Martes, 12 de Diciembre de 2017
13:30 CET.
Urbanismo

Maravillas perdidas de nuestra Ciudad Maravilla

Ahora que La Habana ha sido declarada Ciudad Maravilla, y aun cuando esta calificación responda más al gusto y a los manejos del turismo que a juicios sólidos, sería oportuno que las autoridades de la ciudad decidieran rescatar del olvido algunas de las muchas instalaciones que impulsaron su fama a nivel mundial, y que además lo hicieron combinando atinadamente el atractivo turístico con la exposición de los más representativos valores de nuestra cultura popular.

La lista es larga. Como largo sería enumerar las que ya se perdieron para siempre, sin esperanza de salvación. En tanto son pocas las que han sido "rescatadas" en los últimos años por la industria turística, o por la Oficina del Historiador de La Habana, que no es lo mismo pero es igual. Sin embargo, tampoco hubo salvación para esas pocas rescatadas. Bastaría ilustrar con un caso, el del bar Sloppy Joe, que se repite sin una sola excepción en todos los demás.

Reconocido y frecuentado con entusiasmo, desde los años 20 hasta los 60, tanto por el turismo internacional como por la población habanera, el Sloppy Joe reabrió sus puertas hace poco, conservando algunas de las características que le dieron fama, como su barra de caoba negra, que llegó a ser considerada la más larga de América, u otros detalles de la decoración interior. Sin embargo, lo esencial y lo más fácil de rescatar por parte de las autoridades, parece haber quedado fuera de sus planes: la presencia en el bar del habanero corriente.

De auténtico emporio de la energía y la cultura popular habanera, el Sloppy Joe pasó a ser un frío y aburrido coto, exclusivo para turistas extranjeros y para algún que otro conciudadano que pueda pagar sus precios de categoría cinco estrellas.

Con todo, casi tendríamos que mostrarnos agradecidos por el hecho de que esta instalación alinee hoy entre las pocas afortunadas que fueron salvadas del exterminio, ya que, como dice el dicho, mientras haya vida, hay esperanzas.

Peor es la situación de otras, muchas, aunque quizá también bastaría ilustrar con un solo ejemplo, el del Cabaret Montmartre, cuyos lastimosos escombros, en la calle P, esquina a Humboldt, en el Vedado, se gastan la curiosa peculiaridad de recordarnos, de un tirón, tres de los momentos históricos más significativos y definitorios para la vida de los habaneros a lo largo de más de medio siglo.

Desde París hasta La Habana pordiosera de hoy, pasando por la meca del estalinismo en tiempos de los vulgares mega-establecimientos. La simple mención del Montmartre nos fulmina la mente, recreándonos, en primer lugar, una idea de lo que pudo ser el esplendor de las noches habaneras de cabaret, antes de 1959, codo a codo con las mayores luminarias del espectáculo, tanto nacionales como internacionales: Benny Moré, Rita Montaner, Celia Cruz o Edith Piaf, Maurice Chevalier o Ernesto Lecuona o Nat King Cole o Agustín Lara; Olga Guillot o María Félix… Y de seguida, nos remite al restaurante Moscú, el cual, con todo y sus mesas en estricta hilera, su bullicio y su ambiente de comedor obrero, ha pasado a ser parte irremediable de nuestra nostalgia.

Muchos recuerdan todavía al Moscú como el restaurante más grande de la Isla, otorgando al dato una importancia que tal vez no merezca. Hay quienes aseguran que es el único sitio en que han comido caviar. Mientras, otros lo guardan agradecidos en su memoria como una plaza idónea para el intercambio de inquietudes intelectuales o de cualquier otro tipo. Lo cierto es que aquella madrugada de los 80, cuando el Moscú encontró su fin envuelto en llamas, moría por segunda vez allí el símbolo de una época, al tiempo que el lugar pasaba a simbolizar otra época nueva, que aún perdura: la etapa de la devastación, las ruinas, la fealdad y la miseria extrema.

Quien no tenga presente la inutilidad administrativa y la enfermiza desidia de las autoridades, no hallará explicación al abandono que ha sufrido, durante más de 30 años, el antiguo Montmartre/Moscú. Su única utilidad, al margen de la ley, ha sido la de albergue de perdularios: alcohólicos, vagabundos, inmigrantes de provincia sin hogar, desahuciados sociales… La entrada principal fue tapiada por quienes al parecer ignoraron que los pobres huéspedes accedían (y aún acceden) al local por su parte trasera, en la calle Humboldt, desde donde se aprecia la atmósfera de morada fantasma, no apta para inocentes, que ocupa casi una cuadra de largo.

Parte el alma el espectáculo que ofrece el antiguo Cabaret Montmartre, o el antiguo restaurante Moscú, descascarado, sucio, con los rezagos ruinosos de aquella entrada en la cual, para que no le falte sustancia histórica, murió aparatosamente un renombrado sicario de la dictadura de Batista, el coronel Antonio Blanco Rico, acribillado por la metralla de dos pistoleros del Movimiento 26 de Julio. 

