Martes, 12 de Diciembre de 2017
14:18 CET.
Opinión

Cuba: ¿República parlamentaria o presidencialista?

Si usted comenzara a leer la Constitución vigente a partir de su capítulo X no le cabrán dudas de que la República de Cuba es una democracia parlamentaria casi pura.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, parlamento unicameral, es el órgano supremo del poder del Estado, que representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo (art 69), y que es además el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República (art 70). Por su parte, entre sus atribuciones están la de revocar en todo o en parte los decretos-leyes que haya dictado la institución que juega el papel de poder ejecutivo, el Consejo de Estado; órgano que representa a la Asamblea entre uno y otro de sus periodos de sesiones. Atribución la cual, por cierto que curiosa e inexplicablemente, se explicita con las mismas palabras en dos incisos (ch y r) de un mismo artículo (75).

No obstante, el que en la práctica diaria se le dé jerarquía de Ley a los decretos-leyes del Consejo de Estado, cuando la Constitución es clara en establecer que la Asamblea Nacional es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República, o el que la Asamblea Nacional no haya hecho uso en sus 40 años de existencia de su derecho a revocar los decretos-leyes del Consejo de Estado, sí se opone a la Ley o a la Constitución. Todo ello pone en duda la seriedad de lo estatuido en cuanto a ordenamiento del Estado, y nos lleva necesariamente a coincidir con Walter Mondelo, cuando en Constitución, regla de reconocimiento y valores jurídicos en el derecho cubano, afirma que la actual Carta Magna cubana no es "usada regularmente como criterio para identificar el derecho válido y para fundamentar el deber de obediencia a sus normas", ni aun al más alto nivel estatal.

Una primera mirada muy superficial a la Constitución nos hace ver que existe, aunque sin ser el esencial ni mucho menos, un impedimento a que la Asamblea pudiera hacer uso de la atribución referida en los incisos ch y r del artículo 75: el temporal. Y es que la Asamblea solo se reúne dos veces al año, y en total nunca más allá de los ocho días. Con lo que resulta en la práctica imposible no ya que pueda decidir sobre la constitucionalidad de las leyes, decretos-leyes, decretos y demás disposiciones generales (art 75, inciso c), dictados por el Consejo de Estado o demás órganos del Estado y del Gobierno durante su larguísimo periodo de receso (más del 97 % del año), sino incluso conocer, evaluar y adoptar las decisiones pertinentes sobre los informes de rendición de cuenta que le presenten el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros, el Tribunal Supremo Popular, la Fiscalía General de la República y hasta las 15 Asambleas Provinciales del Poder Popular (art 75, inciso q), o discutir y aprobar el presupuesto del Estado (art 75, inciso e)...

La importancia de su escasez crónica es tal que ya no únicamente ante el Consejo de Estado la Asamblea se ve despojada de las atribuciones y funciones que la Constitución le estatuye. Incluso las Asambleas Provinciales, o aun Municipales del Poder Popular, suelen atribuirse poderes que la Asamblea, por falta de tiempo, no puede ejercer. Un buen ejemplo es su facultad única en la República para establecer y modificar la división político-administrativa (art 75, inciso j), que al menos en el caso de la reconfiguración vigente de los límites territoriales entre los municipios villaclareños de Santa Clara, Encrucijada y Cifuentes no ha sido respetada, y que ya va para cuatro años de establecida sin que la Asamblea haya conocido de ella, y legislado en consecuencia.

Otro más serio impedimento a que la Asamblea pueda llegar a ser lo que la Constitución establece, el órgano supremo del poder del Estado, lo es la evidente incongruencia y ambigüedad en la asignación de funciones en su propio texto.

Según la letra de la Constitución cubana el Consejo de Estado, que representa a la Asamblea entre uno y otro de sus periodos de sesiones, y que en teoría solo ejecuta sus acuerdos, tiene carácter colegiado (art 89). Sin embargo, solo un poco más adelante la misma Constitución le asigna a uno de sus integrantes, su Presidente, una cantidad tan inusitada de atribuciones que en realidad no solo lo pone muy por encima de todos los demás miembros del Consejo de Estado, sino aun de la propia Asamblea (art 93). Al menos si tenemos en cuenta las muchas trabas y limitaciones, no solo temporales, sino sobre todo las que crea el particular mecanismo de elección de sus miembros (que no cabe discutir aquí), que se anteponen ante la posibilidad de la Asamblea para ejercer realmente las atribuciones que le asigna la súper ley vigente.

