero de bolsillo— en Nicaragua apenas pasaba de cinco dólares al mes. No pocas veces eran los nicas, quienes agradecidos invitaban a los cubanos a una comida, compraban algún electrodoméstico o ropa. La familia en la Isla solo recibía el salario en pesos cubanos.

Había entonces una "mística" donde se mezclaba cierto patriotismo mal ubicado con un discurso de generosidad y entrega al prójimo al mejor estilo cristiano. Solo que quienes éramos jóvenes entonces desconocíamos a Jesús y las órdenes religiosas. Fidel y la Revolución encarnaban el mesías salvador y nosotros éramos los nuevos evangelizadores, los misioneros del comunismo liberador. Paradojas de la vida, fueron justamente Nicaragua, Angola, Etiopía, Mozambique, Argelia los territorios donde nosotros pudimos ver desde la distancia la Isla, y comprender que existía otro mundo, ni mejor ni peor, sino diferente al que habíamos vivido. Cuba no era la Revelación. La verdad absoluta. El fin de los tiempos.    

La vida de las misiones internacionalistas civiles, para no hablar de las militares que merecen capítulo aparte, era difícil y peligrosa. Los médicos cubanos estábamos en medio de un conflicto armado, y nos entrenaban militarmente. Cada cual tenía su mochila, su fusil, sus dos granadas. En varias ocasiones estuvimos a punto de entrar en combate. No podría asegurar que no hubo más bajas civiles además de aquellos maestros asesinados. Pero casi nadie "se rajaba". Tal era el poder de la convicción. O de la equivocación.

Hoy los nuevos "misioneros" cubanos aprovechan la sotana para escapar del manicomio en que se ha convertido la Isla. O quizás siempre fue una locura. Antes parecía una manía coherente, pegajosa, creíble. Ahora los colaboradores —así le dicen— van por la única razón válida en un país donde casi todo hay que comprarlo con moneda "dura". Otros salen para no regresar jamás: prefieren buscarla más al Norte, en la fuente original. Es probable que la "ley del parole" sea una atrocidad jurídica, un arma política. Pero es una inmoralidad inadmisible confiscarles a profesionales más de la mitad del salario ganado fuera del país.  

¿Por qué nosotros nos "dejamos"? ¿Cuál es la diferencia entre un médico que ahora trabaja en Venezuela y quien escribe, 30 años después? Nosotros nos "dejamos" porque llenos del mismo aliento que imbuía a los antiguos misioneros, creíamos construir un mundo mejor para nuestros hijos; esparcir la Buena Nueva del comunismo por todo el mundo era un deber. "Desertar", un suicidio del espíritu. Enterrar la felicidad propia y ajena. Traicionar a los padres, a la Revolución, a Fidel.

Han pasado 30 años, y Nicaragua una vez más, me ha dado respuestas necesarias. Hay que vivir en la esperanza. Es un derecho y un deber humano buscar la felicidad. Porque aun en la más terrible de las miserias, el hombre siempre necesitará sentirse libre, no atado a otros hombres, ideologías o religiones asfixiantes. Eso fue lo que la tierra de los lagos y los volcanes nos enseñó a muchos de nosotros. Es la lección que permanece tras decenas de años. Es algo que agradeceré hasta el fin de mis días.

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Comentarios [ 34 ]

Imagen de Anónimo

Los bullies, llámese UJC y sus allegados, acuden a defender lo indefendible. Quien calla, otorga. No es necesario decir nada más. Ya sabemos por dónde viene la cosa.

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El 23:07 es o se cree policía: "quiero saber qué hay detrás"... Jajajajjajaja chivaaaa

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Sinvergüencería. Nadie nos ha dicho quién era éste en el pasado ni por qué recuerda con tanto romanticismo una época tan amarga para la gran mayoría de cubanos. No me convence su relato y quiero saber qué hay detrás.