¿Logrará salvarse este museo del discurrir histórico de La Habana, aunque sea gracias a su privilegiada ubicación en una nueva Ciudad Maravilla del mundo? Por lo pronto, una cosa sí podría afirmarse, y es que no auguramos la menor posibilidad de salvación histórica para quienes lo condenaron al abandono y al olvido.

La Habana 'maravilla de qué...'

La capital recibirá el próximo 7 de junio la placa de Ciudad Maravilla, aunque la mayoría de sus habitantes viva lejos esa categoría.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

Por suerte para los habaneros, ese casino del Cabaret Montmartre al triunfo de la revolución fue una de las primeras cosas que el pueblo habanero eliminó, pero no solo el casino ya que ese lugar fue cuna de mafiosos reconocidos internacionalmente mas que los artistas que actuaron allí

Imagen de Anónimo

Como puede ser maravilla una ciudad que:1-tristemente mueren sus habitantes victimas de frecuentes  derrumbes de edificaciones de mas de 100 años2-no dispone decsistema de transporte por la mentalidad castrista de estrategia de control y aislamiento de la poblacion.3-carece  sistema de recojida de desechos solidos.4-la poblacion no dispone de agua potable y tiene que acarrear y envasar agua en cuanto traste puede nido de plagas de mosquitos.5-la poblacion local no tiene poder adquisitivo para hacer uso de servicios diseñados para turistas apartheid castrista disfrazado detras de la dualidad monetaria donde en un kiosko un helado cuesta 1.70 cuc equivalente a 67 pesos cubanos que es igual a la tercera parte del salario de un mes de un trabajador.Dejo aqui la lista que con certeza otros pueden continuar y seria bueno hacersela llegar a esa institucion que otorga un premio sin fundamentos a una ciudad que es simbolo de la expropiacion, ruina politica y social, donde sus habitantes tienen una vida pobre y triste y los cubanos  de las provincias no la pueden ni visitar.

Imagen de Anónimo

El caso del Cabaret Montmartre y la ejecución del esbirro Blanco Rico, nos lleva a recordar lo bonita que era la Habana y donde en ese entonces habían cojones!!!

Imagen de Penindelsur

¿Y de los ruinosos cines y teatros, hoy qué? En la esquina de las calles Industria y San José aún se mantiene milagrosamente en pie el esqueleto del antiguo teatro Campoamor, una ruina en pié. Es un monumento a la desidia, posiblemente conservado para pasmo de los turistas que anden circunvalando el Capitolio. Y, como este, muchos casos iguales... Malos herederos tuvieron nuestros republicanos padres de la Patria, sus barbudos beneficiarios no han sabido nunca velar por el patrimonio recibido.

Imagen de Penindelsur

¿Y de los ruinosos cines y teatros, hoy qué? En la esquina de las calles Industria y San José aún se mantiene milagrosamente en pie el esqueleto del antiguo teatro Campoamor, una ruina en pié. Es un monumento a la desidia, posiblemente conservado para pasmo de los turistas que anden circunvalando el Capitolio. Y, como este, muchos casos iguales... Malos herederos tuvieron nuestros republicanos padres de la Patria, sus barbudos beneficiarios no han sabido nunca velar por el patrimonio recibido.

Imagen de Anónimo

Tal y como ya señaló alguien entre los comentarios publicados, no veo mucha relación entre la cultura popular habanera yacente bajo las ruinas del antiguo Montmartre, y esa sala de juego de la foto... Es como hablar de la gracia de la cubana "perla del edén" e ilustrarla con un bayú de Pajarito.

Imagen de Anónimo

La Habana es una vieja desdentada, llena de arrugas, grasa y cirujias "estéticas" que no funcionaron. Una ciudad que no se renueva y que se mantiene "intacta" ( "intacta" ????? ) nunca podrá ser una maravilla. Pero sigánselo creyendo, que quizás ese nombramiento de "maravilla" les traerá al fín un sistema de transporte moderno y eficaz, un abastecimiento de agua adecuado y moderno, un servicio de recogida de desperdiciuos ecológico y adaptado al siglo XXI...y un largo etcétera que no vale la pena continuar porque, total, La Haban es una de las 7 ciudades maravillas del mundo !!!!!

Imagen de padre Ignacio

Creo haber escuchado una historia de que los muebles originales del Sloppy Joe de La Habana se los habian vendido al dueño de un restaurant madrileño.

Imagen de padre Ignacio

Ano -8 de Junio de 2016 - 11:12 am.No se me atraque tanto, la universidad de La Habana era suficiente, en aquellos tiempos para abarcar el numero de estudiantes, la tecnica caracoquista de separar las facultades fue con la deliverada intencion de aplicar el mullido principio de "divide y venceras". Cara de Coco y sus secuaces de la banda terrorista del MININT, sabian bien el espiritud follonero del estudiantado habanero. Al final, muchas universidades pero los graduados andan de porteros, taxistas,jineteras y y pingueros.Y si vamos a hablar de numeros tambien compara la cantidad de carceles que habian en 1959 con las de ahora.Cara de guante.

Imagen de javier monzon velazques

El otro pistolero se llamaba Miguel A.  Dominguez, y murio de cáncer hace bastantes años en Cuba. Habia ocupado un alto cargo en los Muelles, cuando el jefe allí era Humberto Castello, otro miembro del DR.