Al menos en el papel la Constitución cubana de 1976 pertenece a la familia de constituciones parlamentarias que se dieron los países del bloque comunista este-europeo, y es semejante a la soviética del 7 de octubre de 1977. No obstante la tal semejanza no es más que aparente. Si la soviética define un régimen parlamentario, la cubana, por su parte, prefigura uno presidencialista, e incluso hasta en no poca medida cabe decir que monárquico.

Y es que si en la soviética su artículo 121 define las atribuciones del Presídium del Soviet Supremo de la URSS, y el 131 los límites de las atribuciones del Consejo de Ministros, falta en cambio ese larguísimo, semejante al 91 de la nuestra del 76, o el aun un tanto más largo 93 de la de 1992, en que se establecen con esmero los muchos poderes del equivalente cubano del Presidente del Presídium del Soviet Supremo de la URSS: el Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Al respecto es bueno recordar lo que en cierta ocasión Julio Fernández Bulté escribió: "la Constitución de 1976 nos aproximó, funcional y estructuralmente, a los países socialistas de Europa del Este y nos separó en cierta medida de nuestras tradiciones presidencialistas". En la práctica, tras leer el artículo 93 de la Constitución vigente, y comparar con la letra de nuestras anteriores constituciones presidencialistas (la de 1901) o con la de las democracias populares este-europeas, no se entiende de dónde el profesor Bulté extrajo tan festinada conclusión. La realidad es que lo que en una redacción muy ambigua define la Constitución cubana vigente es más bien un estado monárquico; y no "en cierta medida", sino en una inusitada. Un estado monárquico que incluso se aproxima más al de Luis XIV que al de Jorge III, y en el que la Asamblea Nacional se asemeja más a unos parlamentos provinciales del ancienrégime que a cualquiera de los parlamentos ingleses del siglo XVIII.

En esencia la Constitución puede hacer grandes declaraciones en cuanto al poder de la Asamblea. Pero en la práctica la enorme cantidad de poder efectivo que acumula en manos del Presidente del Consejo de Estado, a la par de las trabas y limitaciones que establecen ella y todo el ordenamiento legal al ejercicio de las atribuciones que le estatuye, convierten en papel mojado tan grandilocuentes declaraciones. Y ello se explica en razones históricas: La Carta de 1976, y todas sus modificaciones posteriores, han sido redactadas con el solo fin de disimular tras formas institucionales al poder autocrático que impera en el país desde el golpe de Estado de mediados de julio de 1959.

Al respecto resulta sumamente locuaz el siguiente fragmento tomado del libro Comentarios a la Constitución Socialista,del "miembro clave de la comisión encargada de redactar el Anteproyecto de la Constitución Socialista" (según lo define la nota del editor en la contraportada), profesor y diplomático Fernando Álvarez Tabío:

"La función múltiple atribuida al Presidente del Consejo de Estado en lo político, en lo económico, en lo legislativo, en lo gubernamental, en lo administrativo, en lo militar, la cual ostenta como máximo depositario de la soberanía nacional y defensor más representativo de la causa de la democracia y del socialismo, solo podemos concebirla en quien, desde las epopeyas del Moncada y la Sierra Maestra, guiado por el pensamiento de José Martí, condujo la Revolución a la victoria. En la historia de todos los pueblos hay grandes hombres cuya vida y obra están estrechamente ligadas a las más gloriosas etapas históricas de la nación. Estos hombres simbolizan las más altas cualidades de su pueblo; dedican toda su vida a la lucha por su independencia y su felicidad; sus palabras y sus acciones reflejan las aspiraciones más acariciadas y la voluntad más firme de la Nación."

"El presidente del Consejo de Estado de nuestra República, compañero Fidel Castro Ruz, es uno de ellos. Consideramos, pues, que el artículo 91 de la Constitución (93 de la actual) es un justo homenaje a su persona."

No cabe dudar: La "República de Cuba", incluso legalmente, es tan monarquía como la Corea de los Kim. ¡Dios y las leyes supra-históricas salven a su futura majestad, Castro III!