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Den sus nombres, cobardes anónimos. Esta es la experiencia y el testimonio de alguien que da su nombre. Leyeron 14:23 y otros? Qué fácil llamar "ciberclaria" sin saber, verdad? A propósito lo de "ciberclaria" ya va sonando a chealdad... jajajjajaja.... No jodan! So-cobardones!

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a todos los que opinan aqui, el hombre es un ser social y como ser social todo su conocimiento y experiencia lo desarrolla en sociedad y ese fue el gran logro de los dictadores ENAJENARNOS del mundo, siempre nuestros padres, maestros y todo ser a nuestro alrededor solo decian GRACIAS A LA REVOLUCION Y FIDEL y asi nacimos, crecimos y nos desarrollamos la vida entera, todo en cuba era BUENO todo el exterior era MALO, radio, television y todo medio de comunicacion nos lo repetia cada segundo, y no olviden todo como hasta el dia de hoy era manipulado antes de ofrecerce al pueblo,  para un extranjero quizas sea dificil entenderlo para un cubano claro que no, eso que le paso a el, nos a pasado a miles que aunque no creiamos mucho en todo lo que decia, nuncaaa imaginamos fuera tanta la diferencia entre lo real y el engaño, gracias

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Un muy bonito artículo. Una forma de escribir muy profesional y elegante. Buenas dotes de escritor, lo q no entiendo es por qué arremeten contra el autor y lo tildan de comunista etc,etc, si el artículo no está defendiendo al comunismo ni a los Castros. ¿Será que la gente lee de la misma forma en q hablan los pericos? Estos animalitos aparentemente hablan pero lo q repiten no llega a su cerebro. O creo su cerebro no tiene función vertical jiji. Que trabalenguas

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Sólo un mal cubano, por no decir un miembro de la contrainteligencia, trata, con un escrito que lee todo el mundo, de cambiar la cara represiva de un régimen nazi comunista. Hay que ser muy ingenuo, de tan ingenuo, tonto, o muy hijo de puta, para a esta fecha bajarse con esta cursilería. Naturalmente, el latinoamericano o europeo, o norteamericano zurdo que la lea va a seguir dándole vivas al castrismo. Y nosotros, las víctimas, somos los malos, como ataca el ano 11:31, ciberclária estercolera, rata de excusado, que viene sutilmente a defender una tiranía que ha destruido a Cuba en todos los sentidos. Lo que hay que leer. Para mí este es un "artículo" de un Judas. Y si fuera buen cubano, mandaría a retirar este escrito hiriente, indigno y desleal, y lo destruiría. Hay mucho daño, causado por los Castro y el comunismo en Cuba, para publicar esto. Entonces, confío en que lo retire. Si no lo hace, lo dejo bajo el acápite que ya alguien mencionó aquí: su autor es una avispa intelectual. Si lo deja, si tanta nostalgia siente, pues que se regrese a Cuba, donde están los que piensan como él.

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o sea, tuviste que ir a nicaragua para darte cuenta que en cuba lo que se vive es una casa de locos, con el loquero mayor suelto y a todo dar. debes ser un medico muy mediocre para solo asi notar el mundo en que vivias. todavia hoy sigues nostalgico de la basura en que te condenaron a vivir.

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Muy buen testimonio, personal y sincero. Que pena algunos comentaristas, anonimos como siempre. El sr. Almagro con nombre y apellidos en elegante y claro escrito; ustedes desde el cobarde anonimato gritando mayúsculas y odio; quién gana? Está clarito.

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Victmas. Secuestrados. Manipulados. Confundidos.  Eso es lo que fuimos muchos cubanos en las manos del castrismo.  Demasiado ingenuos.  Como los aborigenes nobles que los españoles machacaron hasta su casi total exterminio, creo que esta dado por la insularidad. Pero se dan cuenta de algo: ya esta pasando, el castrismo va quedando atras y que es lo que tenemos: una isla en manos de una familia, una dinastia que hizo y hace lo que sea por no perder el control y mantener su poder.  Un engendro represivo que no sabe a donde va.