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Es un regímen militar, de viejos generales y coroneles, que se cagan en todo y en todos. Este articulo excelente, debió haberse discutido en el VII congreso de PCC, esa es la verdad, entonces, tal vez, hubiera valido la pena.

Imagen de Anónimo

YO CREO QUE USTED QUISO DECIR "REPUBLICA BANANERA"

Imagen de Anónimo

Este análisis lo primero q señala es q hace falta cambiar esa "Pseudoconstitucion" cubana hecha como "traje a la medida" d los más delirantes deseos d poder y gloria del dictador Fidel Castro". Las leyes reflejan siempre un momento historico dado. El año1976 y sgtes en la decada del 80' fueron años d auge e influencia del campo socialista europeo y la Unión Soviética (todo lo cual equivale a decir CAME: "un suero" casi gratuito d sumunistros a, lo q venia siendo una cabeza d playa del comunismo en America, Cuba). Entonces, por consiguiente, las leyes y las regilaciones eran algo así como un adorno decorativo del gran proyecto ideológico d aquella época. Q bno q se tome conciencia d la necesidad d cambiar toda esa aberrante estructura juridico-institucional como paso previo al retorno a la democracia en la isla, q incluye: pluripartidismo, libertad económica y  repartición d poderes, donde al Poder Judicial se le incluya la creación d una sala d lo Constitucional al TSP.

Imagen de Anónimo

Sugerencia para una mejor completitud de este artículo: Dejar algún link para acceder a la consitución (en pdf por ejemplo) y constatar todos los hechos aqui expuestos.

Imagen de Anónimo

Barrenechea te felicito por tu articulo porque tu estas abriendo un debate muy necesario pienso en primer lugar para que algunos que están pidiendo plebiscitos y elecciones directas para presidente y vicepresidente reflexionen sobre sus propuestas porque realmente en estos momentos no existen las bases para eso, lo que pude ser un suicidio para la democratización de Cuba bajo las actuales condiciones  y en segundo lugar hay mucha tela por donde cortar por lo que sería saludable que otros autores sigan abordando tan importante cuestión y haciendo propuestas al respecto en sus artículos de opiniones, COMENTARIO de Esopo 2.

Imagen de Anónimo

Barrenechea, teóricamente esas cuestiones y contradicciones a que haces referencia entre parlamentarismo, presidencialismo y monarquía sean razonables pero la esencia del problema en ese sistema de partido único es que no existen independencia de los poderes del estado que es lo que constituye el estado en sí, donde el poder ejecutivo es unos de los poderes del estado que en Cuba comunista se constituye en el estado, más con el súper agravante de todo ese andamiaje estar subordinado al partido único por lo que en Cuba no existe ni parlamentarismo ni presidencialismo, lo que existe es un estado totalitario con sus órganos de control y represión social institucionalizados. Además las la republicas parlamentarias clásicas, el parlamentarismo monárquico (Inglaterra y España entre otros) y las repúblicas presidencialistas se fundamentan en el multipartidismo, COMENTARIO de Esopo 1.

Imagen de javier monzon velazques

Muy bueno el análisis, pero lo concreto es, que lo que existe en Cuba es un sistema socialista de mierda totalitario. No hay que escribir ni analizar tanto, para llegar a esa conclusion.

Imagen de Anónimo

Oh, esto es algo que no sabíamos ni siquiera después de mas de 50 años de castrismo, más de 70 años de poder soviético y más de 40 años de democracias populares en Europa del Este.

Imagen de Anónimo

Basura aquello es pura mier....regimen feudal puro y duro.los castros se han proclamado en suenos de Cuba.como si no hubiera mas nadie con talento y mejores ideas.y los cubanos no los queremos.ladrones.yo me muero por ver el dia y empiecen a salir sus cuentas ocultas y los palacios que se han comprado con el dinero robado al pueblo de Cuba.tengo fe en que se recuperara el dinero .porque hagan lo que hagan este siempre deja trazas.

Imagen de Anónimo

Monarquia, pero no con siervos, mas bien con esclavos. Monarquia que, como toda dictadura, no respeta ni sus propias leyes porque el sistema juridico depende de los caprichos del monarca y de su afan de aferrarse al poder. Ni la farsa constitucional del 76 es respetada..